El 14 de septiembre de 1847, las fuerzas estadounidenses lograron capturar la Ciudad de México, una maniobra que definió el desenlace de la guerra entre México y Estados Unidos y reconfiguró el destino territorial de América del Norte.
La victoria forzó la rendición de Antonio López de Santa Anna y desencadenó la posterior firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, por el cual México cedió extensos territorios, incluidos California y Nuevo México, a cambio de 15 millones de dólares, estableciendo el Río Bravo como frontera. Este episodio no solo concluyó las hostilidades, sino que dejó secuelas que afectarían la relación bilateral y el mapa político de la región.
Inicio de la campaña hacia la Ciudad de México
Según información de EBSCO, la ruta hacia la captura de la CDMX comenzó seis meses antes, en marzo de 1847. El general Winfield Scott desembarcó con más de 10 mil soldados en las costas próximas a Veracruz.
Veracruz fue rápidamente sitiado y, tras un intenso bombardeo terrestre y naval que duró cuatro días, capituló ante las fuerzas estadounidenses el 29 de marzo. Este control del puerto permitió a Scott avanzar hacia el interior, con el objetivo de llegar a la capital mexicana.
El avance estadounidense coincidió con la reorganización de Santa Anna, quien había restablecido su ejército tras la derrota sufrida en Buena Vista. El militar mexicano preparó una defensa en el paso estratégico de Cerro Gordo, donde dispuso 13 mil soldados utilizando las ventajas naturales del terreno y posiciones fortificadas a lo largo de tres kilómetros.
Sin embargo, el reconocimiento realizado por los ingenieros estadounidenses permitió encontrar un flanco vulnerable. Luego de limpiar el acceso y trasladar la artillería, el 17 de abril Scott tomó La Atalaya y, al día siguiente, capturó la posición clave de El Telégrafo. El desenlace dejó a los estadounidenses con más de 3 mil prisioneros y el control del paso.
La ofensiva continuó: el 19 de abril tomaron Xalapa y el 22, Perote, ambos puntos estratégicos antes de avanzar hacia el corazón del país. En mayo, capturaron Puebla, donde el ejército estadounidense esperó refuerzos mientras sufría bajas y una merma en la moral. Para julio, la cifra de efectivos, incluidos 3 mil enfermos, ascendía a casi 14 mil hombres.
Inicio de la toma de la CDMX por los Estados Unidos
El asalto final a la capital se diseñó con extremo cuidado, considerando tanto las defensas naturales de la ciudad —protegida por marismas y accesible solo por calzadas fortificadas— como las posiciones militares reforzadas por Santa Anna en sitios como El Peñón, Guadalupe Hidalgo y Mexicaltzingo.
Los mexicanos hicieron un reconocimiento que demostró que atacar San Agustín, al sur, ofrecía una oportunidad táctica, desviando así el avance hacia el oeste en dirección a Contreras, defendida por Gabriel Valencia. Tras un ataque nocturno por la retaguardia el 20 de agosto, los estadounidenses derrotaron la resistencia local y prosiguieron hacia Churubusco, que cayó el mismo día.
Luego del doble revés militar sufrido en menos de 24 horas, Santa Anna solicitó un armisticio, promoviendo negociaciones que terminaron sin acuerdo. Los estadounidenses reanudaron la ofensiva, y el 8 de septiembre, asaltaron Molino del Rey, tomando la posición a costa de más de 700 bajas.
La fase final incluyó el ataque al Castillo de Chapultepec, que, tras un bombardeo iniciado el 12 de septiembre y un asalto multitudinario al día siguiente, cayó a las 9:30 horas.
Los últimos focos de resistencia, en las puertas de Belén y San Cosme, sucumbieron el mismo día. Al enfrentarse a la imposibilidad de defender las calles, Santa Anna optó por evacuar, allanando el camino para la entrada estadounidense.
Con la ocupación del Zócalo y la alzada de la bandera de Estados Unidos en Palacio Nacional, se cerró el episodio que marcaría la separación definitiva entre el México independiente y los vastos territorios del suroeste norteamericano.
Para México, la formalización de la derrota se materializó en febrero de 1848, cuando el Tratado de Guadalupe Hidalgo fijó la frontera en el Río Bravo y otorgó a Estados Unidos extensas regiones a cambio de 15 millones de dólares.