Bebés de CDMX en riesgo de sufrir mutaciones por alta contaminación, alertó estudio de la UNAM

Las partículas que reaccionan con las células humanas se unen al material genético, según el estudio del Instituto de Investigaciones Biomédicas

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Fotografía de archivo de un recién nacido en la incubadora de un hospital. EFE/ Jorge Núñez
Fotografía de archivo de un recién nacido en la incubadora de un hospital. EFE/ Jorge Núñez

Los bebés que nacen en la Ciudad de México tienen “huellas” de la contaminación atmosférica en su material genético y pueden sufrir mutaciones, alertó María Eugenia Gonsebatt Bonaparte, académica del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La quema de combustibles como la gasolina y el gas, así como los incendios, liberan partículas que reaccionan con las células humanas y se unen al material genético, lo que produce riesgos de “mutaciones en nuestro material genético y son considerados peligrosos”, señaló la experta en medicina genómica y toxicología ambiental.

Además, la exposición de las mujeres embarazadas a los contaminantes del aire puede afectar el peso y la talla de los bebés al nacer, según los resultados del estudio realizado en la CDMX, en el que participaron 300 madres y sus recién nacidos.

Aunque todavía no se puede determinar las consecuencias exactas, los expertos consideran que existe una mayor probabilidad de presentar asma, mientras que otros indican que los adultos tendrían un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer, añadió Gonsebatt Bonaparte.

La Ciudad de México es una de las más contaminadas del país. Foto:
Cuartoscuro
La Ciudad de México es una de las más contaminadas del país. Foto: Cuartoscuro

“Consideramos las partículas como indicador de que había contaminación y observamos que, mientras más expuestas estaban las mamás y los bebés, más aductos de hidrocarburos tenían en su material genético y más daño en sus células sanguíneas. Además, observamos que a mayor exposición, hay un menor peso y tamaño de los bebés al nacer”, destacó la experta el Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Se analizaron los niveles de material particulado -PM 2.5- y ozono reportados por la Red Automática de Monitoreo Atmosférico de la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) en las áreas donde vivían las mujeres embarazadas. Además, se tomaron muestras de sangre de las madres y muestras de sangre del cordón umbilical de sus recién nacidos.

El estudio, realizado de 2014 a 2016 por expertos del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, reveló que los bebés que nacen en la capital mexicana tienen “huellas” de contaminación atmosférica en su material genético. Por ello se pronunciaron con dar seguimiento a esta investigación.

“Queríamos saber si la contaminación atmosférica afectaba de alguna manera a los recién nacidos, ya que había estudios similares realizados en otras ciudades del mundo. Y, efectivamente, el aire contaminado que respiran las madres afecta a los bebés. Algunas partículas en el aire se adhieren al material genético y forman aductos de hidrocarburos aromáticos policíclicos”, especificó Gonsebatt Bonaparte.

Para asegurarse que no intervinieron otros factores, se aseguró que las madres no fumaran ni vivieran con un fumador, y que los bebés estuvieran sanos y nacieran a término.

La quema de combustibles y los incendios liberan partículas que se adhieren al material genético (FOTO: Infobae)
La quema de combustibles y los incendios liberan partículas que se adhieren al material genético (FOTO: Infobae)

La recomendaciones de la OMS para mejorar la calidad del aire

En el año 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que aproximadamente el 99% de la población mundial vivía en lugares donde no se respetaban las recomendaciones sobre la calidad del aire.

En más de seis mil ciudades de 117 países se monitorea la calidad del aire, aún así las personas respiran niveles insalubres de materia particulada fina y dióxido de nitrógeno, especialmente aquellos que habitan en países de ingresos bajos y medianos.

Por ello, la investigadora de la UNAM, Gonsebatt Bonaparte, estableció que es deseable que en la Zona Metropolitana del Valle de México continúe la implementación de medidas para lograr normatividades similares a las que recomienda la OMS, ya que los límites de diversos contaminantes en la Ciudad de México están por encima de los estándares recomendados por esta organización.

“En partículas PM 2.5 y PM 10, los estándares que tenemos en la Ciudad de México están por encima de los recomendados por la OMS. Se han modificado, pero no debemos bajar la guardia, seguir el monitoreo y continuar subiendo los límites de éstos”, alertó la académica de la UNAM.

Explicó que “la OMS tiene mucho interés en que nos protejamos de esta contaminación y ha difundido información para que agencias como la NASA, que tienen satélites en la atmósfera, monitoreen el material particulado en el mundo. De hecho, hay mapas en tiempo real para que podamos saber la cantidad de este particulado, prácticamente, en casi cualquier ciudad del mundo”.

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