Un cadáver atado a un triciclo amarillo dentro de la canalización en la colonia Cañón del Padre, en Tijuana, fue el primer hallazgo de una jornada que terminó marcada por la violencia en dos estados de México.
De acuerdo con los primeros reportes, el cuerpo, envuelto en una cobija gris y sujetado con cable negro de recubrimiento plástico, fue localizado por la Policía Municipal y la Guardia Nacional la tarde de ayer, tras una llamada al 911 que alertó sobre un bulto sospechoso en las inmediaciones de la calle Aceituna.
Las investigaciones detallan que el hombre tenía entre 45 y 50 años y presentaba heridas en la cabeza producidas, al parecer, por un objeto punzocortante. Sin embargo, en el sitio no había cámaras de vigilancia y las autoridades no lograron establecer su identidad al cierre del reporte.
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Las autoridades no han emitido información adicional sobre el caso hasta el momento. La Fiscalía General del Estado de Baja California no ha difundido avances sobre la identidad de las víctimas ni sobre posibles líneas de investigación.
Segundo cuerpo abandonado en la carretera Escénica Rosarito-Tijuana
Menos de 15 horas antes de ese hallazgo, a las 23:33 del lunes 3 de agosto, un reporte anónimo alertó sobre un bulto en el camino de acceso a la privada Punta Bandera, sobre la carretera Escénica Rosarito-Tijuana, frente a las instalaciones de la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT). Testigos indicaron que los ocupantes de una camioneta tipo pickup dejaron el bulto sobre la superficie de concreto y huyeron con rumbo a Rosarito.
La Guardia Nacional confirmó en el sitio que el bulto contenía un cuerpo humano envuelto en una cobija de colores verde, azul y café, asegurado con cinta adhesiva gris, del cual sobresalían unas piernas. La identidad de esa víctima también permaneció desconocida.
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Contexto de violencia en Tijuana reportado por Infobae en julio de 2026
Los hallazgos de Tijuana del 3 y 4 de agosto no son hechos aislados. Infobae documentó a lo largo de julio una serie de crímenes que ilustran la persistencia de la violencia en esa ciudad fronteriza.
El 3 de julio, una mujer de entre 55 y 60 años fue asesinada de un disparo en la cabeza dentro de su vivienda en el fraccionamiento Los Lobos, en Cerro Colorado, ante la presencia de sus dos nietos. La Fiscalía General del Estado de Baja California abrió una carpeta de investigación sin que, hasta el cierre de esa cobertura, se hubiera detenido a ningún sospechoso.
Cuatro muertos en una noche en julio y el asesinato de un agente estatal
El 12 de julio, cuatro hombres murieron en Tijuana en dos ataques independientes durante la madrugada. En la colonia Maclovio Rojas, Rubén Bobadilla Cruz disparó contra dos jóvenes de entre 18 y 20 años tras una riña por celos en una reunión, y huyó en una camioneta negra; en un camino de terracería junto a la carretera antigua a Tecate, aparecieron otros dos hombres atados, amordazados y con quemaduras en el cuerpo.
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El 25 de julio, según reportó Infobae, el agente Óscar Arellano, de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), fue asesinado en Tijuana. El crimen sumó a un servidor público a la lista de víctimas en una ciudad que, al 3 de agosto, acumulaba 544 homicidios dolosos en 2026, de acuerdo con los registros oficiales citados por Infobae.
Ese mismo 3 de agosto, restos humanos distribuidos en una maleta, bolsas de plástico y mochilas fueron hallados en la cajuela de un Honda Civic verde con placas de California, abandonado en el estacionamiento del supermercado Calimax Hipódromo sobre el bulevar Agua Caliente. La Fiscalía estatal no descartó que los restos pertenecieran a más de una víctima.