Madres con gafas violeta

Las madres cargan con el 66.8% del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, suelen postergar su propia seguridad por la protección de sus hijos

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El Dr. Salvador Guerrero Chiprés es el Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano.

En la atención de emergencias, la facultad de comprender quién pide ayuda y bajo qué circunstancia lo hace revela la voluntad por convertir una línea telefónica en herramienta de justicia social con perspectiva de género.

La implementación de “gafas violeta” en el C5 ha transformado la respuesta inmediata en un mecanismo de protección para las mujeres, especialmente, para las madres ante situaciones de riesgo en los hogares, donde ellas son víctimas y testigos de la violencia ejercida hasta en un 80 por ciento de los casos por consanguíneos o familiares elegidos.

Esta óptica reconoce la violencia de género como un ciclo de vulnerabilidad, frente al cual la línea *765, operada exclusivamente por mujeres, elimina la barrera del juicio y establece una conexión de confianza inmediata, fundamental cuando prácticamente uno de cada cinco reportes corresponde a agresiones físicas en proceso.

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No se trata solo de enviar una patrulla, sino de activar un ecosistema de protección, la canalización al apoyo jurídico, psicológico y médico. Este enfoque adquiere una dimensión crítica al vincularse con la realidad de la maternidad.

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las madres, quienes según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo cargan con el 66.8% del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, suelen postergar su propia seguridad por la protección de sus hijas e hijos o por la dependencia económica.

En ese contexto, el avance hacia un Sistema Público de Cuidados, como el impulsado en la CDMX por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, marca un quiebre histórico al establecer constitucionalmente el derecho al cuidado, liberando a la mujer de la exclusividad de esta carga y obligando al Estado a proveer infraestructura para garantizar el autocuidado y la vida digna.

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Así lucen las cámaras de videovigilancia, altavoces y botones de auxilio. (C5 CDMX)

La protección de mamás y mujeres en general no termina en la redistribución del trabajo doméstico; se extiende a la garantía de seguridad en momentos de mayor vulnerabilidad. Es aquí donde la atención de emergencias adquiere una relevancia crítica bajo una perspectiva de género.

Integrar este esfuerzo con los canales de emergencia —911 para emergencias, 089 por denuncia anónima y 55 5036 3301 contra extorsión y fraude— y los botones de auxilio permite que la tecnología deje de ser solo vigilancia para convertirse en una red de acompañamiento.

Autoridades revisan las cámaras de seguridad C5 para obtener alguna referencia del sicario que opera junto a su familia (FOTO: ISAAC ESQUIVEL /CUARTOSCURO)

Este 10 de mayo, la celebración pasa por la exigencia de autonomía. No hay homenaje genuino si persiste la impunidad ante la violencia o si el cuidado es una cadena que impide el desarrollo profesional y personal.

Mirar con gafas violetas es entender que la igualdad se garantiza. La Ciudad de México traza una ruta donde protección y cuidado dejan de ser asuntos privados para transformarse en pilares de la agenda pública.

@guerrerochipres