El té que los mexicanos toman para el dolor de estómago y que estudios vinculan con menos inflamación intestinal

Descubre cómo esta infusión tradicional ayuda a la salud intestinal

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Una jarra de barro con té caliente, corteza seca, ramas de canela, dos macetas con plantas, un mantel y una silla decorada sobre una mesa de madera.
El té de Cuachalalate, usado por generaciones en México para el dolor de estómago, ahora es objeto de estudios que revelan sus efectos contra la inflamación intestinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso de infusiones botánicas para tratar dolencias digestivas es una práctica profundamente arraigada en la cultura mexicana.

Entre las opciones tradicionales, el té de Cuachalalate ha surgido como una alternativa respaldada tanto por la sabiduría ancestral como por la ciencia contemporánea.

Diversos grupos de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional han profundizado en los mecanismos que vuelven a esta corteza endémica un recurso de alta eficacia contra la inflamación intestinal.

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El Cuachalalate y su rol en la medicina tradicional mexicana

Desde tiempos prehispánicos, la corteza del Cuachalalate, identificada científicamente como Amphipterygium adstringens, ha sido utilizada para aliviar molestias como la gastritis, las úlceras y las infecciones del tracto digestivo.

Su consumo, principalmente en forma de infusión o decocción, se ha mantenido vigente a lo largo de generaciones, convirtiéndose en un recurso común en zonas rurales y urbanas de México.

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Las instrucciones tradicionales para su preparación, descritas en manuales de herbolaria mexicana y validadas en publicaciones científicas, establecen hervir fragmentos de corteza en agua durante varios minutos, hasta obtener un líquido rojizo o café rosado.

Este , consumido a temperatura ambiente o tibio, se emplea tanto de forma preventiva como para tratar episodios agudos de dolor abdominal, diarrea y malestares asociados a la inflamación del colon.

cuachalalate
Desde tiempos prehispánicos, la corteza del Cuachalalate ha sido utilizada para aliviar molestias como la gastritis, las úlceras y las infecciones del tracto digestivo. (Gaceta UNAM)

Bases científicas que explican su eficacia antiinflamatoria

Investigaciones recientes han desentrañado la composición química de la corteza del Cuachalalate, identificando una amplia gama de metabolitos secundarios.

Entre los compuestos más relevantes destacan los ácidos triterpénicos, los flavonoides y los ácidos anacárdicos.

Estos metabolitos actúan de manera sinérgica, ejerciendo efectos antiinflamatorios, antioxidantes y antimicrobianos.

El grupo liderado por el Dr. Marco Aurelio Rodríguez Monroy del IPN, así como la Dra. Margarita Canales Martínez en la UNAM, han demostrado que la administración oral de extractos de Cuachalalate en modelos animales de colitis reduce significativamente la gravedad de los síntomas.

Dichos estudios reportan que los animales tratados presentan menor sangrado rectal, recuperación del peso corporal y una preservación notable de la arquitectura epitelial del colon.

El efecto antiinflamatorio se atribuye a la capacidad de los compuestos del Cuachalalate para bloquear la activación del factor de transcripción NF-kappaB, una molécula clave en la producción de citoquinas proinflamatorias como el TNF-alfa y la IL-6.

Este bloqueo limita el avance del proceso inflamatorio y protege a la mucosa intestinal de daños adicionales.

Mecanismos de acción y beneficios adicionales

Además de su función antiinflamatoria, estudios realizados por equipos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional han documentado que el Cuachalalate contribuye a restaurar la función de barrera del epitelio intestinal.

Los flavonoides presentes en la infusión inducen la reexpresión de proteínas como la Zonula Occludens-1 y la Ocludina, las cuales son esenciales para mantener la integridad de las uniones estrechas entre las células epiteliales.

Este proceso es crucial para evitar la filtración de patógenos y toxinas hacia el torrente sanguíneo.

Por otro lado, el extracto acuoso del Cuachalalate exhibe un efecto antioxidante relevante.

