Qué tan saludables son los mariscos para la salud del hígado

La inclusión regular de productos marinos en un régimen alimenticio balanceado puede favorecer el desempeño de este órgano

Los mariscos aportan nutrientes clave para el funcionamiento hepático. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los mariscos forman parte de una alimentación tradicional en diversas regiones costeras y son reconocidos por su alto valor nutricional. Pero, ¿qué tan saludables son para el hígado? Especialistas en nutrición coinciden en que, consumidos con moderación y en condiciones adecuadas de higiene, los mariscos pueden aportar beneficios importantes para la salud hepática, aunque también existen riesgos si se ingieren en exceso o en mal estado.

El hígado es un órgano fundamental para el metabolismo. Se encarga de procesar grasas, proteínas y carbohidratos, además de desintoxicar sustancias y producir bilis para la digestión. Por ello, mantener una dieta equilibrada es clave para su correcto funcionamiento.

En términos generales, muchos mariscos —como camarones, almejas, mejillones, ostiones y pulpo— son ricos en proteínas de alta calidad y bajos en grasas saturadas. Además, contienen ácidos grasos omega-3, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias. Estos compuestos pueden contribuir a reducir la inflamación hepática y mejorar los niveles de triglicéridos en sangre, lo cual resulta beneficioso para personas con hígado graso no alcohólico.

Read more!
Los marisco podrían ser una buena fuente de nutrientes para el hígado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Asimismo, los mariscos aportan micronutrientes esenciales como zinc, selenio, hierro y vitaminas del complejo B, que participan en procesos metabólicos y antioxidantes. El selenio, por ejemplo, ayuda a combatir el estrés oxidativo, un factor que puede dañar las células hepáticas.

Sin embargo, no todo es positivo. Algunos mariscos, especialmente los camarones y ciertos moluscos, contienen niveles moderados de colesterol. Aunque el colesterol dietético no impacta a todas las personas de la misma manera, quienes padecen enfermedades hepáticas avanzadas o alteraciones metabólicas deben vigilar su consumo y consultar con un profesional de la salud.

Otro aspecto relevante es la forma de preparación. Los mariscos fritos o acompañados de salsas ricas en grasas y sodio pueden contrarrestar sus beneficios. En cambio, preparaciones al vapor, a la plancha o en cocteles con vegetales frescos son opciones más saludables.

Algunas preparaciones como los cocteles son más saludables. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También es importante considerar el riesgo de intoxicaciones. El hígado es el principal órgano encargado de procesar toxinas, por lo que el consumo de mariscos contaminados con bacterias, virus o toxinas marinas puede generar infecciones que afecten tanto al sistema digestivo como al hepático. Las personas con enfermedades hepáticas crónicas son especialmente vulnerables a infecciones por bacterias como Vibrio vulnificus, presente en mariscos crudos o poco cocidos.

Por ello, especialistas recomiendan asegurarse de que los mariscos estén frescos, bien refrigerados y completamente cocidos, sobre todo en el caso de poblaciones con mayor riesgo, como adultos mayores, mujeres embarazadas o personas con padecimientos hepáticos previos.

En cuanto a la frecuencia, incluir mariscos una o dos veces por semana dentro de una dieta balanceada puede ser una opción saludable para la mayoría de la población. La clave está en la moderación, la calidad del producto y el método de preparación.

En conclusión, los mariscos pueden ser aliados del hígado gracias a su contenido de proteínas magras, omega-3 y antioxidantes. No obstante, es fundamental consumirlos de manera responsable, priorizando preparaciones saludables y extremando medidas de higiene. Como en cualquier aspecto de la alimentación, el equilibrio es la base para proteger la salud hepática a largo plazo.

Read more!