Para los mexicas, la guerra tenía una importancia crucial tanto en el ámbito político como en el religioso. Era un medio para expandir su territorio, aumentar su poder y obtener tributos de los pueblos conquistados.
La guerra florida, por ejemplo, era una práctica que permitía capturar prisioneros para sacrificios humanos, esenciales en su cosmovisión para mantener el equilibrio cósmico y asegurar la fertilidad de la tierra, así como la salud y prosperidad de su pueblo.
Además, el éxito en la guerra elevaba el estatus social de los guerreros, otorgándoles prestigio y posibles ascensos dentro de la estructura militar y social mexica.
Sin embargo, las constantes expediciones militares de los aztecas no eran fáciles de sustentar. Entre los desafíos estaba alimentar a sus tropas.
Marco Antonio Cervera Obregón, antropólogo e investigador de la Universidad Anáhuac, explicó en un seminario organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que para poder enviar a los guerreros a someter a otros pueblos los mexicas desarrollaron una economía de guerra.
El experto señaló que los mexicas implementaron un sistema de reciclaje: al conquistar un territorio, los recursos inicialmente invertidos en la conquista se recuperaban a través de tributos, principalmente en forma de maíz, chile, frijol y amaranto. Estos tributos eran luego almacenados en trojes, estructuras construidas con madera, piedra u otros materiales.
Cervera destacó que para alimentar a los guerreros se requerían grandes cantidades de recursos, toda vez que la implementación de estrategias militares requería que los enviados acamparan con anticipación cerca del lugar que planeaban atacar.
Los mexicas establecían sus campamentos horas o días antes de las batallas, lo que implicaba la necesidad de consumir totopos, pinole y otros alimentos durante los traslados y permanencia en los sitios de combate.
En ese sentido, para mantener esta compleja estructura alimentaria estaban obligados a valerse de dos fuentes: lo producido en Tenochtitlan y lo obtenido de los pueblos conquistados.
Esta dinámica se acentuó tras el establecimiento de la Triple Alianza con Texcoco y Tacuba, después de 1427.
¿Cuáles eran los tipos de guerra de los mexicas?
Los mexicas distinguieron principalmente dos tipos de guerra, cada una con objetivos específicos:
- Guerra de Conquista: Este tipo de guerra tenía como finalidad la expansión territorial y el subyugamiento de otros pueblos. Al conquistar nuevos territorios, los mexicas buscaban incrementar su influencia política, económica y cultural en Mesoamérica. Las victorias en estas campañas permitían al Imperio Mexica exigir tributos en forma de bienes y servicios de los pueblos conquistados, que eran fundamentales para el mantenimiento de la élite gobernante y para sustentar la economía de Tenochtitlán.
- Guerra Florida: A diferencia de la guerra de conquista, ésta tenía un carácter ritual y su objetivo principal no era la expansión territorial sino la captura de prisioneros para los sacrificios humanos. Estos rituales eran esenciales para la religión mexica, ya que creían que los sacrificios humanos alimentaban al sol y mantenían el equilibrio del universo. Las Guerras Floridas también servían como una forma de entrenamiento militar y de refuerzo de las alianzas o rivalidades entre diferentes ciudades-estado mesoamericanas.
Ambos tipos de guerra eran fundamentales para el sostenimiento y expansión del poderío mexica, reflejando la compleja interacción entre las ambiciones territoriales, la economía, la cultura y la religión en el imperio.
Al momento de la Conquista, el Imperio Mexica tenía bajo su dominio una vasta área de Mesoamérica, compuesta por diversos pueblos y ciudades-estado. Algunos de los más notables incluían tlaxcaltecas, texcocanos, chalcas, tepanecas, colhuas, totonacas, mixtecos, zapotecas, entre otros.