La conferencia en la Torre Trump de Nueva York, previa a la gran final del Mundial 2026, dejó un mensaje que resonó más allá del futbol.
Donald Trump celebró el éxito masivo del torneo y confirmó su intención de que Estados Unidos vuelva a ser sede de una Copa del Mundo, pero en solitario, sin la presencia de México ni Canadá.
El mandatario destacó que la edición 2026 rompió récords de asistencia y recaudación, con más de 6.5 millones de aficionados en estadios y una derrama económica histórica.
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México y Canadá, fuera del plan de Trump
Rodeado de altos cargos y con la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Trump lanzó su propuesta: “Lo que deberíamos hacer es elegir a Estados Unidos otra vez, pero esta vez dejaremos fuera a Canadá y México. Fue bonito tenerlos”.
Aunque el tono fue sarcástico, la frase sobre excluir a México y Canadá generó polémica. “Fue muy amable de mi parte incluirlos”, dijo Donald, provocando risas entre los asistentes y el propio Infantino.
El comentario, más allá de la broma, reflejó las intenciones del presidente: posicionar a Estados Unidos como anfitrión exclusivo en 2038 y restar protagonismo a socios regionales.
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Incluso se permitió ironizar con la posibilidad de organizar una Copa Mundial junto a China, lo que evidenció su postura y relación con sus vecinos.
El Mundial más grande de la historia
Trump subrayó que el torneo fue “el más grande de la historia de todos los deportes”, con gran asitencia de aficionados y un ambiente extraordinario.
El presidente presumió que todos los partidos se disputaron con estadios llenos, que la recaudación alcanzó cifras récord y que la logística fue comparable a coordinar 78 Super Bowls en menos de dos meses.
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Con ello, buscó reforzar la idea de que Estados Unidos tiene la capacidad de organizar otra vez el torneo más grande y exitoso de la historia.
Infantino, Balogun y la final de la Copa del Mundo
La conferencia también dejó otros momentos relevantes. Infantino elogió a Trump con frases como “El sueño americano se hizo realidad. No habría sido un éxito tan increíble sin usted”.
Ese reconocimiento reforzó la cercanía entre ambos líderes, que ya había quedado en evidencia durante el sorteo de la Copa del Mundo, cuando la FIFA le entregó el Premio de la Paz.
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Trump recordó además su intervención en la polémica tarjeta roja a Folarin Balogun, admitiendo que se comunicó con Infantino para expresar su inconformidad y este reviritió la decisión arbitral.
El mandatario cerró su discurso enviando buenos deseos a España y Argentina, protagonistas de la final en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey, donde él mismo entregará el trofeo al campeón.