El interés por los remedios naturales para la salud hepática ha crecido de forma sostenida en los últimos años. En redes sociales y tiendas naturistas, la promesa de “depurar el hígado” se repite como un mantra.
Sin embargo, desde el punto de vista médico, el hígado es un órgano que ya cumple funciones de desintoxicación de manera eficiente. La pregunta clave es otra: ¿existen plantas medicinales con evidencia científica que respalde un beneficio real en la función hepática?
Diversas investigaciones han evaluado el efecto de ciertas hierbas sobre marcadores bioquímicos como las enzimas hepáticas AST (aspartato aminotransferasa) y ALT (alanina aminotransferasa), utilizadas para medir inflamación o daño hepático. Estos son los principales hallazgos.
Cardo mariano: silimarina y supervivencia en cirrosis
El cardo mariano (Silybum marianum) es una de las plantas más estudiadas en hepatología. Su compuesto activo, la silimarina, posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Un estudio clínico citado en la literatura médica (Ferenci et al.) mostró que la supervivencia en pacientes con cirrosis aumentó del 39 por ciento al 58 por ciento en quienes consumieron cardo mariano frente al grupo control. Además, se ha observado reducción en niveles de enzimas hepáticas, lo que sugiere un efecto protector.
Si bien no sustituye tratamientos médicos convencionales, la evidencia posiciona al cardo mariano como una de las opciones con mayor respaldo científico.
Cúrcuma: efecto antiinflamatorio y reducción de grasa hepática
La cúrcuma (Curcuma longa) contiene curcumina, un polifenol con potente acción antiinflamatoria.
Un ensayo clínico demostró que, tras ocho semanas de consumo regular, se registró disminución de inflamación y grasa hepática, además de mejoría en los niveles de AST y ALT. Estos hallazgos la convierten en un complemento potencial en casos de hígado graso no alcohólico, aunque siempre bajo supervisión médica.
Alcachofa: respaldo en meta-análisis
El extracto de hoja de alcachofa ha sido evaluado en un meta-análisis publicado en 2021. Los resultados mostraron reducción significativa de AST y ALT, particularmente en personas con enfermedad hepática grasa.
Este tipo de evidencia —que integra múltiples estudios clínicos— otorga mayor solidez a los resultados, aunque los expertos señalan que aún se requieren investigaciones a largo plazo.
Té verde: antioxidantes y menor riesgo hepático
El té verde es rico en catequinas, compuestos antioxidantes que han sido vinculados con beneficios metabólicos.
Un meta-análisis reportó que su consumo se asocia con una reducción significativa del riesgo hepático, con un ratio de riesgo (RR) de 0.68. Esto sugiere un posible efecto protector, especialmente en contextos de estrés oxidativo.
Regaliz y diente de león: evidencia emergente
El regaliz también ha mostrado resultados interesantes. Un ensayo clínico realizado en 2012 documentó una disminución de ALT de 64 a 51 UI/ml tras dos meses de consumo.
Por su parte, el diente de león ha sido estudiado por sus propiedades hepatoprotectoras. Investigaciones publicadas en 2020 indican que podría ayudar a prevenir fibrosis y daño hepático en modelos experimentales.
¿Realmente “depuran” el hígado?
Desde una perspectiva médica, el término “depuración” no es preciso. El hígado ya realiza procesos de metabolización y eliminación de toxinas de forma natural. Las hierbas mencionadas no limpian el órgano en sentido literal, pero algunas sí han mostrado capacidad para mejorar marcadores bioquímicos, reducir inflamación o ejercer efectos antioxidantes.
La evidencia científica respalda ciertos beneficios, aunque con matices: los estudios varían en tamaño de muestra, duración y población analizada. Además, las plantas medicinales pueden interactuar con fármacos o resultar contraindicadas en determinados pacientes.