La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo coincidió con los señalamientos que realizó el exmandatario Andrés Manuel López Obrador sobre presuntos intentos de intervención en México por parte de Estados Unidos; sin embargo, dijo tener sus “reservas” entorno a que su homólogo, Donald Trump, sea quien encabece la ofensiva contra su gobierno.
En su conferencia ‘La Mañanera del Pueblo’, la mandataria recordó que desde hace varias semanas ella ha denunciado un intento de intervencionismo, destacando el operativo en Chihuahua, que derivó en la muerte de dos agentes de la CIA que operaban en el país sin permiso del gobierno federal.
Mencionó que otro ejemplo es la solicitud del Departamento de Justicia de Estados Unidos para detener y extraditar a 10 políticos de Sinaloa, entre ellos Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de dicho estado; y Enrique Izunza, senador de la misma entidad, lo que consideró el inicio de una campaña negra en contra de Morena, al llamarlo ‘narcopartido’.
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“Primero, lo que ocurrió en Chihuahua, después la solicitud urgente de detención con carácter de extradición de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos tres autoridades electas o elegidas en funciones. Eso nunca había ocurrido en México, nunca.
“Con ello se desata una campaña muy fuerte que continúa en las redes sociales y prácticamente todos los medios de comunicación, prácticamente con sus excepciones, que lo que dicen es narcopartido, narcogobierno”, dijo en Palacio Nacional.
La presidenta afirmó que esta campaña viene, desde su punto de vista, de los grupos de ultraderecha “vinculados con una parte del gobierno” estadounidense, con el objetivo de usar a México “como parte de su retórica en la elección de noviembre de este año y posteriormente, aliarse con la oposición mexicana en el 2027.
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Añadió que por ello, su gobierno tiene “derecho a dudar” de las solicitudes de detención por parte de las autoridades estadounidenses, al acusar que “históricamente ha querido haber injerencia con el pretexto del narcotráfico”.
“Tanto que leía aquí las memorias de Miguel de la Madrid, de lo que él pensaba que había sido su relación con el entonces embajador de Estados Unidos en México, que en efecto lo dice muy claramente: quieren usar este tema como un pretexto para intervenir en asuntos en México”, puntualizó.
Aseguró que las autoridades mexicanas investigan y proceden ante las denuncias contras funcionarios o servidores públicos y que en caso de tener pruebas, se detiene al acusado, al señalar que de lo contrario, si se asume que es verdad “todo lo qe diga el Departamento de Justicia de Estados Unidos”, se abriría paso “a que quien defina el futuro de México no sean los mexicanos, sino sea el exterior”.
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Sheinbaum insisitió en que si el acusado por una autoridad extranjera fuera algún político de la oposición se llevaría aacabo el mismo proceso de solicitud de pruebas, por lo que recalcó que no es un asunto de defender a Sinaloa, un estado gobernado por Morena, sino que es un tema de soberanía.
“Cuando ocurrió lo de Cienfuegos, lo del general Cienfuegos, que fue detenido en Estados Unidos por la DEA, el presidente López Obrador habló con el presidente Trump, lo dice ahí en su carta. Y el presidente Trump dijo: «A ver, envíenle las pruebas a México y que sea juzgado en México».
“Se hizo público todo el expediente que venía del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y se demostró con todo el expediente que no había ninguna prueba. Y aquí la Fiscalía General de la República dijo: no hay pruebas, pero se hizo público, abierto a todo el pueblo de México. Pero ya tenemos un antecedente. Y hay muchos otros antecedentes, ¿eh? Muchos otros", recordó.
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Cuestiona que Trump encabece ofensiva contra México
La mandataria celebró que ayer el secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin, hizo un llamado a respetar la soberanía de México.
“Ayer el secretario de Seguridad de Estados Unidos, que vino aquí hace unas semanas, dice: “ellos creen en la soberanía, hay que respetarlos”. Ayer cuando leí eso dije: oye que bien, la verdad".
En este sentido, remarcó que en su momento el presidente Trump “habló muy bien” de México durante el gobierno de López Obrador y actualmente, tambipen de ella, lo cual agradeció.
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Por ello afirmó que “tiene sus reservas” sobre que el mandatario estadounidense esté detrás de las ‘ofensivas’ de la ultraderecha en contra del gobierno mexicano, pues enfatizó que el diálogo entre ambos siempre ha sido bueno y con respeto, incluso cuando se presenta un desacuerdo.
“Trump habló muy bien en su momento cuando el presidente López Obrador, ahora ha hablado muy bien de mi, muchas veces y se lo agradezco mucho, y con todo, por eso yo digo que tengo mis reserva de que sea el presidente Trump, por que cada vez que hablamos por teléfono y hemos hablado muchísimas veces, ha sido muy respetuoso, ha dicho muchas veces con las que no concuerdo y le digo: no estamos de acuerdo con eso, incluso él lo ha dicho publicamente.
“Son otros sectores que están por ahí, de más ultraderecha, el presidenrte López Obrador lo dice de otra manera, son los que buscan con la cantaleta de que están vinculados al narco y no sé que tanta cosa, cuando claro, no tenemos la estrategia de abrir las puertas de México a los agentes extranjeros, pueden estar aquí pero con ciertas reglas”, concluyó.
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Ayer, Andrés Manuel López Obrador salió de su retiro político con una carta en la que defendió a la presidenta Claudia Sheinbaum ante lo que calificó como prácticas intervencionistas de Estados Unidos.
El expresidente señaló que funcionarios estadounidenses buscaban debilitar a Morena y fortalecer a la oposición mexicana, utilizando el narcotráfico y la migración como pretextos para influir en la política nacional y en las próximas elecciones.
López Obrador también cuestionó el cambio de actitud de Donald Trump respecto a México, recordando que durante su sexenio ambos gobiernos lograron acuerdos mediante el diálogo, evitando confrontaciones.
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Destacó que Trump nunca atacó abiertamente a los mexicanos ni condicionó el tratado comercial, y que incluso respetó la soberanía energética de México.
Relató que Trump ofreció apoyo militar para combatir al crimen, pero aceptó su negativa y no calificó a los cárteles como terroristas tras su recomendación.
El exmandatario retomó el caso Cienfuegos, asegurando que la DEA fabricó pruebas y que, gracias a su intervención, el caso fue juzgado en México.
Finalmente, atribuyó el cambio de Trump a la influencia de “falsos amigos y consejeros” y expresó su deseo de que el expresidente estadounidense rectifique su postura hacia México.
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