A cinco días del inicio del Mundial 2026, la Calzada de Tlalpan, principal vialidad para llegar al Estadio Azteca, refleja una transformación incompleta y un ambiente de tensión para quienes la recorren.
El contraste entre la narrativa oficial de modernización y la experiencia cotidiana de vecinos, comerciantes y usuarios del transporte es evidente, en medio de obras inconclusas, pasos cerrados y una movilidad colapsada.
Las promesas de entrega total y “movilidad eficiente” se mezclan con retrasos, ruido, desplazamientos forzados y protestas sociales.
Mientras el gobierno intensifica operativos y asegura que todo estará listo para recibir a miles de visitantes, la realidad muestra una vialidad cercada por maquinaria, controles de acceso y un ánimo vecinal de escepticismo.
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Obras inconclusas complican la movilidad en Tlalpan
La presencia de maquinaria pesada y trabajadores en la zona es permanente. Aunque algunos tramos del Parque Elevado ya lucen jardineras, luminarias y fuentes, buena parte de la Calzada sigue en obra:
- Barreras naranjas restringen carriles y obligan a peatones a caminar entre materiales y herramientas.
- De 12 bajopuentes peatonales en el tramo, solamente la mitad están abiertos; el resto permanece cerrado o en reparación.
- Comerciantes y vecinos reportan que acceder a negocios, viviendas y transporte ahora toma hasta el triple de tiempo.
En este sentido, la movilidad limitada y el ruido constante han generado molestia y resignación, mientras la expectativa de una Calzada completamente funcional se aleja conforme se acerca la inauguración.
Transporte público saturado y ambiente de incertidumbre
El transporte adecuado y rutas alternativas no han sido suficientes para cubrir la demanda. Miles de usuarios del Metro han tenido que caminar largos tramos sobre la Calzada de Tlalpan:
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- Filas de hasta una hora para abordar camiones y trayectos a pie entre obras y charcos se han vuelto cotidianos.
- Bloqueos y operativos policiales dificultan la circulación y el acceso a viviendas durante eventos previos a la Copa Mundial.
- Vecinos han denunciado información insuficiente y falta de coordinación.
De esta manera, la sensación de desorganización marca la experiencia diaria de quienes dependen de la vialidad y el transporte público en la zona.
Tensión social y escepticismo vecinal
El ambiente en torno a la Calzada de Tlalpan está lejos de ser festivo. Entre la esperanza de que las obras mejoren la zona y el temor de que todo quede en la superficie, los habitantes del sur de la CDMX sienten que la modernización prioriza la imagen internacional sobre sus necesidades reales:
- Controles de acceso especiales, ruido nocturno y polvo han alterado la rutina de miles de familias.
- Comerciantes desplazados y vecinos reubicados esperan que el evento reactive sus actividades, aunque la incertidumbre predomina.
- Protestas y manifestaciones frente al Estadio Azteca reflejan el sentir de una comunidad que pide ser atendida más allá de la coyuntura mundialista.
A cinco días del Mundial, la Calzada de Tlalpan muestra el rostro de una ciudad en obra, con avances, pendientes y debates que seguirán más allá del silbatazo inicial.
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