El caldillo de jitomate es una preparación esencial en la cocina mexicana. Su sabor equilibrado y su textura ligera lo convierten en el punto de partida de numerosos platillos caseros que forman parte de la memoria culinaria del país.
Esta receta destaca por su sencillez y por la intensidad natural del jitomate, que al cocinarse libera matices dulces y ligeramente ácidos. Con pocos ingredientes y un proceso breve, se obtiene una salsa base versátil y llena de carácter.
Una base imprescindible en la cocina mexicana
En la gastronomía nacional, el caldillo funciona como cimiento de múltiples recetas. Desde guisos cotidianos hasta preparaciones más elaboradas, su presencia aporta profundidad y equilibrio.
El jitomate, ingrediente protagonista, ha sido adoptado como elemento central en diversas regiones del país. Su combinación con cebolla y ajo crea una mezcla aromática que, al cocinarse, intensifica sus cualidades.
Prepararlo en casa permite controlar el sazón y la textura, logrando un resultado fresco que supera cualquier versión industrializada. Además, su versatilidad facilita integrarlo en distintas comidas del día.
Receta de caldillo de jitomate
Esta receta la puedes encontrar disponible en el portal web de Larousse Cocina. Su preparación es fácil y rápida ya que solo tardarás 17 minutos en hacerlo tomando en cuenta el tiempo de cocción. Al finalizar el rendimiento total será de cuatro porciones.
Ingredientes
- 1 kg de jitomates
- ¼ de cebolla blanca
- 1 diente de ajo
- ½ taza de agua
- 2 cucharadas de aceite
- sal y pimienta al gusto
Preparación
- Licue los jitomates junto con la cebolla, el ajo y el agua. Cuele el molido y resérvelo
- Ponga sobre fuego medio un sartén con el aceite; cuando esté caliente, añádale el molido y deje que se cocine durante 2 minutos. Baje el fuego y continúe la cocción durante 10 minutos más. Añada sal y pimienta al gusto y retírelo del fuego
Consejos para lograr mejor sabor y textura
Elegir jitomates maduros es clave para obtener un sabor más profundo y natural. Si están en su punto óptimo, aportarán dulzor y una acidez equilibrada sin necesidad de añadir otros ingredientes.
Colar la mezcla ayuda a conseguir una consistencia más fina. Este paso elimina semillas y restos de piel, logrando una textura uniforme que se integra mejor en cualquier guiso.
Cocinar a fuego medio y luego bajo permite que el caldillo se concentre sin quemarse. El tiempo indicado es suficiente para que los sabores se amalgamen y el resultado final conserve frescura y carácter casero.