Ante el inicio de las mesas previas a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), crece la incertidumbre por el entorno político internacional. Sin embargo, especialistas consideran que, a pesar del discurso confrontativo y las presiones arancelarias impulsadas por el gobierno de Estados Unidos, el acuerdo comercial tiene amplias probabilidades de mantenerse vigente sin cambios profundos.
Durante una conversación en el podcast Hablemos, conducido por la periodista Denise Maerker en enero pasado, el experto en comercio internacional Luis de la Calle ofreció un análisis detallado sobre el futuro del tratado, destacando que la realidad económica de América del Norte es el principal factor que jugará a favor de su continuidad.
Integración económica, el principal escudo del T-MEC
De acuerdo con De la Calle, el alto nivel de interdependencia entre México, Estados Unidos y Canadá hace que una ruptura o modificación profunda del tratado sea poco probable.
“La realidad es muy canija. El nivel de integración… obliga al sistema político americano a darle a Canadá y a México un trato distinto al resto del mundo”, afirmó el especialista.
Incluso en medio de la política proteccionista del presidente Donald Trump, las exportaciones mexicanas y canadienses han mantenido ventajas relativas frente a otros socios comerciales. Esto se debe a que, aunque Washington ha impuesto aranceles, estos han sido más severos para otras regiones como Asia o Europa.
“Estados Unidos ha violado todos los tratados… pero al que ha violado menos es el de México y Canadá”, subrayó el que fue Ministro para Asuntos Comerciales de la Embajada de México en Washington en 1993, puesto que le permitió tener un papel fundamental en el diseño, promoción e implementación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).
¿Habrá cambios en el T-MEC?
Uno de los puntos clave es si la revisión derivará en modificaciones sustanciales. El experto fue claro: las probabilidades de cambios profundos son bajas.
“Nosotros le damos 15 por ciento de probabilidad a una cirugía mayor del tratado”, explicó.
En contraste, señaló que el escenario más probable es que no se alcance un acuerdo definitivo en la fecha límite y que el proceso se prolongue: “Le damos 60 por ciento a que lleguemos a julio sin acuerdo”, lo que implicaría extender las revisiones en años posteriores sin alterar el núcleo del T-MEC.
Asimismo, existe un 25 por ciento de probabilidad de que se resuelvan temas clave, especialmente arancelarios, sin necesidad de una renegociación estructural.
El factor político: ruido vs realidad
El endurecimiento del discurso estadounidense, incluyendo amenazas de aranceles o tensiones con Canadá, ha generado preocupación. No obstante, De la Calle considera que gran parte de estas posturas responden a dinámicas políticas internas más que a una intención real de romper el acuerdo.
“Hay muchos gritos, sombrerazos, pero a la hora se calman las aguas porque hay un interés económico muy importante”, explicó.
El especialista destacó que incluso dentro de Estados Unidos existen límites políticos para modificar el tratado, ya que el Congreso no cuenta con los votos suficientes para aprobar cambios profundos.
“No tiene los votos en el Senado y en la Cámara… con que pierda dos o tres republicanos, no logra la mayoría”, indicó.
Aranceles, la verdadera batalla
Más allá de la revisión formal del T-MEC, el experto enfatizó que el punto crítico está en la política arancelaria de Estados Unidos. Las decisiones en este ámbito pueden tener un impacto más inmediato en el comercio regional.
“Si lográramos resolver el tema de aranceles… haría irrelevante la revisión”, afirmó.
En particular, destacó que la exención de aranceles para productos que cumplen con las reglas de origen ha sido clave para mantener la competitividad de la región.
A pesar del panorama relativamente optimista, De la Calle advirtió que existen “líneas rojas” que podrían poner en riesgo el tratado. Entre ellas destacan:
- Un conflicto severo entre Estados Unidos y Canadá
- Tensiones diplomáticas mayores con México
- Escenarios extremos como una intervención en territorio mexicano
“Es casi seguro que el tratado continúe, a menos de que haya alguna línea roja… un pleito brutal con Canadá o una intervención militar”, advirtió.
¿Fue correcta la apuesta de México?
El debate sobre si México hizo bien al integrarse tan profundamente con Estados Unidos sigue vigente. Para el experto, la respuesta es clara:
“Sí, hicimos bien… la situación sería mucho peor sin esas reglas”.
No obstante, reconoció que el tratado no fue suficiente para reducir la pobreza de manera generalizada, debido a factores internos como la falta de inversión, problemas estructurales y políticas económicas.
Más allá del futuro del T-MEC, el verdadero desafío, según De la Calle, está en las decisiones internas del país.
“La pregunta más importante es qué tanto México está dispuesto a tomar decisiones internas para aprovechar las ventajas que hoy tenemos”, concluyó.
Esto incluye fortalecer infraestructura, energía, logística y capital humano, elementos clave para capitalizar la integración regional en un contexto global cada vez más fragmentado.
A pesar de un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, discursos nacionalistas y cambios en el orden global, el T-MEC se perfila como un acuerdo con alta probabilidad de continuidad.
La combinación de intereses económicos, presión política interna en Estados Unidos y la profunda integración productiva de América del Norte hacen que, al menos en el corto plazo, el tratado siga siendo la base del comercio regional.
Sin embargo, el futuro no dependerá únicamente de las negociaciones, sino de la capacidad de México para adaptarse y aprovechar las nuevas condiciones de una economía global en transformación.