De acuerdo con publicaciones especializadas del NIH, la activación de la vía Nrf2, mediada por polifenoles y flavonoides, incrementa la producción de enzimas endógenas como la Superóxido Dismutasa y la Glutatión Peroxidasa, neutralizando el daño causado por las especies reactivas de oxígeno que se generan durante la inflamación crónica.

Un hombre en camiseta gris se sujeta el abdomen, que muestra una superposición transparente de intestinos con una zona roja indicando inflamación.
Además de su función antiinflamatoria, los estudios han documentado que el Cuachalalate contribuye a restaurar la función de barrera del epitelio intestinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Propiedades antimicrobianas y regulación del microbioma

Más allá de la inflamación, el Cuachalalate ha sido objeto de estudios realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México, que han demostrado su capacidad para modular la microbiota intestinal y combatir microorganismos patógenos.

Estas investigaciones mexicanas han documentado una acción dual contra bacterias como Helicobacter pylori, agente implicado en la gastritis crónica y las úlceras gástricas.

Los estudios detallan que los ácidos anacárdicos y alquilfenoles presentes en el Cuachalalate inhiben la proliferación y destruyen directamente a este microorganismo, incluso en cepas resistentes a los antibióticos convencionales.

A nivel oral y dérmico, trabajos publicados por el NIH y la UNAM han mostrado que la infusión de Cuachalalate es eficaz frente a bacterias cariogénicas y otros patógenos oportunistas, lo que amplía su uso tradicional como enjuague bucal y como agente para tratar lesiones infectadas.

Sinergia con otras plantas y diversidad en la herbolaria mexicana

La medicina tradicional mexicana, según lo documentado por la UNAM y el IPN, rara vez recurre a tratamientos con una sola planta.

El Cuachalalate suele combinarse con especies como la Chupandilla (Cyrtocarpa procera) y el Estafiate (Artemisia ludoviciana), potenciando así el efecto antiinflamatorio y regenerativo.

Estas mezclas permiten atacar de manera paralela diferentes mecanismos fisiopatológicos, desde el control de espasmos hasta la reparación del epitelio o la erradicación de patógenos.

El Estafiate, en particular, aporta compuestos que regulan las contracciones musculares y exhiben actividad contra parásitos intestinales y bacterias resistentes.

Por su parte, la Chupandilla complementa la acción del Cuachalalate en la reducción de diarreas y el restablecimiento de la función epitelial, de acuerdo con estudios etnofarmacológicos de la UNAM.

Seguridad, límites y desafíos de conservación

Los estudios de toxicidad realizados por instituciones como la Universidad Autónoma de Querétaro y el NIH han demostrado que la infusión acuosa de Cuachalalate posee un amplio margen de seguridad en modelos animales, sin registrar efectos adversos incluso a dosis elevadas.

Sin embargo, revisiones de la Universidad de Texas en El Paso y la propia Universidad Autónoma de Querétaro coinciden en recomendar que su uso se evite en mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y en menores de edad, debido a la falta de ensayos clínicos controlados en humanos.

Un reto importante señalado por especialistas de la UNAM es la conservación de la especie, ya que la demanda creciente ha provocado la sobreexplotación del árbol en regiones como Morelos y Puebla.

Para proteger al Cuachalalate, investigadores y expertos en botánica recomiendan la recolección sostenible, priorizando el aprovechamiento de la corteza de las ramas sobre la del tronco, lo que facilita la regeneración del árbol y contribuye a la preservación de los ecosistemas donde es endémico.

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Una ilustración presenta los beneficios en estudios preclínicos y las advertencias sobre el uso del té de Cuachalalate como un remedio tradicional mexicano para la salud digestiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El té de Cuachalalate no solo representa un remedio tradicional para el dolor de estómago, sino que se perfila como una herramienta de alta relevancia en el combate a la inflamación intestinal, gracias a su riqueza en compuestos bioactivos que actúan sobre múltiples frentes fisiopatológicos.

El respaldo científico de universidades y centros de investigación mexicanos ha elevado a este recurso botánico a la categoría de un potencial aliado en la prevención y tratamiento de patologías digestivas crónicas, siempre que su uso se acompañe de prácticas responsables y de un enfoque integral de salud.

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