La infusión que las abuelas dan para la fiebre y que investigadores estudian como antiviral

Científicos exploran las propiedades de una infusión popular entre generaciones, buscando respuestas a desafíos actuales de la salud respiratoria

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Una anciana con delantal da una taza humeante a un niño envuelto en una manta sobre un sofá, con una cocina de fondo.
¿Sabías que la infusión que muchas abuelas recomiendan para la fiebre está hoy bajo el análisis de laboratorios internacionales por su posible efecto antiviral? (Imagen Ilustrativa Infobae)

La infusión que las abuelas recomiendan para la fiebre y que hoy estudian laboratorios de todo el mundo como posible antiviral ha pasado de la tradición oral al debate científico y regulatorio.

El saúco, el ajenjo dulce y el gordolobo encabezan el grupo de plantas que, tras décadas de uso doméstico, han sido evaluadas por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).

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La mirada científica sobre las infusiones tradicionales

Estas infusiones, lejos de ser remedios sin sustento, albergan propiedades antipiréticas y antivirales que han sido validadas por estudios fitoquímicos y ensayos clínicos recientes.

La EMA reconoce el uso tradicional de la infusión de flores de saúco para el alivio sintomático de los primeros signos del resfriado, basándose en la ausencia de toxicidad documentada durante décadas y en la plausibilidad farmacológica de sus compuestos.

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Por su parte, la OMS fomenta la integración de la medicina tradicional en la atención primaria, siempre que existan pruebas de seguridad y eficacia obtenidas por estudios preclínicos y ensayos clínicos.

El saúco (Sambucus nigra) es uno de los botánicos más estudiados en Europa y América para infecciones respiratorias.

Los extractos de sus flores y bayas contienen flavonoides y antocianinas que bloquean la entrada de virus como el de la gripe y el herpes simple en las células.

En estudios clínicos realizados en Shanghái y Europa, pacientes tratados con extractos de saúco presentaron una reducción significativa de la fiebre y una recuperación más rápida frente a cuadros gripales.

La EMA recomienda preparar la infusión con 2 a 5 gramos de flores en 150 ml de agua hirviendo, hasta tres veces al día para adultos.

Tetera de cristal con infusión de sauco y limón, dos tazas, cuenco con flores secas, jarra de miel con utensilio, mesa de madera, vapor.
El saúco (Sambucus nigra) destaca por su uso en infecciones respiratorias, ya que sus flores y bayas aportan compuestos capaces de impedir la entrada de virus en las células. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué las infusiones vegetales concentran la atención de la investigación?

Las infusiones tradicionales han captado la atención de la ciencia porque reúnen una mezcla de compuestos que actúan en diferentes etapas de la infección viral.

Flavonoides, mucílagos y lactonas son capaces de bloquear la adhesión viral, modular la respuesta inmune y reducir la inflamación asociada a infecciones.

En el caso del saúco, sus componentes inhiben la entrada de los virus de la gripe a las células respiratorias y estimulan la producción controlada de citocinas, facilitando la recuperación.

La Artemisia annua, o ajenjo dulce, ha sido fundamental en la lucha contra la malaria, pero también ha mostrado efectos antivirales frente a virus emergentes como el SARS-CoV-2.

Los compuestos de esta planta pueden bloquear la entrada del virus y su replicación, además de evitar la “tormenta de citocinas” que genera daño pulmonar en infecciones graves, según investigaciones del NIH y el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

En México, el gordolobo es la infusión más recomendada por generaciones para tratar fiebre y molestias respiratorias.

Bajo este nombre se agrupan especies de diferentes géneros, como Verbascum thapsus en Europa y Gnaphalium/Pseudognaphalium en América.

Ambas contienen mucílagos y compuestos fenólicos que alivian la irritación de garganta y pueden reducir la fiebre, con el respaldo de la Secretaría de Salud y la CONABIO, que han incluido estas especies en la Farmacopea Herbolaria Mexicana tras someterlas a análisis fitoquímicos.

Avales regulatorios y validación institucional

Las instituciones de salud internacionales han establecido criterios estrictos para validar la eficacia y seguridad de estas infusiones.

La EMA exige al menos treinta años de uso documentado para aceptar un preparado tradicional y ensayos clínicos para atribuir propiedades terapéuticas concretas.

En Estados Unidos, la FDA y los NIH solo permiten afirmar propiedades antivirales o antipiréticas si existen ensayos clínicos robustos que lo demuestren.

En México, la inclusión de especies como el gordolobo o la guayaba en la Farmacopea Herbolaria Mexicana requiere estudios fitoquímicos y de seguridad, aunque también se reconoce el valor del uso empírico respaldado por la experiencia popular.

El fenómeno del “efecto séquito” en la fitoterapia

Uno de los motivos por los que las infusiones tradicionales muestran eficacia superior al uso de una molécula aislada es el llamado “efecto séquito”.

Este fenómeno, descrito en estudios recientes por investigadores europeos y estadounidenses, implica que la combinación natural de decenas de fitoquímicos en la infusión potencia el efecto antiviral o antipirético y reduce los posibles efectos adversos observados con fármacos sintéticos de principio activo único.

Las pruebas in vitro con extractos de ajenjo dulce mostraron que la infusión completa inhibe la replicación viral a concentraciones mucho menores que la artemisinina aislada, y sin causar daño a las células humanas.

Un proceso similar ocurre con el saúco, donde la sinergia de flavonoides, antocianinas y polisacáridos ofrece protección múltiple frente a virus respiratorios.

Infografía con ilustraciones de plantas como saúco, ajenjo dulce y gordolobo, junto a microscopios, matraces de laboratorio y símbolos de virus.
Una infografía explica la investigación de organismos internacionales sobre el saúco, ajenjo dulce y gordolobo por sus propiedades antivirales y antipiréticas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Perspectiva de la salud pública y futuro de estos remedios

Las infusiones que las abuelas prescriben para la fiebre han transitado del ámbito doméstico al laboratorio, y hoy cuentan con la atención prioritaria de las agencias de salud más reconocidas a nivel global.

El respaldo clínico y regulatorio se centra en plantas como el saúco, el ajenjo dulce y el gordolobo, con estudios que avalan su eficacia y seguridad.

El efecto séquito, junto con la integración de la medicina tradicional en los sistemas sanitarios, refuerza la relevancia de estos remedios como aliados potenciales frente a nuevas infecciones virales y cuadros febriles.

Entre las fuentes principales que avalan estos datos figuran organismos de salud y estudios clínicos publicados tanto en revistas científicas como en plataformas de ensayos clínicos internacionales.

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