
El primer hipódromo de la Ciudad de México, conocido como Hipódromo de Peralvillo, inició sus operaciones en el 23 de abril de 1882, fue inaugurado por la Sociedad Mexicana de Carreras. Este recinto fue el precursor de las carreras de caballos en México, marcando el inicio de la historia hípica en el país.
Ubicado en la actual Colonia Ex Hipódromo de Peralvillo, en la alcaldía Cuauhtémoc, la pista se convirtió en un importante punto de encuentro para la sociedad de la época que acudía para disfrutar de las carreras y apostar. El recinto fue construido por encargo del General Pedro Rincón Gallardo quien formó la Sociedad Mexicana de Carreras de México. Cabe destacar que sus socios principales fueron políticos y generales, entre los que destacaba Porfirio Díaz y el Jockey Club Mexicano.
El inmueble tenía una capacidad para 4 mil 720 personas y albergó importantes salas de las que disfrutaban los miembros exclusivos del Club, tales como una de armas, gabinetes para fumar y dormir la siesta, boliche, comedores, salones de lectura y un billar.

La pista de carreras era de forma oval, medía 1,500 metros y la recta 600 metros, además de las respectivas tribunas, pistas y pozos. Otro dato cuerioso es que en ese sitio se llevó a acabo la primera carrera de automóviles celebrada en la Ciudad de México, en un lejano 1903.
A pesar de su popularidad inicial, con el tiempo el recinto cerró sus puertas en 1913 y las competencias de caballos se trasladaron a nuevos espacios, como el Hipódromo Condesa montado en terrenos de la ex-hacienda de la Condesa de Miravalle, actual Colonia Condesa. Y el Hipódromo de las Américas, inaugurado en 1943 y que actualmente sigue funcionando como el principal en la Ciudad de México.
Al desaparecer, se instalaron oficinas y talleres de la fábrica La Consolidada y una vez venció el contrato que el Jockey Club Mexicano tenía con el gobierno del entonces Distrito Federal, el predió pasó a ser propiedad de autoridades de la Ciudad de México.

Hoy en día se han desvanecido casi por completo los vestigios del primer Hipódromo de la capital mexicana. Solamente al interior de casas o departamentos permanecen paredes antiguas que muy pocos saben fueron parte importante de la historia del país.
Gracias a la edificación de la pista de carrera en esa época, el barrio de Peralvillo tuvo un periodo de auge, ya que se introdujo la tuberia necesaria para satisfacer las necesidades de agua del barrio, fueron zonas importantes las dos estaciones del ferrocarril aledañas y la vecindad del hipódromo junto personajes influyentes le dieron vida a sus calles.
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