Durante tres noches consecutivas, The xx eligió el Pepsi Center de la Ciudad de México como el escenario para iniciar su esperado regreso mundial. El ciclo de conciertos, que concluyó el 6 de abril, puso fin a una ausencia de ocho años de la banda británica en el país y marcó el arranque de su nueva gira internacional.
La capital mexicana, convertida en punto de reencuentro, fue testigo de una experiencia que combinó visitas a la lucha libre, cine y una profunda conexión entre artistas y público.
La última presentación de The xx en México había ocurrido en 2017 durante el festival Corona Capital, y la noticia de su retorno desató una respuesta inmediata: tres funciones agotadas, un recibimiento caluroso y la certeza de que el grupo mantiene un lazo singular con la audiencia mexicana.
Bajo una cristalizante luz blanca: así inició la despedida de The xx
La noche del 6 de abril se abrió con Romy Madley-Croft, Oliver Sim y Jamie xx reunidos al centro del escenario, bajo una luz blanca que creció en intensidad con los riffs de guitarra y bajo de Crystalised.
El público acompañó desde el primer momento, coreando cada verso y fundiéndose en el estribillo antes de estallar en aplausos y gritos eufóricos. El ambiente se mantuvo entregado con Say Something Loving, donde la energía colectiva se volcó por completo hacia los tres.
Con Islands, la sincronía entre banda y público se hizo evidente. Al concluir, Romy tomó la palabra para agradecer la calidez recibida: “Hemos soñado con este momento durante tanto tiempo. Ha pasado mucho tiempo. Este es nuestro primer show en ocho años. Ciudad de México significa todo para nosotros. Muchas gracias a todos. Los amamos”.
La CDMX como epicentro del reencuentro
El concierto avanzó con Angels y Fiction, donde Oliver se dejó llevar por la respuesta del público, anticipando la cercanía que marcaría la velada. La energía cambió de rumbo con un remix de Shelter, en el que Jamie y Romy transformaron, acompañados de parpadeantes luces rosas, el recinto en una pista de baile.
Oliver no pudo contener su emoción: “Esta ha sido una de las semanas más increíbles de mi vida. No puedo creer que sea el último show. Pero quiero que sepan que, cuando pensábamos en estos primeros conciertos tras tanto tiempo, estuvimos dándole vueltas sobre en qué lugar del mundo queríamos tocar, y los tres elegimos Ciudad de México”.
VCR trajo de vuelta la intimidad, con una interpretación casi acústica que el público acompañó con coros nostálgicos. Luego, Charlie y Romy reactivaron el baile con luces azules al ritmo de Loud Places y Enjoy Your Life.
Oliver aprovechó el momento para escabullirse y abandonar el escenario, sólo para reaparecer por una de las salidas de emergencia y cruzar hasta el centro del público, donde interpretó GMT rodeado de asistentes que cantaron y lo abrazaron en un estallido de entusiasmo.
El corazón de la noche al ritmo de On Hold y I Dare You
El momento se acopló para dejar espacio a On Hold y I Dare You, dos de los temas más reconocidos y de mayor carga sentimental de la agrupación. El público vivió estos momentos de manera intensa, acompañando cada palabra y sumergiéndose en la melodía.
Durante I Dare You, el escenario se iluminó con tonos azules tenues que evocaron la portada de I See You, reforzando el contraste entre calidez y melancolía. Tras la invitación, miles de voces se unieron en un coro colectivo, mientras la guitarra se iba apagando lentamente.
Una entregada Romy agradeció nuevamente la entrega de los asistentes antes de interpretar la calmada Intro, pieza que sumergió al recinto en una atmósfera de conexión silenciosa. El público fluyó al ritmo del instrumental, consciente del significado especial de este tema en la historia de la banda.
Tras un breve interludio, la agrupación regresó para la recta final con Night Time y Sunset, acompañados de visuales estroboscópicos. El cierre llegó con Infinity , tema que, con cada “I can’t give it up”, marcó el pulso de la despedida y preparó a todos para el final de la travesía.
The xx y el inicio de una nueva era
Al terminar, los tres integrantes volvieron al centro del escenario, rodeados de aplausos. Levantaron las manos y agradecieron la calidez que los hizo sentirse como tres mexicanos más durante su estancia.
Con Blue Monday de New Order de fondo, los fans se fueron retirando de a poco del Pepsi Center, quizás aún sin poder procesar todo lo vivido, pero con la certeza de haber vivido una noche íntima, envolvente y especial con una banda que decidió iniciar su gran gira de regreso a los escenarios en México.
Con paradas confirmadas en Coachella y Primavera Sound, el último “I can’t give it up” confirmó que el regreso de The xx a los escenarios tuvo su primer latido en la Ciudad de México, donde la banda y un público que los adoptó desde su primer disco se fusionaron para abrir una nueva etapa juntos.