Límites a la autonomía femenina: sin ingresos propios y con cargas de cuidado, informa el IMCO

En México apenas una de cada diez mujeres logra tener una vivienda propia

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Mujer en escritorio revisando finanzas en laptop y con recibos, con burbuja de pensamiento de dólar y pizarra con presupuesto al fondo. Un cartel dice 'EVERY PENNY COUNTS'.
La autonomía económica de las mujeres en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En México, la autonomía económica de las mujeres continúa siendo limitada. Actualmente, 26% de la población femenina de 15 años o más no percibe ingresos propios, lo que reduce su margen de decisión y aumenta la probabilidad de depender de transferencias familiares o programas sociales. Esta cifra, sin embargo, solo refleja una parte de un problema estructural más profundo, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Brecha en empleo y cuidados

Una de las principales causas de esta situación es la distribución desigual del trabajo no remunerado. Las labores del hogar y de cuidados, realizadas en su mayoría por mujeres, restringen el tiempo disponible para participar en el mercado laboral.

Esta carga también condiciona el tipo de empleos a los que pueden acceder y se convierte en una razón frecuente para pausar sus carreras, reducir su jornada laboral o, en algunos casos, abandonar de forma permanente su puesto de trabajo.

Mujer sentada en la cocina mirando una factura de agua con expresión de sorpresa.
Economía de mujeres en México. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las trayectorias profesionales femeninas suelen ser interrumpidas y fragmentadas, lo que dificulta la acumulación de experiencia, ingresos y patrimonio.

Incluso entre quienes tienen trabajo, 37% vive en pobreza laboral, es decir, sus ingresos no son suficientes para cubrir la canasta alimentaria. Ante este panorama, muchas optan por el emprendimiento como una alternativa para conciliar ingresos. Sin embargo, 83% de las emprendedoras opera en la informalidad, generalmente en negocios de baja escala y menor productividad.

Autonomía y desigualdad territorial

En este contexto, mudarse sola puede parecer un privilegio lejano, y acceder a una vivienda propia lo es aún más: apenas una de cada diez mujeres en el país lo logra. La autonomía económica, más que una aspiración, sigue siendo un objetivo pendiente.

Para muchas personas, migrar a otro estado se presenta como la única vía para acceder a mejores oportunidades. La Ciudad de México, por ejemplo, ofrece mayores probabilidades de empleo e ingresos más altos en comparación con otras entidades. No obstante, esta decisión implica costos, como alejarse de las redes de apoyo, reconstruir vínculos y adaptarse a nuevos entornos.

Esta situación evidencia una desigualdad territorial, donde las oportunidades se concentran en ciertas regiones. Mientras algunos estados pierden talento, otros concentran el desarrollo económico.

Garantizar la autonomía de las mujeres requiere acciones concretas: fortalecer el empleo formal, promover su participación en sectores de mayor productividad, construir un sistema de cuidados y ampliar el acceso a vivienda y crédito.

Más que independencia absoluta, la independencia representa la posibilidad real de elegir, una condición que millones de mujeres en México aún no tienen garantizada.