A medida que la inauguración del Mundial 2026 se acerca, los trabajos en obras insignia del gobierno de Clara Brugada se han acelerado, incluso, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha llevado a cabo la inauguración de construcciones como la Calzada Flotante de Tlalpan aún inconclusa, pero ya con una apertura que promete espacios seguros y un andador que prioriza a los peatones, destacando que “el espacio público es un derecho de todas y todos”.
Sin embargo, pese al entusiasmo gubernamental que ha llenado de flores y color morado una obra elevada que va de Plaza Tlaxcoaque -cerca de la estación del Metro Pino Suárez- hasta antes de llegar a la estación del Metro Chabacano, los vecinos de las calles aledañas siguen viendo un panorama inconcluso, lleno de material de obra e interrupción vial por maquinas que siguen intentando terminar proyectos apresurados a solo cuatro días de la fiesta futbolera.
Un recorrido que entusiasma pero que no informa sobre “obra inconclusa”
En una caminata realizada por Infobae México en la Calzada flotante, posterior a la inauguración que encabezó Brugada este 7 de junio, se pudo observar a decenas de personas que comenzaron el recorrido emocionadas por el acceso gratuito a un espacio donde infancias y adolescentes puedan caminar sin sentir el peligro de los automóviles, además de ser un lugar donde se pueden sentar simplemente a contemplar el día, la tarde o la noche.
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El tramo que inicia en Plaza Tlaxcoaque es un poco más reducido, donde los peatones pueden encontrar plantas nativas de la capital, bancas con techumbre, así como una pantalla monumental donde se espera tener proyecciones cinematográficas al aire libre, aunque el camino angosto puede entorpecer el transito del lugar, algunos visitantes -consultados por este medio- se dijeron contentos con el resultado de la obra, misma que tuvo un costo de por lo menos 2 mil 200 millones de pesos (ya integrada con otros proyectos).
A medida que se avanza se pueden ver detalles que podrían llevar al deterioro o incidentes menores en poco tiempo, como la anegación de agua en los techos de estructuras que están colocados en distintos tramos, debido a que la lamina se ondea por el peso del líquido estancado.
Además, pasando la estación del metro San Antonio Abad los trabajadores aún concentran sus labores en la instalación de escaleras y un elevador en cada extremo de la Calzada -a la altura de la calle José María Roa Bárcenas-, por lo que esos espacios se encuentran bloqueados por rejas adornadas con enredaderas.
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Aunado a lo anterior, durante el camino no hay mensajes que indiquen sobre la obra inconclusa -ni cuándo el gobierno pretende entregar dicho tramo-, generando que las personas continúen su trayecto con la finalidad de llegar hasta la estación del Metro Chabacano -donde se tiene previsto que concluya este recorrido-, sin embargo, se topan con una reja que de “sorpresa” termina el viaje, obligándolos a regresar hasta la estación anterior.
Un panorama atravesado por las obras que no concluirán previo al Mundial
La Calzada Flotante de Tlalpan tiene una extensión de 1.8 kilómetros, está construida arriba de las vías del metro de las estaciones mencionadas, mismas que forman parte de la Línea 2 y en los últimos meses tanto los usuarios de este transporte como los vecinos se han visto atravesados por el impacto de obras que fueron pensadas no solo para repercutir en el Mundial sino que serán de utilidad en los años posteriores, cuando se terminen en su totalidad.
A la fecha, aunque las promesas gubernamentales estaban orientadas a concluir obras de movilidad antes de la Copa del Mundo, la realidad los alcanzó y los trabajos aún pueden verse a las afueras de las instalaciones: labores de construcción en pausa, personal pintando exteriores y colocando ilustraciones de la ya criticada figura de “ajolote”, las cuales aún permean el panorama de los capitalinos.
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Respecto al interior de la Línea Azul, los viajeros se topan con una escena aún complicada, por un lado, a diario conviven con los plásticos negros que cubren los trabajos y con polvo que se genera por cada martillazo en el lugar; por otro, las estaciones cerradas alentan el servicio y continúan generando disgusto en contra de quien dirige el Metro de la capital, Adrián Rubalcava.
La lluvia de este domingo dejó huella, no solo en las plantas sembradas en la obra elevada que ha sido ampliamente presumida por la administración de Clara Brugada, sino por la filtración de agua en la estación San Antonio Abad, la cual abrió sus puertas este 7 de junio tras la “profunda” remodelación a la que fue sometida, según las autoridades.