El control remoto, al ser tocado constantemente, acumula grasa, células de piel y residuos de alimentos, y casi nadie lo limpia.
De acuerdo con un estudio publicado en la Revista Canadiense de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Médica, disponible en el repositorio digital de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH), el 31.3% de los objetos de contacto frecuente analizados en entornos hospitalarios presentó crecimiento bacteriano confirmado en laboratorio.
El hallazgo no es menor. Entre los microorganismos identificados, el Staphylococcus aureus, que puede causar desde intoxicaciones alimentarias hasta neumonía, representó el 36.1% de los hallazgos encontrados.
De esos casos, el 53.8% correspondió a cepas multirresistentes a antibióticos y el 64.1% tenía capacidad de formar biofilm, una capa protectora que dificulta su eliminación con limpieza convencional.
El control remoto no es el único sospechoso en tu sala
El mismo estudio del NIH incluyó entre las superficies analizadas barandales de cama, perillas de puerta, mesas y teléfonos.
El control remoto formó parte de ese grupo de objetos que comparten una característica: se tocan con frecuencia, con las mismas manos que tocan otras cosas, y rara vez se desinfectan de forma sistemática.
El problema no es solo la cantidad de bacterias sino su capacidad de sobrevivir. El MRSA —Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, identificado en el 35.9% de los aislamientos del estudio— puede permanecer viable en superficies secas e inertes durante varias semanas, según documenta la misma investigación.
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Lo que pasa cuando varias personas usan el mismo control
Cada vez que alguien toma el control remoto transfiere a su superficie lo que trae en las manos: residuos de comida, células muertas de piel, sudor y los microorganismos que viajan con todo eso. El siguiente usuario los recoge sin saberlo.
La Secretaría de Salud del Gobierno de México, a través del Hospital Infantil de México, en su manual de Proceso de Prevención para Infecciones, identifica los controles remotos de forma explícita como superficies de contacto frecuente que requieren desinfección diaria.
El documento institucional los coloca en la misma categoría que teclados, teléfonos, manijas de puertas e interruptores de luz.
El biofilm: por qué un trapo húmedo no es suficiente
Más de la mitad de los Staphylococcus aureus detectados en el estudio del NIH produjeron biofilm.
Esta estructura permite que las bacterias se adhieran a superficies duras, se protejan del ambiente y resistan la acción de limpiadores comunes.
Un paño húmedo sin desinfectante puede mover la suciedad visible, pero no elimina lo que está adherido a nivel microscópico.
El biofilm es también la razón por la que una limpieza esporádica resulta insuficiente. Una vez formado, requiere un agente activo para desestabilizarlo.
Cómo desinfectar el control remoto, según el IMSS y la Secretaría de Salud
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) establece en su Guía de limpieza y desinfección, que para pequeñas superficies y dispositivos electrónicos el producto indicado es alcohol etílico o isopropílico al 70%, aplicado mediante torundas de algodón.
La Secretaría de Salud coincide y añade la solución clorada como alternativa para superficies que lo toleren.
El procedimiento basado en las indicaciones de las autoridades, con un tiempo que no rebasa dos minutos es el siguiente:
- Retirar las pilas para evitar daños al interior del dispositivo.
- Humedecer una torunda o paño suave con alcohol al 70% —sin empapar— y limpiar toda la superficie del control, incluidos los bordes y los espacios entre botones.
- Para las ranuras más estrechas, una torunda delgada o un hisopo permiten llegar a la zona sin forzar el plástico.
- El tiempo de contacto del alcohol debe ser de al menos 30 segundos antes de secar.
La Secretaría de Salud, a través del Hospital Infantil de México recomienda realizar la limpieza del control remoto al menos una vez al día en condiciones normales del hogar.