El agua de palo dulce es una infusión tradicional preparada con la corteza de Eysenhardtia polystachya, conocida como palo azul, que se consume ampliamente en México para el cuidado renal.
Su uso está respaldado por siglos de tradición y por investigaciones realizadas en instituciones académicas mexicanas y estadounidenses.
Uso tradicional y validación institucional
Diversos registros históricos, como el Códice de la Cruz-Badiano (1552) realizado por Martín de la Cruz y resguardado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), documentan que el palo dulce se utilizaba para tratar “mal de orín” y retención urinaria.
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Esta tradición se mantiene vigente, especialmente en estados como Hidalgo y Morelos, donde estudios etnobotánicos recientes, como el conducido por Patricia Carranza Alvarado y colaboradores del Instituto de Ecología de la UNAM, muestran que el 68% de los participantes en comunidades rurales reporta usar la infusión para afecciones urinarias y renales.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) incluyó a Eysenhardtia polystachya en la Farmacopea Herbolaria de los Estados Unidos Mexicanos (FHEUM, 2001), documento que regula la calidad y uso seguro de plantas medicinales.
COFEPRIS advierte también sobre el riesgo de productos no autorizados y recalca que la infusión no debe sustituir tratamientos médicos, especialmente en enfermedades graves.
Composición química y mecanismos de acción
Investigaciones de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM, como el estudio “Phytochemical analysis and nephroprotective effect of Eysenhardtia polystachya” de Laura Martínez-Coria y equipo, han identificado compuestos clave como flavonoides, chalconas e isoflavonas en la corteza de palo dulce.
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Uno de los metabolitos, la matlalina, ha sido estudiada por el grupo de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes reportan su capacidad para estimular la producción de óxido nítrico, protegiendo la microestructura renal.
Por otro lado, la investigación “Diuretic and antiurolithiatic activity of Eysenhardtia polystachya” publicada por el Departamento de Farmacología de la UNAM y dirigida por Patricia Carranza, demostró en modelos animales que el extracto acuoso incrementa el flujo urinario y favorece la eliminación de sodio sin provocar hipopotasemia.
Así, la planta actúa como diurético salurético (es decir, un agente que aumenta la eliminación renal de agua y sales, especialmente sodio, pero sin causar pérdida excesiva de potasio), lo que la diferencia de algunos medicamentos que pueden causar alteraciones electrolíticas.
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Evidencia preclínica y potencial terapéutico
El grupo de investigación encabezado por José Pedraza-Chaverri en la Facultad de Química de la UNAM, con el artículo “Protective effect of Eysenhardtia polystachya against nephrotoxicity induced by gentamicin in rats”, publicado en la revista Journal of Ethnopharmacology, evaluó los efectos nefroprotectores de la planta.
Los resultados muestran reducción de creatinina y nitrógeno ureico en sangre y preservación de la arquitectura renal en ratas sometidas a daño inducido, lo que confirma la utilidad del palo dulce para prevenir lesiones renales agudas.
Por su parte, estudios publicados en la base de datos PubMed de los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, como “Antioxidant and anti-inflammatory activities of Eysenhardtia polystachya” de González-Cortazar y colaboradores, aportan pruebas de la capacidad antioxidante y antiinflamatoria de los extractos de la planta.
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Estos efectos se asocian con la disminución del estrés oxidativo y la protección contra procesos inflamatorios que afectan al riñón y al tracto urinario.
Seguridad, toxicidad y advertencias institucionales
El Manual de Plantas Medicinales de la UNAM detalla que la infusión de palo dulce presenta un perfil de toxicidad bajo en las dosis tradicionales y que la Dosis Letal Media (DL50) —es decir, la cantidad necesaria para causar la muerte en el 50% de los animales de laboratorio, un parámetro estándar para evaluar toxicidad— es mayor a 2,000 mg/kg en modelos animales, según reportes del IPN.
Sin embargo, el documento enfatiza que su uso está contraindicado en menores de 12 años, mujeres embarazadas o en lactancia, y pacientes con insuficiencia renal avanzada.
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COFEPRIS, en sus comunicados oficiales y en la FHEUM, advierte que la automedicación y el uso simultáneo con diuréticos alopáticos, litio o hipoglucemiantes pueden aumentar los riesgos de efectos adversos, como deshidratación, alteraciones electrolíticas o toxicidad medicamentosa.
Por ello, recomiendan que el consumo de agua de palo dulce sea siempre bajo supervisión médica, especialmente en personas con enfermedades crónicas o en tratamiento farmacológico.
Ante cualquier síntoma grave o persistente, o si se padece una enfermedad renal diagnosticada, es indispensable acudir con un médico especialista.
El agua de palo dulce debe considerarse solo como un complemento y nunca como sustituto de la atención médica profesional.
Regulación y perspectivas futuras
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su Estrategia sobre Medicina Tradicional 2014-2023, recomienda la integración de plantas como Eysenhardtia polystachya en sistemas de salud, siempre que existan estudios clínicos suficientes.
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En México, COFEPRIS permite la comercialización de la planta como infusión dietética, pero prohíbe su venta como medicamento de prescripción si no cumple con la normatividad y estudios clínicos necesarios.
La UNAM, el IPN y los NIH coinciden en la necesidad de avanzar hacia ensayos clínicos en humanos para determinar dosis, eficacia y riesgos en poblaciones específicas.
Mientras tanto, el agua de palo dulce se mantiene como un coadyuvante respaldado por la investigación preclínica, con potencial en la prevención de afecciones renales leves, pero siempre bajo asesoría profesional y sin desplazar la atención médica convencional.
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