El proceso legal entre palcohabientes del Estadio Ciudad de México contra Grupo Ollamani por derechos adquiridos en el uso de palcos y plateas del inmueble ha escalado a una amenaza de boicot al Mundial 2026.
A tres días del partido inaugural, Roberto Ruano, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas (AMTPP), reveló que la organización no descarta solicitar el apoyo de otras organizaciones que se manifiestan contra el gobierno federal por el incumplimiento de demandas históricas.
Roberto Ruano: “Estamos a tres días y tenemos listos a la CNTE”
En entrevista para el programa Órbita Deportiva, Ruano insistió en la falta de interés de parte del Grupo Ollamani para acatar las medidas cautelares dictadas por una jueza.
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En ese sentido, destacó que la asociación está dispuesta a destrabar el conflicto: “Quiero aprovechar para hacerle un llamado de caballeros a Emilio Azcárraga. Decirle que estoy listo para sentarme a dialogar con él. Estamos a tres días del Mundial y tenemos listos a la CNTE, a los transportistas y tenemos a muchos grupos que nos están apoyando”.
El empresario lamentó que Emilio Azcárraga no reconozca los derechos de los palcohabientes, una acción que no corresponde con el legado de su padre: “No tiene la palabra de hombre que tuvo su padre... está traicionando el legado de su padre”.
Boletos fueron liberados con candados
El pasado 2 de junio, 48 horas después del vencimiento otorgado por una jueza para que los palcohabientes recibieran sus boletos para el juego inaugural, el Estadio Ciudad de México notificó que los accesos fueron liberados.
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“Estimados dueños de palcos y plateas, les informamos que en los próximos días recibirán los boletos electrónicos correspondientes a los partidos mundialistas que se celebrarán en la Ciudad de México, incluyendo la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, espectáculo que durará más de seis horas”.
De acuerdo con Roberto Ruano, los boletos no pueden ser recirculados, lo que impide que palcohabientes puedan comercializarlos. Además, Grupo Ollamani no acató medidas cautelares como espacios asignados de estacionamiento —bloqueado durante todos los partidos— y el ingreso de alimentos y bebidas a sus palcos.
En un escenario sin avances, Roberto Ruano amagó con sumarse a la CNTE, colectivos de campesinos, madres buscadoras y otras organizaciones que han planteado boicotear el Mundial 2026: “Hoy le hago un llamado de caballeros para que nos sentemos a platicar. Y si no, estamos dispuestos inclusive a movilizar gente para que no se lleve a cabo el primer juego del mundial”, afirmó.
Un conflicto con consecuencias millonarias
La disputa entre los propietarios de palcos del Estadio Ciudad de México, la FIFA y Grupo Ollamani ya tiene consecuencias millonarias. Un fallo judicial obligó a respetar los derechos adquiridos por los titulares de estos espacios, situación que representa para la operadora un desembolso superior a los mil millones de pesos para cumplir con los compromisos asumidos con el organismo internacional rumbo al Mundial 2026.
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El conflicto surgió por los títulos de propiedad vendidos durante la construcción del inmueble. Dichos contratos, vigentes hasta 2065, garantizan a los palcohabientes acceso gratuito a todos los eventos realizados en el estadio.
Sin embargo, la política de “sede limpia” impuesta por la FIFA para la Copa del Mundo exige control absoluto sobre localidades, accesos, áreas VIP y servicios dentro del inmueble. Bajo este esquema, los propietarios fueron notificados de restricciones para ingresar libremente a sus espacios, rentarlos o comercializarlos durante el torneo.
La controversia escaló a tribunales y un juez federal concedió medidas cautelares definitivas a favor de los titulares de palcos y plateas.
La resolución establece que los propietarios podrán acceder a los partidos del Mundial utilizando sus títulos de propiedad, incluso si se presentan fallas en las plataformas digitales destinadas a la distribución de boletos.
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Además, conservarán el derecho de introducir alimentos y bebidas en sus espacios y podrán rentar, vender o transferir sus localidades sin las restricciones originalmente planteadas para la justa mundialista.
La liberación de estos espacios obliga a Grupo Ollamani a absorber costos relacionados con boletaje y penalizaciones derivadas de los acuerdos con la FIFA.