El estreno de México 86 despierta una nueva ola de interés por uno de los capítulos más relevantes en la historia del futbol mexicano e internacional.
Aunque la película protagonizada por Diego Luna mezcla hechos reales con elementos de ficción, uno de los personajes que más curiosidad genera entre los espectadores es Rafael del Castillo, exdirigente de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), cuya trayectoria inspira la creación del personaje ficticio Martín de la Torre.
Disponible en Netflix tras su paso por circuitos alternativos y la Cineteca Nacional, la cinta dirigida por Gabriel Ripstein explora las negociaciones, intrigas políticas y disputas de poder que rodearon la organización de la Copa Mundial de 1986.
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El hombre detrás del personaje de Diego Luna
En la película, Diego Luna interpreta a Martín de la Torre, supuesto presidente de la FMF. Sin embargo, el propio actor ha aclarado que se trata de un personaje inventado que reúne características de varios dirigentes que participaron en la obtención de la sede mundialista.
“Las grandes instituciones del futbol se nombran lo que es ficticio es mi personaje”, explicó Luna en el podcast Hablando de cine.
Entre las figuras reales que sirvieron como referencia destaca Rafael del Castillo, quien presidió la Federación Mexicana de Futbol entre 1980 y 1988. Su nombre aparece de forma recurrente en El 86: El año en que México cambió al mundo, libro del periodista Francisco Javier González que funcionó como una de las principales bases documentales para el guion.
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Del Castillo falleció el 3 de marzo de 2026, semanas después de ser incorporado al Salón de los Presidentes de la FMF.
El directivo que ayudó a traer el Mundial a México
La historia coloca a Rafael del Castillo en un momento decisivo para el futbol internacional. En noviembre de 1982, Colombia renunció oficialmente a organizar la Copa del Mundo debido a problemas económicos y de infraestructura. La decisión obligó a la FIFA a buscar una sede alterna en tiempo récord.
México presentó entonces su candidatura para albergar nuevamente el torneo, apenas 16 años después del Mundial de 1970.
La película retrata las intensas negociaciones que rodearon el proceso. Aunque algunos episodios están dramatizados, varios acontecimientos sí ocurrieron. Uno de los más recordados fue la votación celebrada en Estocolmo el 20 de mayo de 1983, donde México obtuvo la sede por unanimidad frente a otras candidaturas como Estados Unidos y Canadá.
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Según diversas crónicas de la época, Del Castillo desempeñó un papel clave en la presentación del proyecto mexicano ante el comité ejecutivo de la FIFA al intercambiar los nombres de los asientos del comité ejecutivo justo antes de la votación final.
Entre la realidad y la ficción
México 86 también incorpora referencias a personajes históricos como Guillermo Cañedo de la Bárcena, vicepresidente de la FIFA y figura fundamental dentro de Televisa, así como al empresario Emilio Azcárraga Milmo.
No obstante, la producción deja claro desde sus primeros minutos que no pretende ser un documental. La propia película advierte que algunos acontecimientos ocurrieron realmente y otros fueron adaptados para fines narrativos.
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Sobre las licencias creativas, Diego Luna sostuvo: “No es un documental. La película empieza diciendo que algunas de estas cosas son ciertas”.
La cinta incluso recrea episodios polémicos que siguen siendo objeto de debate entre historiadores deportivos, incluyendo maniobras políticas alrededor de la candidatura mexicana y situaciones que involucraron a figuras emblemáticas del futbol nacional.
El ocaso de Rafael del Castillo
La etapa más complicada de Del Castillo llegó en 1988 con el llamado escándalo de los “Cachirules”.
La FMF fue acusada de registrar jugadores mayores de la edad permitida en un torneo juvenil de Concacaf. Tras una investigación, la FIFA impuso una sanción histórica que dejó fuera a todas las selecciones mexicanas de competencias internacionales durante dos años.
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La medida provocó que México perdiera su participación en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y en el Mundial de Italia 1990.
Aunque la película utiliza este episodio para cerrar el arco dramático de Martín de la Torre, la historia real fue más compleja. Rafael del Castillo continuó ligado al entorno futbolístico y permaneció como una figura recurrente en el análisis de una de las épocas más determinantes para el balompié mexicano.
Décadas después, su nombre vuelve a ocupar titulares gracias a una película que rescata la historia de quienes trabajaron fuera de la cancha para hacer posible uno de los Mundiales más recordados de todos los tiempos.
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