Una alimentación equilibrada y rica en nutrientes específicos reduce el riesgo de deterioro cognitivo y favorece un envejecimiento cerebral saludable.
De acuerdo con especialistas de la UNAM consultados por el programa Hipócrates 2.0 de Radio UNAM y citados en UNAM Global, estudios y voces expertas advierten que los hábitos alimenticios deficientes pueden acelerar la aparición de enfermedades neurodegenerativas y alterar funciones clave como la memoria, la regulación emocional y la capacidad de aprendizaje.
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En modelos animales, las dietas con alto contenido de grasas y azúcares provocan alteraciones en los procesos de memoria y aprendizaje. Según el Dr. Aurelio Campos Romo, del Laboratorio de Neurobiología del Envejecimiento de la Facultad de Medicina de la UNAM, se observan cambios que simulan demencia o enfermedad de Alzheimer cuando los animales consumen este tipo de alimentación durante periodos prolongados.
Las dietas desbalanceadas aceleran daños neuronales, señala la UNAM
El cerebro necesita un suministro constante de energía, sobre todo en forma de glucosa. Los macronutrientes y micronutrientes que llegan a través de la dieta intervienen no solo en la generación de energía, sino en la protección contra daños como la inflamación o el estrés oxidativo.
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Una alimentación adecuada mejora el estado de ánimo, optimiza la función cerebral y disminuye la velocidad de los procesos degenerativos asociados con el envejecimiento.
Por el contrario, dietas ricas en ultraprocesados incrementan el riesgo de disbiosis intestinal, un desequilibrio en la microbiota que impacta el sistema nervioso y favorece el desarrollo de enfermedades crónicas y trastornos cognitivos.
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Las enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión o los trastornos renales, alteran la circulación y la composición de la sangre, lo que afecta directamente a las neuronas y su capacidad para resistir daños. Enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimer funcionan como aceleradores del envejecimiento natural del tejido cerebral.
Dietas que protegen y alimentos recomendados
Las dietas inspiradas en la Mediterránea, la DASH y la MIND —todas estudiadas extensamente a nivel internacional— incorporan verduras de hoja verde, frutos rojos, nueces, semillas, aceite de oliva y pescado como base.
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Estos alimentos contienen antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que protegen a las células cerebrales y disminuyen el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Se observa menor inflamación y mejor salud cardiovascular en personas que adoptan estos patrones dietéticos, lo que también se traduce en un menor riesgo de deterioro cognitivo.
Por el contrario, los ultraprocesados carecen de fibra, antioxidantes y otros componentes beneficiosos.
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Otras maneras de cuidar el cerebro además de la alimentación
El cuidado del cerebro inicia mucho antes de la vejez. Una nutrición materna adecuada durante el embarazo, combinada con la formación de hábitos saludables en la infancia y la juventud, determina el potencial de envejecimiento saludable.
Entre las estrategias recomendadas por la UNAM destacan: mantener un peso corporal dentro de los parámetros recomendados, dormir horas adecuadas en calidad y cantidad, practicar ejercicio de manera constante y estimular la mente a través del aprendizaje, la lectura, la música o la resolución de problemas intelectuales.
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