Henry Kissinger, el rol de EEUU durante la masacre de Tlatelolco y los golpes de Estado en Latinoamérica

Con una visión enfocada en el anticomunismo, la influencia del político estadounidense generó tensiones duraderas con América Latina

Compartir
Compartir articulo
infobae

Hablar de Henry Kissinger es hablar de la política exterior de los Estados Unidos durante la Guerra Fría.

El refugiado judio que nació en Alemania en 1923 llegó a ser el asesor de Seguridad de la Casa Blanca (1968) y secretario de Estado de EEUU (1974) con los presidentes Richard Nixon y Gerald Ford, respectivamente. Esto, gracias a su experiencia en el campo de batalla en la Segunda Guerra Mundial y sus destacados estudios en la Universidad de Harvard.

Si bien muchos elogiaban a Kissinger por su brillantez, otros le tachaban de criminal de guerra por su apoyo a las dictaduras anticomunistas, especialmente en América Latina

Y es que, al igual que Nixon, temía la propagación de ideas “izquierdistas” en el hemisferio occidental, y sus acciones en respuesta iban a causar una profunda sospecha de Washington por parte de muchos latinoamericanos en los años venideros.

Infobae México te recuerda algunos episodios por los que su figura y legado todavía causan controversia en la región.

Su injerencia en México

(Foto: X/@tania__rd)
(Foto: X/@tania__rd)

Durante su vida, Kissinger manifestó aprecio por el sistema de partido único en México (el PRI) y mantuvo una estrecha relación con sus figuras destacadas.

Sin embargo, su relación más cercana fue con el presidente Luis Echeverría Álvarez, con quien se reunía en Los Pinos, de acuerdo con los archivos de Seguridad Nacional recabadas por el medio El Universal.

Sin embargo, documentos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) que datan de 1971 y que ahora públicos gracias al Archivo Nacional de Seguridad, señalan que Echeverría responsable de la represión ocurrida durante los sucesos de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.

Incluso, Kissinger manifestó su preocupación por una posible crisis política que podría generar “antiamericanismo” en México debido a la utilización de equipo de seguridad hecho en Estados Unidos.

Las protestas estudiantiles de 1968 culminaron en una fuerte represión de las fuerzas de seguridad en lo que se conoció como la Masacre de Tlatelolco
Las protestas estudiantiles de 1968 culminaron en una fuerte represión de las fuerzas de seguridad en lo que se conoció como la Masacre de Tlatelolco

Los documentos subrayan la vigilancia de Washington hacia los esfuerzos del mandatario mexicano por “cooptar y controlar” el movimiento estudiantil. Además, reflejan conversaciones con Richard Nixon, en las que Echeverría expresa su inquietud por la influencia del comunismo en las Américas y sugiere la necesidad de mayor inversión estadounidense en Latinoamérica para evitar que los problemas económicos desemboquen en conflictos políticos.

A su vez, informes del Departamento de Estado indican que las protestas estudiantiles “nunca fueron una amenaza a la estabilidad” del gobierno de México, a pesar de ser embarazosas para el poder ejecutivo.

Años después, tras la elección de Carlos Salinas de Gortari como presidente de México, Kissinger advirtió sobre riesgos comunistas y destacó la importancia del papel estadounidense en el fomento de la democracia y reforma económica en México, incluyendo la solución al problema de la deuda externa.

El caso de Chile

(Foto: especial)
(Foto: especial)

“No veo por qué tenemos esperar y permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su propio pueblo”. La frase pertenece a Kissinger y la dijo en junio de 1970, unos meses antes del triunfo electoral del socialista Salvador Allende en Chile.

La pronunció durante una de las sesiones del Comité 40, una organización considerada de alto nivel entre la institucionalidad estadounidense para atender los problemas relacionados con el avance del comunismo en el mundo.

Transcripciones de llamadas telefónicas de esa época, hechas públicas por el Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU., revelan la preocupación de la administración de Nixon antes de que Allende asumiera el poder.

En una de las conversaciones, Kissinger le comenta al entonces director de la CIA, Richard Helms, que Washington “no dejará que Chile se eche a perder”.

En otro intercambio, el entonces secretario de Estado William Rogers le dice a Kissinger que Washington deberá “tomar una decisión a sangre fría y ejecutarla”, añadiendo que deberá realizarse “discretamente, para que no salga el tiro por la culata”.

El 11 de septiembre de 1973, aviones y tanques del ejército chileno destruyeron el Palacio de La Moneda en Santiago dando fin a la corta primavera socialista de Allende.

Y en Argentina

Portrait of the President of Argentina Jorge Rafael Videla, May 18th 1976. (Photo by Central Press/Hulton Archive/Getty Images)
Portrait of the President of Argentina Jorge Rafael Videla, May 18th 1976. (Photo by Central Press/Hulton Archive/Getty Images)

Otro de los episodios recordados, a partir de documentos desclasificados y biografías, es su participación en el golpe militar que sucedió en Argentina el año 1976.

El autodenominado “Proceso de reorganización nacional” no sólo gozó de la simpatía de Kissinger: según los archivos desclasificados del Archivo de Seguridad Nacional, Kissinger instó a los militares argentinos a terminar con la “guerra sucia” cuanto antes, en referencia a la represión contra movimientos guerrilleros y de izquierda en aquel país.

Un mes después del golpe de 1976, Kissinger le dijo al entonces canciller argentino César Guzzetti que “deseaba que (los militares) tengan éxito, cuanto antes mejor” y le quitó importancia a las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en aquel país.

Los cálculos señalan que entre ocho y treinta mil personas desaparecieron durante los años del gobierno militar en Argentina (1976-1982).

Kissinger falleció este 29 de noviembre a los 100 años de edad en su hogar en Connecticut, EEUU.