Cómo vivían en la antigua Tenochtitlan los eclipses

Los mexicas tenían una forma muy particular de enfrentarse a este fenómeno natural

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México antiguo y los eclipses

(Archivo)
México antiguo y los eclipses (Archivo)

Los eclipses son fenómenos naturales que han generado intriga y maravilla desde hace cientos de miles de años. El próximo sábado 14 de octubre, un eclipse solar anular será visible en varias partes de México, especialmente en el sureste de nuestro país.

Hoy, por supuesto, sabemos la causa real de tan hermoso fenómeno. En el México Antiguo, época de legendarias civilizaciones, los eclipses tenían gran importancia en muchos sentidos. Por ejemplo, en la antigua Tenochtitlán, la alineación de la ierra, el Sol y la Luna tenía varias interpretaciones.

Resulta natural que, siendo los mexicas un pueblo que tenía como importantes deidades al Sol y a la Luna, los eclipses hayan sido un evento muy importante, cargado de simbolismo divino y de relevancia para los hombres y mujeres que habitaban Tenochtitlan.

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Resulta natural que, siendo los mexicas un pueblo que tenía como importantes deidades al sol y a la luna, los eclipses hayan sido un evento muy importante Foto: Thomas Kole

De hecho, el astrofísico Jesús Galindo reveló a finales del siglo pasado que un eclipse que oscureció Mesoamérica en 1325 pudo haber sido el evento que provocó que los aztecas que provenían de Aztlán fundaran Tenochtitlan e iniciara el poderoso imperio mexica que hasta el día de hoy es recordado por entusiastas de la arqueología y que ha definido culturalmente a los mexicanos.

Para los mexicas, los eclipses eran auténticos y temidos actos de dioses, por ello, al eclipse solar lo bautizaron como Tonatiuh cualo, una palabra en náhuatl que es español significa “cuando el sol es comido”. Por su parte, el eclipse lunar era llamado Miztli cualo.

Es sabido, que la percepción divina que tenía el pueblo de Tenochtitlan sobre los eclipses se traducía en ciertas actividades. Por ejemplo, los mexicas ofrecían sacrificios durante el mágico fenómeno natural y algunas mujeres embarazadas colgaban pedernales para así evitar que sus hijos nacieran con labios leporinos.

Eclipses en el México Antiguo
Pirámide de las Serpientes Emplumadas, en Xochicalco Foto: INAH

Los mayas y los eclipses

El pueblo maya tenía una forma muy diferente para enfrentarse a este fenómeno natural.

“Los mayas, grandes observadores, profundizaron en la mecánica celeste y tuvieron una alta certidumbre para predecir los eclipses, de hasta 55%, pero no siempre podían comprobarlo, en virtud de que los lugares donde se observan están determinados por la rotación de la Tierra”, asegura Ismael Arturo Montero García, quien es el director del Centro de Investigación y Divulgación de la Ciencia de la Universidad del Tepeyac.

Conocidos como Pa’al K’in (”sol roto” en español) los eclipses podían causan terror en la población prehispánica; sin embargo, esto no era así con gobernantes y sacerdotes de élites, quienes gozaban de la educación y el conocimiento. Ismael Arturo Montero sostiene que éstos tenían un sistema bien estructurado que les permitía contar los meses lunares que se asociaban a las fechas escritas en la cuenta larga.

Eclipses en el México Antiguo
Eclipses en el Código Dresde Foto: INAH

Del mismo modo, eran capaces de realizar cálculos astronómicos y comprender el fenómeno de otra manera. El también arqueólogo de profesión da una explicación a la habilidad de los mayas para saber cuándo vendría un eclipse:

¿Por qué podían predecirlos?, porque no puede haber un eclipse de Sol más que en luna nueva, y no puede haber uno lunar, salvo en luna llena. A partir de esta base, se puede tener un cierto grado de predicción, considerando desfases que requerían ajustes, como queda demostrado en el Códice de Dresde”.

Este libro de los mayas data de hace siglos y tiene 39 hojas, escritas por ambos lados, además de una longitud de más de tres metros. Este documento ha sido ampliamente estudiado por los entendidos del pueblo maya y en él se encuentran importantes glifos para dicha civilización.

En este códice, cuenta Montero García, específicamente en la página 54, hay símbolos que representan a los eclipses de sol: “una banda celeste, el Sol, dos fémures, como señal de muerte, y campos negro y blanco que semejan alas de mariposa, en alusión al ocultamiento”.