Pasar tiempo con árboles y naturaleza, al menos 30 minutos una vez por semana, ayuda a disminuir la presión arterial y el estrés, de acuerdo con estudios citados por el Hospital Houston Methodist.
La nutrióloga Amanda Beaver señala que esta práctica sencilla y gratuita mejora la salud física y mental, en un contexto donde la vida moderna obliga a permanecer en interiores y frente a pantallas durante la mayor parte del día.
Un dato relevante es que quienes realizan visitas a espacios verdes tres veces por semana presentan una reducción en el uso de medicamentos para la presión arterial, según investigaciones recopiladas por el hospital. Además, tras un “baño de bosque” de solo tres días, la actividad de las células inmunitarias NK aumenta y este efecto puede durar hasta un mes.
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Beneficios cardiovasculares: presión arterial y ritmo cardíaco
El Hospital Houston Methodist indica que pasar tiempo entre árboles y espacios verdes contribuye a reducir tanto la presión arterial sistólica como la diastólica. Este efecto se observa en personas con y sin hipertensión. Las visitas frecuentes a estos entornos naturales también disminuyen la prevalencia de hipertensión y la necesidad de recurrir a fármacos para su control.
La nutrióloga Amanda Beaver explica: “Pasar tiempo en la naturaleza es una de las formas más fáciles y accesibles de mejorar tu salud física y mental, y es gratis”. Los estudios muestran que incluso una sola visita semanal de 30 minutos ya produce efectos medibles en la presión arterial.
Exposición solar y vitamina D: un impulso para el sistema inmunitario
El contacto con la luz natural también influye en la producción de vitamina D, un nutriente esencial para la salud ósea y la función inmunitaria.
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El hospital recomienda salir por periodos breves, de 10 a 30 minutos, en horarios de menor riesgo para la piel, siempre consultando previamente con un dermatólogo o médico de cabecera. La vitamina D ayuda a reducir el riesgo de infecciones virales y se almacena durante meses, por lo que no es necesario exponerse al sol todos los días.
“El aumento de vitamina D que se obtiene al salir puede reducir el riesgo de infecciones virales”, detalla el hospital. Además, al estar en contacto con bosques, las personas se exponen a fitoncidas, compuestos liberados por árboles como pinos y cedros, que estimulan las defensas inmunitarias.
Ritmo circadiano y calidad del sueño
La exposición a la naturaleza ayuda a alinear el ritmo circadiano, el reloj biológico que regula el ciclo de sueño y vigilia. Amanda Beaver señala que la luz natural por la mañana indica al cuerpo que es momento de despertar y prepararse para las actividades del día. Salir al aire libre, aunque sea por periodos breves, puede mejorar la calidad del sueño.
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“Una caminata corta afuera puede ayudar a alinear el ritmo circadiano”, afirma la especialista . El beneficio no requiere largas jornadas: pocos minutos diarios se acumulan y tienen efectos positivos.
Estrés, atención y salud mental
El tiempo en la naturaleza reduce la producción de cortisol, la principal hormona del estrés. Tan solo 15 minutos al aire libre bastan para disminuir los niveles de esta hormona y aumentar las sustancias químicas cerebrales que mejoran el ánimo, como la serotonina y la dopamina.
Los estudios citados por Houston Methodist revelan que una caminata de 90 minutos entre árboles reduce la actividad cerebral asociada a la depresión. Además, el contacto con la naturaleza mejora la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y la capacidad de atención. Amanda Beaver explica: “Cuando pasamos tiempo en la naturaleza, casi conseguimos un reinicio de nuestra capacidad de atención”.
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Estrategias recomendadas para aprovechar los espacios verdes
El hospital sugiere incorporar la naturaleza a la vida diaria con prácticas como caminatas conscientes, en las que se presta atención a los estímulos sensoriales presentes en el entorno. Otra recomendación es buscar “destellos”, pequeños momentos positivos como observar aves, sentir el sol en la piel o escuchar el sonido de las hojas.
“Pasar tiempo en la naturaleza no tiene que ser una gran caminata, incluso 10 minutos por la mañana y por la tarde se van sumando”, comenta Amanda Beaver. La meta sugerida es acumular al menos dos horas por semana en contacto con ambientes naturales.