María Félix fue una actriz mexicana nacida en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914 que se convirtió en una de las figuras centrales de la Época de Oro del cine mexicano con personajes como Doña Bárbara,Enamorada y La mujer sin alma.
Su presencia en pantalla le dio el apodo de “La Doña” pues interpretaba mujeres con poder, deseo, carácter y capacidad para enfrentar a los hombres en condiciones que el cine de entonces rara vez concedía a sus protagonistas femeninas. Participó en decenas de películas en México y otros países.
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Si bien no fue una feminista militante ni elaboró un programa político feminista, e incluso en distintas ocasiones rechazó que se le encasillara bajo esa etiqueta, parte de sus posturas y de la imagen pública que construyó se leen hoy como cercanas a la autonomía femenina.
Sus ideas parecían adelantadas a su época porque defendía, en un ambiente marcado por el machismo, que una mujer no debía ser sumisa, depender económicamente de un hombre ni pedir permiso para definir su vida. Hablaba con seguridad de su trabajo, sus relaciones, su dinero y sus decisiones.
También se negó a proyectar la imagen de mujer dócil que esperaba buena parte del cine y la sociedad mexicana de mediados del siglo XX.
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Esa ruptura se veía en sus personajes y fuera de los estudios: María Félix presentó una feminidad que no estaba ligada a la obediencia. Sus protagonistas podían ser terratenientes, jefas, aventureras o mujeres que imponían condiciones a los hombres.
Una investigación académica señala que su figura desafió los modelos convencionales de lo femenino y se vinculó con la independencia económica y simbólica de las mujeres.
A pesar de lo anterior, fue una mujer llena de polémica porque su discurso no siempre coincidió con las corrientes feministas contemporáneas. Su culto a la belleza, el lujo y ciertas opiniones sobre otras mujeres le valieron fuertes críticas.
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Pero su relevancia permanece: en una industria que solía colocar a las mujeres como acompañantes románticas o figuras sacrificadas, María Félix hizo de la independencia, la ambición y la autoridad femenina el centro de su personaje público.
Breve biografía de María Félix
María Félix nació el 8 de abril de 1914 en Álamos, Sonora, y murió el 8 de abril de 2002 en Ciudad de México, el día en que cumplía 88 años.
Su nombre completo era María de los Ángeles Félix Güereña. Creció en una familia numerosa y pasó parte de su infancia y juventud en Sonora, Guadalajara y Ciudad de México. Antes de entrar al cine trabajó como recepcionista y fue modelo. Un director la descubrió en la capital y le propuso participar en películas.
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Debutó en 1942 con El peñón de las ánimas, donde compartió créditos con Jorge Negrete. Su salto definitivo llegó al año siguiente con Doña Bárbara, adaptación de la novela de Rómulo Gallegos. El personaje de una hacendada poderosa, dura y autónoma definió su imagen pública y le dejó el apodo de “La Doña”.
Durante las décadas de 1940 y 1950 protagonizó películas fundamentales como Enamorada (1946), Río escondido (1948), Maclovia (1948), Doña Diabla (1949), La escondida (1956), Tizoc (1957) y La Cucaracha (1959).
Trabajó con directores como Emilio “El Indio” Fernández y Roberto Gavaldón, así como con actores como Pedro Armendáriz, Pedro Infante, Jorge Negrete y Arturo de Córdova.
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Su carrera no se limitó a México. Filmó en Argentina, España, Francia e Italia, y colaboró con cineastas como Jean Renoir, en French Cancan (1955). Su filmografía reúne más de 40 películas realizadas entre 1942 y 1970. Ganó tres premios Ariel a Mejor Actriz por Enamorada, Río escondido y Doña Diabla.
En su vida personal estuvo casada con Enrique Álvarez Alatorre, padre de su único hijo, Enrique Álvarez Félix; después con el compositor Agustín Lara, el actor y cantante Jorge Negrete y el banquero francés Alexander Berger.
Tras la muerte de Berger en 1974, se alejó de manera gradual del cine y se concentró en apariciones públicas, entrevistas y su afición por las joyas, el arte y la moda.
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María Félix construyó una figura pública asociada con la independencia, el control de su carrera y personajes femeninos que no aceptaban papeles subordinados. Esa imagen explica por qué permanece como un referente de la cultura popular mexicana.
Frases de “La Doña” María Félix que nos recuerdan su postura ante la vida
- “No basta con ser bonita, hay que saberlo ser”.
- “Yo he estado muy ocupada viviendo mi vida y no he tenido tiempo para contarla”.
- “Yo seré una mujer más en tu vida, pero tú, un hombre menos en la mía”. La frase forma parte de su personaje en La Cucaracha (1959).
- “Una mujer original no es aquella que no imita a nadie, sino aquella a la que nadie puede imitar”.
- “No le tengo miedo ni a las canas ni a las arrugas, sino a la falta de interés por la vida”.
- “Nunca he querido a nadie como me quiero yo a mí misma; entonces nadie ha podido hacerme sufrir”.
- “A un hombre hay que llorarle tres días… y al cuarto, te pones tacones y ropa nueva”.
- “El dinero no es la felicidad, pero siempre es mejor llorar en un Ferrari”.
- “Si quieres dejar a un hombre, investígalo; pero si no lo quieres dejar, no le busques porque le vas a encontrar”.
- “Es preciso que la mujer sea fuerte, firme y autónoma; que busque tener una vida independiente”.
- “Protesten, quéjense, no se dejen, prepárense; hagan de su vida lo que ustedes desean y no lo que sus hombres les permitan ser”.
- “En un mundo de hombres como este, quiero avisarles que tengan cuidado: ahí viene la revancha de las mujeres”.
- “Leyenda es la que ya se murió”.
- “Algo fregona tiene una que ser para que le digan así”.
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