UNAM revela los beneficios de las aguas termales para la salud: esto dice la ciencia

La composición mineral de cada manantial varía según factores geotérmicos y aporta efectos terapéuticos

El contenido mineral de las aguas termales varía según el origen geológico, lo que requiere análisis químicos rigurosos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sumergirse en aguas termales implica mucho más que un baño relajante: estos manantiales minerales, con temperaturas superiores a los 36°C, concentran una serie de propiedades que la ciencia vincula directamente con el alivio de dolencias musculares y con el bienestar emocional, pero también plantean desafíos relacionados con su composición química, seguridad para la salud y sustentabilidad de su uso.

Al analizar las aguas termales, los especialistas advierten que su contenido mineral varía notablemente según el origen geológico. Betsabé Atalía Sierra García, egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM, explica en su entrevista con UNAM Global que estos manantiales se definen como cuerpos de agua cuya temperatura es al menos 5°C mayor que la del aire circundante, o que supera los 36°C —el umbral fisiológico del organismo humano—.

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Múltiples razones pueden provocar las aguas termales, aunque pueden ser peligrosas para los humanos

Especialistas advierten que elementos tóxicos como arsénico y flúor en aguas termales pueden provocar riesgos a la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El calor que alimenta estos ecosistemas puede deberse a varios factores, como el gradiente geotérmico —un aumento de aproximadamente 30 °C por cada kilómetro descendido en la corteza terrestre—, el paso del fluido por rocas ricas en minerales radiactivos o la presencia de actividad volcánica.

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Independientemente del origen, todos los sistemas hidrotermales requieren una fuente de calor, un fluido, vías de circulación y una manifestación superficial como géiseres o manantiales.

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El recorrido subterráneo del agua determina que se disuelvan minerales y gases que cambian su composición: incorporan cationes como sodio, calcio, magnesio y potasio, junto con aniones como cloruros, sulfatos y bicarbonatos, y gases como CO₂ y H₂S, según la información publicada en UNAM Global.

Algunas aguas pueden contener elementos traza o metales pesados potencialmente tóxicos, incluyendo arsénico y flúor. Esta variabilidad implica riesgos, ya que concentraciones altas pueden causar fluorosis, arsenicosis e incluso cáncer. Por ello, Sierra García destaca que se requieren estudios químicos rigurosos para determinar si estos manantiales son seguros para la población.

Beneficios comprobados en salud, con límites precisos

Diversos beneficios de las aguas termales incluyen el alivio de dolores musculares, reducción de inflamación y mejora de movilidad en casos de reuma. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El uso terapéutico de aguas termales tiene registro desde la Antigua Grecia. Hoy, las consultas médicas reconocen que pueden aliviar dolores musculares y articulares, reducir la inflamación y mejorar la movilidad, sobre todo en personas con enfermedades como artritis, artrosis o reuma.

Además, el contacto con estas aguas favorece la cicatrización y la recuperación de enfermedades cutáneas, y algunas variedades mejoran la circulación periférica al provocar vasodilatación. Según UNAM Global, el baño termal puede reducir los niveles de cortisol y aumentar la producción de endorfinas, ayudando a combatir el insomnio, la ansiedad y el estrés.

El agua termal también tiene aplicación en enfermedades respiratorias —como sinusitis, bronquitis crónica y asma—, ya que la inhalación de vapores y aerosoles produce alivio sintomático.

No obstante, el texto subraya que ningún baño sustituye los tratamientos médicos formales. Las aguas termales funcionan como complemento y solo en casos específicos, bajo vigilancia médica. En padecimientos cardíacos graves, la indicación de baño termal exige autorización sostenible por un cardiólogo.

El aprovechamiento de las aguas termales va más allá de su función recreativa o de bienestar. UNAM Global identifica su valor energético y económico, ya que pueden ser fuente para la generación de electricidad o la calefacción, además de servir en procesos industriales diversos.

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