Chayanne regresó al Auditorio Nacional tras una ausencia de siete años en el recinto y ni la lluvia que ha cubierto la ciudad por días enfriaba los ánimos de cientos de fanáticas que corrían apresuradas por Reforma, tanto para refugiarse como para concretar un reencuentro esperado por mucho tiempo.
El artista puertorriqueño, esposo y padre imaginario de al menos tres generaciones de niños y niñas en México, convocó a mujeres, adolescentes y uno que otro esposo resignado a ocupar un rol secundario en el corazón de sus parejas durante al menos dos horas.
Chayanne, un clásico atemporal
Elmer Figueroa Arce —nombre real del intérprete— es un clásico atemporal. Poco después de las 20:30 horas, emergió de una trampilla al fondo del escenario enfundado en un pantalón ajustado, camisa sobria y una chaqueta decorada con brillos.
En él el tiempo no pasa, y no es una exageración; Chayanne es una especie de Dorian Gray de la música. “Bailemos otra vez”, “Salomé” y “Boom, boom”, las tres primeras canciones de la noche, lo constatan.
A sus 57 años, provoca al público con su vaivén de cadera, su sonrisa cautivadora y pasos de baile perfectos. Su energía no dista de sus presentaciones de finales de los años 80, cuando canciones como “Fiesta en América” y “Tiempo de vals” se alojaron en la memoria colectiva.
En el Auditorio, ideado para disfrutar de presentaciones en vivo desde sus minúsculos asientos, pocos se mantuvieron inmóviles, especialmente quienes estaban en primera fila y palcos contiguos al escenario.
El astro puertorriqueño dispuso de escaleras y una plataforma elevadiza para tener un acercamiento con un público que cantó cada estrofa de “El centro de mi corazón”, “Provócame” y “Caprichosa”.
Visiblemente acelerado, Chayanne hizo una pausa para saludar a su “gente bonita”.
“Qué placer tan grande estar en México lindo y querido… Me encanta esa frase porque es una realidad. Estoy feliz de volver al Auditorio Nacional, después de más de siete años”, dijo mientras esbozaba una sonrisa.
Baile y romanticismo
Al frenetismo de la primera media hora del show le sucedió el romanticismo de baladas que le dieron un respiro al cantante y aceleraron el corazón de miles de mujeres, muchas con cárteles ingeniosos que avisaban a Chayanne sobre la necesidad de reconocer a un nuevo hijo.
“Cuidarte el alma”, “Atado a tu amor”, “La clave”, “Y tú te vas”, “Yo te amo”, “Volver a nacer” y “Tu pirata soy yo” cambiaron radicalmente el ambiente.
La atmósfera se alimentaba de una conexión tan íntima que incluso sacar el celular se sentía fuera de lugar. “Yo no doy nada por hecho, siempre es como si fuera la primera vez. Me alegra el corazón cantar estas canciones con ustedes”, expresó visiblemente conmovido.
Presentó a su banda y bailarines y lanzó una pregunta: “¿Bailamos juntos?" Aquella frase anticipó los primeros acordes de “Fiesta en América”.
Chayanne cerró la noche con “Humanos a Marte”, “Madre tierra”, “Dejaría todo”, “Tiempo de vals” —uno de los temas más coreados— y “Bailando bachata”.
Luego, un cálido adiós y la promesa de volver pronto. El jueves, el astro boricua ofrecerá un segundo concierto en el Auditorio Nacional que marcará una pausa de sus presentaciones en el país.
Canciones del concierto
- Bailemos otra vez
- Salomé
- Boom, Boom
- El centro de mi corazón
- Provócame
- Caprichosa
- Cuidarte el alma
- Atado a tu amor
- La clave
- Y tú te vas
- Yo te amo
- Volver a nacer
- Tu pirata soy yo
- Completamente enamorados
- Este ritmo se baila así
- Fiesta en América
- Si nos quedara poco tiempo
- Te amo y punto
- Humanos a Marte
- Madre tierra
- Dejaría todo
- Tiempo de vals
- Bailando bachata