Quién fue el hombre que se dice llamó “tonto” a Maximiliano de Habsburgo

El Segundo Imperio Mexicano desató una ola de críticas en contra del archiduque austríaco

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Maximiliano de Habsburgo es una de la figuras más controversiales de la historia de México (Foto: especial)
Maximiliano de Habsburgo es una de la figuras más controversiales de la historia de México (Foto: especial)

Maximiliano de Habsburgo tuvo un rol protagónico en un episodio controvertido y fascinante de la historia mexicana, simbolizando las complejas interacciones entre ambiciones imperiales europeas y la lucha por la soberanía nacional en América Latina.

Desde su ascenso al trono en 1864 el archiduque austriaco fue objeto de críticas por parte de republicanos mexicanos liderados por Benito Juárez, quien era el presidente de México en el momento de la intervención francesa.

Pero también hubo conservadores que no estuvieron del todo de acuerdo con el ascenso al trono de Maximiliano. Se dice que uno de ellos incluso lo tildó de tonto.

Supuestamente fue uno de los miembros de la junta de notables que viajó a Miramar a ofrecer el trono quien calificó de tal forma al archiduque.

La comisión mexicana que invita a Maximiliano de Habsburgo a ocupar el trono de México en Miramar por Cesare Dell'Acqua (1867). Wikipedia.
La comisión mexicana que invita a Maximiliano de Habsburgo a ocupar el trono de México en Miramar por Cesare Dell'Acqua (1867). Wikipedia.

Se cuenta que luego de la reunión con Maximiliano del 3 de octubre de 1863 que uno de los integrantes de la comisión, el padre Francisco Javier Miranda y Morfi, mostró su arrepentimiento por haber apoyado que fuera él quien encabezara el Segundo Imperio Mexicano.

El religioso habría dicho: “Don Pepito, nos hemos equivocado, hemos elegido a un tonto”, según información recopilada por el canal de YouTube Historia Para Qué de la obra El impacto de la intervención francesa en México (2011).

La razón por la que el padre Miranda habría hecho tal declaración porque se decepcionó “por el carácter ligero del futuro emperador y de sus ideas liberales”, de acuerdo con un artículo de Norberto Nava Bonilla en la revista BiCentenario.

Fue hasta meses después, el 10 de abril de 1864, que el archiduque de Habsburgo asumió oficialmente el denominado “Trono de Moctezuma”. En el mismo año, el Tratado de Miramar, ratificado por delegados de Maximiliano y Napoleón III, concretó la ayuda militar y la aportación financiera francesa para México.

Francisco Javier Miranda y Morfi fue uno de los conservadores que apoyaron el Segundo Imperio Mexicano
Crédito: Wikimedia Commons/Cruces y Campa
Francisco Javier Miranda y Morfi fue uno de los conservadores que apoyaron el Segundo Imperio Mexicano Crédito: Wikimedia Commons/Cruces y Campa

El religioso que lo calificó como tonto no pudo comprobar sus sospechas sobre su tendencia liberal, ya que murió días antes de su arribo a Veracruz en mayo de 1864.

Lo cierto es que aunque fue colocado en el trono por los conservadores, algunas de sus políticas y reformas fueron vistas como liberales. Por ejemplo, su intento de mantener algunas de las reformas liberales existentes, como las Leyes de Reforma, causó descontento entre los conservadores más tradicionalistas.

¿Quién fue Francisco Javier Miranda y Morfi?

Francisco Javier Miranda y Morfi, sacerdote originario de Puebla, destacó por su activa participación a lo largo de períodos críticos en la historia de México, tales como la dictadura de Antonio López de Santa Anna, la Guerra de Reforma y la intervención francesa, alineándose siempre con las posiciones del Partido Conservador.

Con estudios concluidos en sagrados cánones, desempeñó roles como político, pensador y, en ocasiones, combatiente en acciones de guerrilla. Fue un firme detractor de las políticas liberales de aquella época, particularmente de aquellas que resultaron en la expropiación y nacionalización de propiedades eclesiásticas como conventos, monasterios y terrenos agrícolas pertenecientes a la Iglesia.

En compañía de Alamán, el padre Miranda jugó un rol fundamental en la fundación del Partido Conservador en 1848, movimiento que catapultó su carrera política permitiéndole acceder a diversos cargos públicos. Brindó su respaldo al retorno al poder de Santa Anna en 1853, integrando su Consejo de Estado. Con el término de esta dictadura, fue expulsado a Nueva Orleans, expulsión marcada por actos de violencia significativos.

Bajo un disfraz, Miranda logró volver a México y continuó su participación en complots contra el gobierno de Ignacio Comonfort. Al consolidarse los conservadores en el poder en enero de 1858, asumió el cargo de ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos en el gobierno de Félix María Zuloaga.

Tras la caída del Partido Conservador en diciembre de 1860, el padre Miranda se trasladó a Europa para reunirse con un grupo de mexicanos que desde hacía tiempo buscaban instaurar una monarquía en México, liderada por un monarca europeo.

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