La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta que el precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —44 productos esenciales— se ubica en $2,085.33 pesos por persona al mes, tras subir $22.91 en el último periodo, un incremento del 1.11%.
El INEGI, por su parte, maneja una cifra muy diferente: según sus Líneas de Pobreza por Ingresos, una persona en zona urbana necesita al menos $4,878 pesos al mes para no ser considerada pobre. En zonas rurales, ese umbral es de $3,495 pesos.
¿Por qué tanta diferencia? Porque miden cosas distintas. La canasta de la ANPEC mide solo alimentos: lo que pagas en el súper o el mercado por 44 productos básicos. La línea del INEGI mide el costo total de no ser pobre: comida, sí, pero también salud, transporte, ropa y educación.
Lo que sí coinciden: la comida se está disparando
Más allá de qué cifra uses como referencia, ambas fuentes apuntan al mismo problema: los alimentos suben más rápido que todo lo demás.
Y los datos de la primera quincena de marzo de 2026 lo confirman: la inflación general anual se ubicó en 4.63%, con una variación quincenal de 0.62%, la más alta registrada en la primera quincena de marzo en al menos una década, según el INPC del INEGI.
El jitomate y el limón, los que más golpean
No todos los productos subieron igual. Los más afectados en el último mes según la ANPEC:
- Jitomate: de $28 a $45 pesos (+60%)
- Limón: de $36 a $43 pesos (+20%)
- Tomate verde: +10%
- Pollo entero: +4.4%
- Papa: +4%
El INEGI lo corrobora desde otro ángulo: el jitomate registró un alza de 32.17% en solo dos semanas, convirtiéndose en el producto con mayor impacto en la inflación del periodo. En conjunto, frutas y verduras subieron 8.34% quincenal y acumulan un alza anual de 23.91%. Para una familia que ajusta cada peso, estos números no son estadísticas: son tortillas menos y proteína que desaparece del plato.
No solo la comida: todo cuesta más
El encarecimiento no se detiene en el mercado. Según el INEGI, el transporte público subió 6.6% en zonas rurales y 6.0% en ciudades, golpeando directamente a quienes se mueven a diario para trabajar o estudiar. En el campo, los productos de higiene y cuidado personal subieron 5.5%. En las ciudades, educación, cultura y recreación aumentaron 5.9%, lo que complica aún más el presupuesto de familias con hijos en edad escolar.
El panorama hacia adelante
ANPEC advierte que la presión sobre los precios no cederá pronto. La inflación, el cambio climático y los conflictos armados globales seguirán encareciendo los alimentos, con proyecciones de incrementos de hasta 40% derivados del alza en el petróleo y las disrupciones en las cadenas de suministro.