San Valentín es una de las fechas más esperadas del año porque invita a celebrar el amor y la amistad desde distintos frentes. Más allá de los regalos, una cena bien pensada puede convertirse en el mejor gesto para compartir tiempo y crear recuerdos.
La gastronomía mexicana ofrece opciones ideales para una velada íntima, llena de aromas, texturas y sabores que conectan con las emociones. Un menú tradicional puede decir más que mil palabras cuando se prepara con intención.
Con mole, tacos y mezcal como protagonistas, esta propuesta busca conquistar desde lo sencillo, demostrando que no hace falta exagerar para disfrutar un 14 de febrero especial.
Un menú mexicano que celebra el amor
La selección de platillos combina tradición y versatilidad. Como entrada, el guacamole con chapulines es una opción atrevida, aunque puede adaptarse a gustos más clásicos. El mole negro oaxaqueño con pollo funciona como plato fuerte lleno de simbolismo y profundidad.
Para quienes prefieren algo más informal, los tacos de cochinita pibil ofrecen una alternativa igualmente festiva. El cierre perfecto llega con un pastel tres leches o un flan napolitano, sabores que evocan hogar y celebración.
La bebida no puede faltar: mezcal para compartir o cócteles con tequila aportan el toque final. “El amor también se celebra con lo que se brinda”, resume el espíritu del menú.
Versión casera: ingredientes y preparación
Ingredientes base (para el menú):
- Pollo cocido o cochinita pibil preparada
- Pasta de mole negro
- Aguacate, cebolla, limón y sal
- Tortillas de maíz
- Pastel tres leches o flan
- Mezcal o tequila
Preparación simplificada:
- Calienta el mole a fuego bajo y añade el pollo hasta integrar sabores.
- Machaca el aguacate con sal, limón y cebolla para el guacamole.
- Calienta las tortillas y arma los tacos con la cochinita.
- Sirve el postre frío y acompaña con mezcal o cócteles sencillos.
Esta versión permite disfrutar sin pasar horas en la cocina.
Maridaje y opciones prácticas
El mezcal joven combina bien con el mole por su carácter ahumado, mientras que uno reposado acompaña mejor los tacos. Para el postre, un cóctel suave con tequila equilibra la dulzura.
Si no se desea cocinar, muchos restaurantes ofrecen este tipo de platillos para delivery, facilitando la planeación. La clave está en elegir con cuidado y pensar en la experiencia completa.
Al final, una cena mexicana en San Valentín es una forma auténtica de agradecer la compañía y celebrar el amor desde el sabor.