¿Tuviste varicela? Podrías desarrollar herpes zóster décadas después: así puedes prevenirlo

La detección oportuna de esta enfermedad es clave para reducir la duración del brote y la intensidad del dolor

Herpes zóster: cuál es su tratamiento. Foto: (iStock)

La varicela es una de las enfermedades más comunes durante la infancia; sin embargo, haberla padecido no significa que el virus desaparezca del organismo.

De acuerdo con José Luis Alfredo Mora Guevara, secretario académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES) UNAM. La partícula de la varicela-zóster puede permanecer en estado latente dentro del sistema nervioso, específicamente en los ganglios nerviosos ubicados a lo largo de la médula espinal y en la base del cerebro.

Estos ganglios funcionan como centros de transmisión de información sensorial, ya que reciben y envían señales relacionadas con el tacto, la temperatura y el dolor.

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Debido a que las neuronas tienen una larga vida y poca capacidad de regeneración, se convierten en un espacio ideal para que el virus permanezca oculto durante años, sin causar síntomas visibles.

Mientras el sistema inmunológico se mantiene fuerte, es capaz de mantener al virus bajo control e impedir su activación. No obstante, cuando las defensas disminuyen, este puede reactivarse y provocar nuevas manifestaciones en el organismo, incluso décadas después de la infección inicial.

La principal medida preventiva es la vacunación, especialmente en personas mayores de 50 años o con factores que debilitan el sistema inmunológico. (AdobeStock)

Reactivación del virus

En algunos casos, este patógeno puede activarse nuevamente y dar lugar al herpes zóster, un padecimiento que suele presentarse en la adultez. A diferencia de la varicela, esta afección se caracteriza por la aparición de lesiones en zonas específicas del cuerpo, siguiendo el trayecto de los nervios sensoriales conocidos como dermatomas.

El virus permanece alojado en los ganglios nerviosos y, al reactivarse, se desplaza a lo largo del nervio afectado, causando inflamación y alteraciones en la transmisión de señales. Esto provoca dolor intenso, localizado y generalmente en un solo lado del cuerpo.

Se estima que en México ocurren alrededor de 220 mil casos nuevos cada año, principalmente en personas mayores de 50 años.

La reactivación suele estar relacionada con un debilitamiento del sistema inmunológico, que puede deberse a enfermedades como cáncer o VIH, tratamientos inmunosupresores, envejecimiento o situaciones de estrés físico y emocional. Es importante destacar que el herpes zóster solo se presenta en personas que previamente tuvieron varicela.

Prevención y tratamiento

La detección oportuna es clave para reducir la duración del brote y la intensidad del dolor. El tratamiento con antivirales puede disminuir el riesgo de complicaciones, por lo que acudir al médico ante los primeros síntomas resulta fundamental.

La principal medida preventiva es la vacunación, especialmente en personas mayores de 50 años o con factores que debilitan el sistema inmunológico.

Tipos de vacunas

  • Zostavax: contiene virus vivos atenuados y su protección disminuye con el tiempo, por lo que su uso es cada vez menor.
  • Shingrix: vacuna recombinante con una eficacia cercana al 90 %, se aplica en dos dosis y es la más recomendada actualmente.
Herpes Zóster. Foto: (iStock)

Diagnóstico

El diagnóstico del herpes zóster es principalmente clínico y se basa en la observación de los síntomas y las lesiones características. Generalmente inicia con dolor, ardor o sensibilidad en una zona específica del cuerpo, seguido por la aparición de pequeñas ampollas agrupadas sobre una base enrojecida.

Estas lesiones suelen presentarse en un solo lado del cuerpo y siguen el trayecto de un dermatoma, lo que facilita su identificación. En la mayoría de los casos no se requieren estudios adicionales. Sin embargo, en situaciones atípicas pueden realizarse pruebas como la PCR para detectar el material genético del virus.

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