La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) emitió este 8 de marzo un pronunciamiento en el que manifestó su solidaridad con la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), luego de que dos de sus estudiantes, Kimberly Joselin Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, ambas de 18 años, fueran víctimas de feminicidio.
En su boletín de la Dirección General de Comunicación Social (DGCS), la institución condenó los hechos y confió en que las autoridades investigarán a fondo para llevar a los responsables ante la justicia.
La UNAM también señaló que las entidades académicas de su campus Morelos comparten instalaciones, proyectos y actividades cotidianas con la UAEM, por lo que anunció que reforzará sus medidas de prevención y seguridad, además de mantenerse disponible para colaborar con lo que la comunidad de la UAEM requiera.
El caso de Kimberly Joselin Ramos Beltrán
Kimberly Joselin Ramos Beltrán, de 18 años y estudiante de la UAEM, fue reportada desaparecida el 21 de febrero de 2026. Su cuerpo fue localizado el 2 de marzo en un predio contiguo al campus norte de la institución en Cuernavaca. Las autoridades detuvieron el 28 de febrero a Jared Alejandro “N”, estudiante activo de la misma universidad, quien fue imputado por su presunta responsabilidad en el delito de desaparición de persona cometida por particulares agravada. El 4 de marzo, la Fiscalía General del Estado de Morelos entregó el cuerpo a sus familiares.
El caso de Karol Toledo Gómez
Karol Toledo Gómez, de 18 años y estudiante de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec (UAEM), fue reportada desaparecida el 2 de marzo de 2026. El 5 de marzo, la Fiscalía estatal confirmó que un cuerpo hallado en el municipio de Coatetelco correspondía a la joven. La institución educativa exigió a las autoridades actuar con toda determinación para el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los responsables.
El pronunciamiento en el marco del Día Internacional de la Mujer
El pronunciamiento fue emitido precisamente el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, lo que refuerza el mensaje institucional de que los feminicidios de Kimberly Joselin y Karol Toledo no son casos aislados, sino parte de una violencia estructural que las universidades, junto con el Estado, tienen la responsabilidad de combatir desde la prevención, la educación y la exigencia de justicia.