El consumo de licuado de frutas puede integrarse en la dieta de personas con diabetes o que buscan controlar su glucosa, siempre que se sigan estrategias basadas en evidencia científica para evitar elevaciones bruscas de azúcar en sangre.
Estudios realizados en población mexicana y europea han identificado que el tipo de ingrediente y la forma de preparación influyen en la respuesta metabólica tras el consumo de bebidas frutales.
Añadir fibra soluble al licuado reduce la respuesta glucémica
Una estrategia validada por estudios clínicos es incorporar semillas ricas en fibra como la chía o el lino al licuado.
Según un ensayo realizado por investigadores mexicanos de la Universidad Autónoma Metropolitana suplementar la dieta con 25 gramos diarios de chía molida durante ocho semanas disminuye la resistencia a la insulina y mejora el metabolismo de carbohidratos en personas con hígado graso no alcohólico, condición asociada a un alto riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
El estudio señala: “Ocho semanas de intervención con 25 gramos al día de chía molida fueron suficientes para disminuir el contenido intrahepático de grasa, atenuar la inflamación del tejido adiposo y mejorar la resistencia a la insulina, particularmente entre los sujetos que tuvieron una curva de tolerancia a la glucosa anormal”.
El mecanismo se explica porque la fibra soluble retrasa la absorción de los carbohidratos, lo que modula la glicemia posprandial y aumenta la saciedad, según la Dra. Diana Diaz Rizzolo, autora del artículo “La importancia de las semillas en diabetes”.
La especialista destaca que la fibra de la chía puede disminuir la glicemia posprandial y el HOMA-IR, marcador de resistencia a la insulina.
El licuado con fruta entera y semillas mantiene bajo el azúcar
Los expertos recomiendan preparar el licuado con frutas enteras, sin colar la pulpa, y evitar endulzantes añadidos.
Al incorporar una cucharada de chía o lino y dejar reposar la mezcla para que libere su mucílago, se logra una bebida más espesa que ralentiza el vaciamiento gástrico.
Investigaciones recientes citadas por la Dra. Diaz Rizzolo confirman que la suplementación con semillas como chía, lino, calabaza y sésamo, todas ricas en fibra y compuestos bioactivos, es una herramienta eficaz para modular el metabolismo de los carbohidratos y prevenir la aparición de diabetes tipo