Los humanos necesitamos tener una buena hidratación para que nuestro cuerpo esté en óptimas condiciones y pueda llevar a cabo todos los procesos fisiológicos esenciales. Nuestra principal fuente de hidratación es el agua, sin embargo, no toda el agua es potable y la que sí lo es debe ser rica en minerales como calcio, magnesio, potasio, cloruro y flúor, componentes indispensables para el funcionamiento adecuado del cuerpo humano.
Estos elementos, en pequeñas dosis, ayudan en tareas como la síntesis de proteínas, la contracción muscular, la coagulación sanguínea, el equilibrio electrolítico y combatir algunas bacterias, por mencionar algunos.
Desde luego, también debemos asegurarnos que el agua que bebemos esté libre de contaminantes como virus, bacterias, protozoarios, hongos, metales pesados o químicos, pues estos elementos pueden enfermarnos gravemente.
¿Cómo saber que el agua que consumimos es segura y nos hidrata?
Antes de responder esa pregunta debemos dar por hecho algunos puntos. En primer término, que de acuerdo con la CONAGUA más del 60% de nuestros ríos, lagos, lagunas, pozos, etc., presentan algún tipo de contaminación, es decir, consumir agua directamente de las fuentes no es opción. Segundo tema, que la red de infraestructura hídrica de nuestro país tiene muchas deficiencias, las filtraciones son una constante, por lo que compromete que el agua que llega hasta nuestro grifo sea potable, así que beber agua de la llave sigue siendo riesgoso.
Tomando en cuenta los dos puntos anteriores, los mexicanos estamos condicionados a consumir agua embotellada. De hecho, México es el mayor consumidor de este producto a nivel mundial.
Así han proliferado miles de empresas rellenadoras de agua que prometen vender agua purificada, sin embargo, la gran mayoría de estos negocios no cumplen con los estándares mínimos de higiene, por ende, de acuerdo con el Instituto Politécnico Nacional, el 70% del agua que comercializan las rellenadoras está contaminada.
Las pocas empresas de este giro que sí son confiables suelen utilizar la ósmosis inversa para purificar el agua. Este método de purificación utiliza membranas semipermeables para eliminar partículas no deseadas, pero en el proceso también elimina minerales presentes de manera natural en el agua.
¿Qué alternativa nos queda? Mientras nuestras fuentes de agua estén contaminadas y mientras el gobierno no invierta en infraestructura hídrica de calidad, no nos queda más que verificar que el agua embotellada que consumimos esté correctamente purificada y adicionada con minerales, o bien, buscar sistemas de filtración de múltiples etapas, como los que utilizan carbón activado y resinas de intercambio iónico, pues son una solución equilibrada que elimina impurezas sin privar al agua de los minerales necesarios para una hidratación óptima.
La calidad del agua que consumimos desempeña un papel vital en nuestra salud y bienestar, por ello, es crucial que tomemos decisiones informadas sobre los métodos de purificación de agua y que busquemos alternativas que nos proporcionen agua de calidad. Al hacerlo, no sólo aseguramos la eliminación de sustancias que pueden enfermarnos, sino que también garantizamos que el agua que consumimos contribuya a nuestra hidratación y salud general.