El Epipremnum aureum, conocido como pothos o teléfono, ha encontrado un lugar privilegiado en los departamentos de la Ciudad de México.
Su popularidad no es casualidad: su capacidad para mejorar la calidad del aire, sobrevivir en espacios con poca luz y su precio accesible lo han convertido en el favorito de quienes habitan viviendas urbanas compactas.
Calidad del aire y función biológica complementaria
En la capital mexicana, la contaminación atmosférica y la acumulación de compuestos orgánicos volátiles (COV) dentro de los hogares son problemas documentados por instituciones como la Organización Mundial de la Salud.
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Distintos estudios de fisiología vegetal y el ya célebre Estudio de Aire Limpio de la NASA han demostrado que el pothos puede absorber y metabolizar ciertos COV como benceno y formaldehído.
No obstante, el pothos debe considerarse un filtro biológico complementario y nunca la única medida para mejorar el aire interior.
En la práctica cotidiana de los departamentos de la CDMX, el pothos ayuda a crear microzonas de aire más limpio en áreas pequeñas y de baja ventilación, como baños y pasillos.
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Este efecto es local y no reemplaza los sistemas de ventilación ni la eliminación de contaminantes en la fuente.
Adaptabilidad extrema: el “rey” del baño sin ventanas
La arquitectura contemporánea en la Ciudad de México, caracterizada por el aislamiento térmico y acústico, ha favorecido la proliferación de espacios interiores con escasa luz natural y altos niveles de humedad ambiental.
En este entorno, el Epipremnum aureum se distingue por su notable capacidad de adaptación, respaldada por investigaciones de servicios universitarios y literatura científica especializada.
De acuerdo con la Universidad de Wisconsin, el pothos prospera en condiciones de luz filtrada o tenue y soporta una amplia gama de temperaturas y humedad, aunque desarrolla su mejor crecimiento en ambientes cálidos y húmedos típicos de los interiores urbanos.
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Sin embargo, se advierte que el exceso de agua es el principal factor de riesgo para la planta: cuando el sustrato permanece húmedo constantemente, las raíces sufren hipoxia, lo que ocasiona pudrición y la pérdida de la planta.
Por ello, se recomienda dejar secar la superficie del sustrato antes de volver a regar, prestando atención al estado del suelo y no a una frecuencia fija.
Estudios publicados en la Egyptian Journal of Botany complementan esta visión al demostrar que el pothos tolera bien la baja luminosidad y la humedad ambiental, pero su contenido de clorofila y eficiencia fotosintética disminuyen significativamente si el sustrato se mantiene con un exceso de agua superior al 40 %.
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Los autores concluyen que, aunque la planta es resistente, su vigor disminuye en ambientes encharcados, y recomiendan dejar el sustrato secar visiblemente antes de cada riego para evitar daños a las raíces.
Dónde comprar la planta en CDMX
El acceso al pothos en la Ciudad de México se ha democratizado gracias a la abundancia de mercados locales como Cuemanco, Jamaica o Coyoacán, donde se pueden adquirir plantas jóvenes por 15 a 50 pesos mexicanos.
Esta accesibilidad se debe a la facilidad de propagación vegetativa: cualquier persona puede multiplicar sus plantas a partir de esquejes, lo que fomenta la oferta abundante y precios bajos.
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La cadena corta entre productores y consumidores elimina intermediarios y permite que el verde llegue a todos los bolsillos.
Así, la integración de plantas en los hogares urbanos ya no es un lujo, sino una posibilidad real y cotidiana.
Más allá de la purificación: confort térmico y bienestar emocional
La transpiración de las hojas del Epipremnum aureum ayuda a regular la humedad y la temperatura en su entorno inmediato, lo que aporta confort en ambientes secos o durante olas de calor urbano.
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Este fenómeno de enfriamiento evaporativo y humidificación ha sido documentado en estudios de fisiología vegetal y síntesis como la de la Universidad de Wisconsin, que señala que, gracias a la transpiración, el pothos contribuye a mejorar el microclima doméstico.
Por otro lado, el contacto con plantas vivas, como el pothos, aporta beneficios psicológicos y cognitivos consistentes.
El estudio “Effects of Indoor Plants on Human Functions: A Systematic Review with Meta-Analyses” concluye que la presencia de plantas en interiores favorece la reducción del estrés, mejora el estado de ánimo, e incrementa la sensación de bienestar y la atención dirigida de los ocupantes, tanto en entornos domésticos como laborales.
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Precauciones y versatilidad
De acuerdo con la Universidad de Wisconsin, si bien el pothos es seguro para los humanos, contiene cristales de oxalato de calcio que pueden afectar a mascotas si mastican sus hojas.
Por ello, se recomienda colocar las plantas en lugares elevados o colgantes fuera del alcance de perros y gatos.
Su flexibilidad permite su uso en formatos diversos: desde macetas tradicionales hasta cultivos hidropónicos en agua, donde las raíces actúan como filtros naturales en acuarios o floreros.
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Una opción verde y realista para la vida urbana
El pothos se ha consolidado como la planta predilecta de los departamentos de la Ciudad de México, no solo por su bajo costo y fácil mantenimiento, sino porque responde a necesidades reales: mejora localmente la calidad del aire, aporta decoración viva en espacios sombríos y está al alcance de todos gracias a los mercados locales.
Las personas que integran pothos en sus hogares acceden a un recurso natural que contribuye al bienestar ambiental y emocional de forma sencilla, realista y sin grandes inversiones.