Enclavado en la sierra sur de Tabasco, Tapijulapa mantiene un equilibrio entre turismo, biodiversidad y preservación cultural, desde que obtuvo el nombramiento de Pueblo Mágico el 9 de junio de 2010.
Ubicado en el municipio de Tacotalpa, el poblado conserva su traza virreinal y promueve actividades de naturaleza en uno de los entornos con mayor diversidad biológica de México, según la Secretaría de Turismo.
La zona donde se asienta Tapijulapa concentra entre el 6% y el 7% de la biodiversidad mundial.
La selva alta perennifolia alberga 900 especies de mariposas, 2,000 plantas, 200 orquídeas, 75 bromelias, 112 mamíferos, 44 peces, 78 reptiles y 302 aves, de acuerdo con datos de la dependencia federal.
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El nombre del pueblo significa “lugar donde se rompen los cántaros” en lengua zoque y remite a la cultura originaria de la región.
Tapijulapa combina selva y arquitectura virreinal
La confluencia de los ríos Oxolotán y Amatán enmarca el paisaje de Tapijulapa. El ambiente húmedo, las aguas verdes y la vegetación densa favorecen el turismo de naturaleza.
Las reservas ecológicas Villa Luz y Kolem Jaa’ ofrecen senderos, pozas, cascadas, grutas y paseos en lancha, además de actividades como tirolesa y caminatas por el río.
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El Parque Estatal de la Sierra permite explorar tramos de selva y observar fauna local.
Las calles empedradas y las casas de teja roja con balcones floridos forman parte del patrimonio arquitectónico.
En lo alto del poblado, la iglesia de Santiago Apóstol, construida en el siglo XVII, funciona como punto de reunión y centro espiritual.
El trazo virreinal se mantiene en las calles angostas y las plazas, conservando el ambiente de una población colonial.
El mimbre, oficio y símbolo de identidad local
La elaboración de muebles y objetos decorativos de mimbre, extraído del mutusay, distingue a los talleres artesanales de Tapijulapa.
Familias enteras participan en el proceso, que incluye la recolección, el secado y el tejido de la fibra.
Los visitantes pueden observar la fabricación de cestas, lámparas, sombreros y sillas, así como comprar piezas únicas en mercados y tiendas del pueblo.
Algunos artesanos complementan su labor con la talla de madera, técnica heredada de generaciones previas.
La venta de artesanías representa una fuente de ingresos para la población y refuerza la identidad del Pueblo Mágico, donde las tradiciones zoques y mestizas se manifiestan en actividades diarias.
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Festividades religiosas y gastronomía de la región
El calendario de Tapijulapa incluye festividades religiosas y populares en las que la comunidad celebra su herencia zoque y mestiza.
La iglesia de Santiago Apóstol concentra las actividades principales en fechas como el 25 de julio, día del santo patrono.
La vida cotidiana transcurre entre la actividad en plazas, el trabajo en talleres y la convivencia con la naturaleza.
La gastronomía local se basa en insumos regionales. Destacan el pescado de río, los tamales de chipilín, las empanadas de plátano, además de frutas y dulces elaborados en casa.
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Los visitantes encuentran en fondas y restaurantes una oferta que refleja la diversidad agrícola y la integración de técnicas tradicionales.
Seguridad, hospitalidad y accesibilidad para el turismo
Las autoridades estatales han reforzado la seguridad en la zona, lo que facilita recorridos a pie, visitas a parques y actividades al aire libre para familias, adultos mayores y niños.
El ambiente es tranquilo, según habitantes y prestadores de servicios turísticos. La hospitalidad se expresa en la atención personalizada y en la disponibilidad de alojamiento y alimentos a precios accesibles.
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Tapijulapa se encuentra a dos horas por carretera de Villahermosa, capital de Tabasco. El acceso principal es por la vía a Tacotalpa, donde parten taxis y camionetas hacia el pueblo.
Los hoteles, cabañas y hostales ofrecen opciones para distintos presupuestos, con servicios básicos y orientación para actividades ecoturísticas.
Tapijulapa mantiene el equilibrio entre turismo y conservación ambiental
El incremento en la afluencia de visitantes, tras el nombramiento como Pueblo Mágico, ha impulsado la economía local sin modificar la estructura tradicional del poblado.
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La comunidad ha puesto énfasis en el turismo responsable para evitar la sobreexplotación de recursos naturales y preservar la integridad del entorno.
Las autoridades y habitantes coordinan acciones para la gestión de residuos, el respeto a áreas protegidas y la promoción de actividades que no afecten la flora ni la fauna.
El Pueblo Mágico de Tapijulapa permanece como un ejemplo de convivencia armónica entre cultura, biodiversidad y turismo.
Su valor reside en la continuidad de oficios, la hospitalidad cotidiana y la riqueza natural, en una región que concentra parte fundamental de la diversidad biológica del país.
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