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6 puntos para entender el impacto ambiental de construir una planta de amoniaco en Topolobampo, zona de manglares y considerada sagrada en Sinaloa

Asociaciones mantienen su rechazo al desarrollo industrial en la región y advierten posibles consecuencias para la laguna

La bahía es considerada territorio sagrado por comunidades Mayo-Yoreme @Miguel A. Vargas

La mañana de este lunes, un grupo de activistas de Greenpeace Méxicoy miembros del Colectivo ¡Aquí No! realizó una manifestación pacífica en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México, para expresar su rechazo a la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa.

Y es que tanto Greenpeace México como el el Colectivo ¡Aquí No! sostienen que una planta de esa dimensión implicaría riesgos para el ecosistema, la salud de las comunidades y las especies que habitan la zona.

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Ambas asociaciones mantienen su rechazo al desarrollo industrial en la región y advierten posibles consecuencias para la laguna de Ohuira, en el municipio de Ahome, Sinaloa.

De acuerdo con declaraciones de Claudia Sheinbaum, el descontento está vinculado con compromisos adquiridos por la empresa que las comunidades consideran incumplidos y que el Gobierno federal trabaja para que la compañía atienda esas obligaciones antes de adoptar una determinación.

El descontento está vinculado con compromisos adquiridos por la empresa que las comunidades consideran incumplidos(@La Ecolectiva, Instagram)

La presidenta agregó que otro eje de revisión es la contaminación que ya existe en la región. El propósito oficial, dijo, es garantizar que la laguna de Ohuira no resulte contaminada por la operación de la planta y verificar que el estudio de impacto ambiental se haya elaborado de forma correcta.

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“Hasta que se termine esto, pues no se toma una decisión”, señaló la mandataria sobre el proceso de diálogo comunitario.

Sin embargo, especialistas y grupos ambientales adviertes que los daños al ecosistema podrían ser irreversibles, por lo que aquí te damos algunos puntos clave para entender el impacto ambiental que representaría la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa.

El proyecto cuenta con una autorización de impacto ambiental emitida por Semarnat en abril de 2014. (@La Ecolectiva, Instagram)

6 puntos para entender el impacto ambiental de construir una planta de amoniaco en Bahía de Ohuira

1. No es un terreno industrial aislado

La bahía de Ohuira forma parte del sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, reconocido como humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar. Los manglares, esteros y zonas someras sostienen la reproducción, crianza y alimentación de especies marinas y aves. Una obra industrial debe evaluarse por sus efectos sobre todo ese sistema, no sólo por el predio que ocupa.

2. El agua de enfriamiento es uno de los asuntos centrales

El proyecto requiere grandes volúmenes de agua para su operación. Integrantes del colectivo ¡Aquí No! sostienen que la planta extraería hasta 2,000 metros cúbicos por hora y que el retorno podría elevar la temperatura y salinidad del agua. El efecto potencial es relevante porque cambios pequeños pero constantes en temperatura, salinidad o calidad del agua pueden afectar manglares, crustáceos, peces y larvas.

Las mesas técnicas previstas revisan alternativas: usar descargas de la CFE en vez de extraer agua del sistema lagunar y descargar fuera de Ohuira. La viabilidad ambiental de esos cambios aún requiere revisión independiente.

3. El riesgo no se limita a la contaminación cotidiana

El amoniaco anhidro es una sustancia tóxica. Una fuga en tuberías, tanques o durante el transporte puede poner en riesgo a trabajadores, pescadores y poblaciones cercanas. Greenpeace y el colectivo opositor citan cálculos incluidos en la Manifestación de Impacto Ambiental de la empresa: una liberación de cinco minutos tendría un radio potencialmente mortal de 15 kilómetros. Esa cifra debe ser contrastada por autoridades y peritos independientes, pero ilustra por qué el análisis de riesgo es tan importante como el estudio ecológico.

4. La biodiversidad enfrenta presiones acumuladas

El debate no parte de un ecosistema intacto. Comunidades y autoridades han señalado contaminación previa en la región. Por ello, el punto no es sólo si la planta cumple límites de emisión por separado, sino si sus descargas, ruido, tráfico marítimo, infraestructura y riesgo operativo se suman a daños existentes. La actualización de la línea base ambiental busca medir el estado actual de la bahía antes de definir medidas de conservación, restauración y vigilancia.

5. La pesca y los manglares forman una misma economía local

Los manglares y lagunas funcionan como zonas de crianza para peces, camarón y otras especies de interés comercial. Si la calidad del agua o los patrones de reproducción se alteran, el impacto llega a cooperativas pesqueras, campos pesqueros y familias que dependen de la captura artesanal. Por eso, la discusión ambiental también incluye seguridad alimentaria, empleo local y continuidad de formas de vida vinculadas a la bahía.

6. Para el pueblo Mayo-Yoreme, el impacto también es cultural

La bahía es considerada territorio sagrado por comunidades Mayo-Yoreme. La oposición al proyecto no se reduce a una disputa técnica por permisos: involucra la relación histórica, cultural y económica de los pueblos originarios con el agua, la pesca y los humedales.

Una infografía de Infobae detalla las consecuencias ambientales, comunitarias y de seguridad proyectadas por la construcción de una planta de amoniaco en la bahía de Ohuira. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Proman GPO: la empresa que busca construir una planta de amoníaco en territorio sagrado por comunidades Mayo-Yoreme en Sinaloa

Proman GPO es la denominación con la que opera en México Gas y Petroquímica de Occidente, S.A. de C.V. (GPO), empresa vinculada al grupo internacional Proman.

Su proyecto en Topolobampo, municipio de Ahome, contempla una planta para producir amoniaco anhidro, materia prima usada principalmente en fertilizantes.

La compañía presenta la obra como una fuente nacional de amoniaco para reducir la dependencia mexicana de fertilizantes importados. De acuerdo con Proman, la planta tendría una capacidad de 2,200 toneladas diarias —alrededor de 770,000 toneladas anuales—, usaría gas natural como insumo y tendría una inversión aproximada de 1,800 millones de dólares. La empresa prevé iniciar operaciones comerciales en 2027.

Proman, con sede corporativa en Suiza, se dedica a productos derivados del gas natural, como metanol, fertilizantes y amoniaco. En el proyecto sinaloense, Proman figura como desarrollador y propietario estratégico, mientras su división Proman E&C está a cargo de ingeniería, adquisiciones y construcción.

El proyecto cuenta con una autorización de impacto ambiental emitida por Semarnat en abril de 2014. Profepa informó en 2024 que la obra se encontraba en construcción y sin suspensión judicial vigente.

Aun así, el Gobierno federal mantiene una revisión técnica y consultas con comunidades de la bahía de Ohuira por preocupaciones sobre agua, manglares, pesca, biodiversidad y riesgos del manejo de amoniaco.

Al 8 de septiembre de 2026, la planta no ha sido cancelada y el Gobierno federal mantiene consultas y mesas de revisión. Comunidades opositoras cuestionan que consultas previas hayan sido libres, informadas y culturalmente adecuadas.

El desenlace dependerá tanto de la evaluación ambiental como de la forma en que se atiendan esos derechos colectivos.

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