Ante la alarma global por el brote de hantavirus registrado a bordo del crucero MV Hondius, la Facultad de Medicina de la UNAM salió al frente: la doctora Rosa María Wong Chu, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica, ofreció un análisis científico detallado del brote, sus mecanismos de transmisión y el nivel de riesgo real para la población mexicana.
La conclusión es clara: en México no se han reportado casos locales de hantavirus en humanos, pero en un mundo hiperconectado, entender el virus es la mejor herramienta de prevención.
Qué pasó a bordo del MV Hondius
El navío MV Hondius zarpó de Ushuaia, Argentina, el 1 de abril de 2025 con 147 personas a bordo —88 pasajeros y 59 tripulantes— de 23 nacionalidades. El caso índice: un hombre de 70 años que comenzó con síntomas el 6 de abril y falleció el 11. Lo que siguió fue una cadena de contagios que encendió las alertas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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Al cierre del análisis presentado por la doctora Wong Chu, el brote registraba nueve casos —siete confirmados, dos sospechosos— y tres fallecimientos. El barco se encuentra actualmente en Tenerife, Islas Canarias, donde los pasajeros han desembarcado bajo estrictos protocolos sanitarios rumbo a más de veinte países.
Por qué se propagó dentro del barco
La especialista explicó que el caso índice habría tenido contacto con roedores silvestres durante un viaje terrestre previo por zonas endémicas de Chile y Argentina, hábitat natural del Oligoryzomys longicaudatus, el principal reservorio del hantavirus cepa Andes.
El problema: el virus tiene un periodo de incubación de hasta seis semanas, lo que significa que el pasajero abordó el crucero sin saber que estaba infectado. Una vez a bordo, los espacios cerrados y la convivencia prolongada crearon las condiciones ideales para la rarísima —pero documentada— transmisión de persona a persona característica de esta cepa sudamericana.
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La cepa Andes es la única variante del hantavirus con transmisión interpersonal confirmada, aunque su índice de contagio entre personas (R0 de 1.2) sigue siendo muy bajo.
Los síntomas que no hay que ignorar
La doctora Wong Chu detalló la progresión clínica:
- Fase prodrómica (1-6 días): fiebre, dolor muscular intenso, dolor de cabeza, náuseas, vómito y diarrea —síntomas que simulan una gripe común.
- Fase cardiopulmonar: dificultad respiratoria severa, caída brusca de presión arterial y choque. En las primeras 24 a 48 horas de esta fase se concentra la mayor mortalidad.
- Mortalidad: la cepa Andes registra entre 30 y 40% de letalidad, significativamente más alta que las variantes del Viejo Mundo (1-15%).
No existe tratamiento antiviral específico ni vacuna aprobada. El manejo es soporte intensivo: ventilación mecánica, fármacos vasoactivos y, en casos críticos, membrana de oxigenación extracorpórea (ECMO).
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La alerta en México: vigilancia, no pánico
El 11 de mayo, la Secretaría de Salud emitió un aviso epidemiológico nacional dirigido al personal médico. Las recomendaciones clave incluyen:
- Identificar antecedentes de contacto con roedores silvestres o con casos confirmados en las últimas seis semanas.
- Usar equipo de protección: mascarilla N95, guantes, bata y protección ocular.
- Trasladar de inmediato a terapia intensiva ante cualquier caso sospechoso.
- No hubo pasajeros mexicanos a bordo del MV Hondius, confirmó la especialista.
La lección del MV Hondius
Para la doctora Wong Chu, este brote expone una vulnerabilidad sistémica: un solo contacto humano-roedor en la Patagonia rural, combinado con el turismo de expedición y la hiperconectividad global, puede convertirse en una emergencia sanitaria internacional en cuestión de semanas.
La única barrera preventiva disponible a corto plazo, subrayó, sigue siendo la vigilancia epidemiológica y el control ambiental de vectores —un recordatorio de que ante los virus zoonóticos, el medio ambiente y la salud pública son inseparables.
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