Las verrugas son un signo visible que refleja el estado general de salud de un organismo. En los seres humanos, estas lesiones cutáneas suelen ser benignas, aunque su aparición puede advertir sobre una alteración del sistema inmunológico. Una verruga es una protuberancia en la piel originada por el virus del papiloma humano (VPH), el cual genera un crecimiento anormal en la epidermis. Se presenta como un pequeño bulto áspero que, en ocasiones con diminutos puntos negros, correspondientes a vasos sanguíneos coagulados.
Aunque en la mayoría de los casos las verrugas no implican un riesgo grave para la salud humana, algunas ponen en evidencia una deficiencia en las defensas del organismo, particularmente si aparecen en número elevado o en zonas inusuales. Por ello, es fundamental no subestimar la aparición de estas lesiones, pues funcionan como una señal visible de desequilibrio sistémico que merece atención médica.
Este tipo de lesiones cutáneas no es exclusivo de los seres humanos. Diversas especies animales también pueden desarrollar verrugas como resultado de infecciones virales específicas. En el caso de los perros, reflejan se trata del virus del papiloma canino, un patógeno que afecta principalmente a individuos con el sistema inmunológico comprometido.
¿Qué significan las verrugas en los perros?
La aparición de verrugas en perros no debe ser interpretada únicamente como un problema estético leve. Aunque la mayoría desaparece espontáneamente cuando el sistema inmunológico del animal responde de forma efectiva, existen casos en los que la lesión puede persistir, multiplicarse o derivar en complicaciones más severas, como infecciones o, en situaciones muy raras, en tumores malignos. Por lo tanto, se recomienda la evaluación veterinaria ante la aparición de cualquier protuberancia sospechosa.
Estos son crecimientos benignos en la piel causados por el virus del papiloma canino. Esta infección viral tiende a presentarse en canes jóvenes o en aquellos que tienen el sistema inmunológico debilitado, ya sea por enfermedad, desnutrición o edad avanzada.
Las verrugas tienen una forma irregular y muy parecida a una coliflor; pueden surgir en distintas zonas del cuerpo como la boca, el hocico, las orejas, las patas, los genitales o las axilas. Estas lesiones pueden resultar asintomáticas, pero si se localizan en áreas de contacto constante o sensibles, como las mucosas o las patas, provocan incomodidad, dolor o incluso infecciones secundarias.
En el blog de Purina se explica que el virus se transmite por contacto directo entre perros o a través de objetos contaminados como juguetes, bebederos o superficies compartidas. Sin embargo, este virus es específico de los canes, por lo que no representa riesgo de contagio para los seres humanos ni para otras especies.
Cómo detectar las verrugas en los perros
La detección temprana de verrugas en los perros requiere una observación minuciosa del cuerpo del animal, sobre todo si se trata de cachorros. Aunque las verrugas visibles se identifican fácilmente en zonas expuestas como la boca, el hocico o las extremidades, también pueden localizarse en lugares de difícil acceso, como entre los dedos, alrededor de los ojos o en las mucosas.
De acuerdo con Purina, existen diferentes tipos de verrugas en los canes, siendo las más comunes aquellas de tipo exofítico, que sobresalen de la piel con forma de coliflor. También existen papilomas invertidos, que se presentan como pequeñas cavidades con un poro en el centro. Entre los signos que pueden acompañar a estas lesiones se encuentran:
- mal aliento
- salivación excesiva
- molestias al caminar o al tragar
- conjuntivitis
- sangrado
- parpadeo constante
- presencia de úlceras, si la verruga se encuentra en la boca o el hocico.
El diagnóstico definitivo debe realizarlo un veterinario, quien puede recurrir a la observación directa, biopsias o pruebas complementarias. El profesional determinará si la lesión corresponde a un papiloma benigno, a un tumor maligno o a otro tipo de bulto cutáneo. El tratamiento dependerá del tipo de verruga, su ubicación, su tamaño y el estado inmunológico del perro. En algunos casos se recurre a la aplicación de medicamentos tópicos, mientras que en situaciones más graves se puede optar por técnicas como la crioterapia, el láser o la extirpación quirúrgica.
Aunque la mayoría de las verrugas tienden a desaparecer sin intervención médica, su persistencia o crecimiento descontrolado puede representar un riesgo. Por ello, resulta fundamental que los cuidaores de mascotas estén atentos a cualquier alteración en la piel del animal.
En definitiva, Su aparición revela un estado particular del sistema inmune y puede ser la puerta de entrada para complicaciones más serias si no se trata de manera oportuna. El monitoreo constante, el aislamiento temporal en caso de contagio y la veterinaria especializada son claves para proteger la salud del animal y evitar la propagación del virus.