La perra “bloodhound” de nombre Max sirvió durante 6 años y nueve meses dentro de la Secretaría de Marina (Semar) de México, como can de rastreo y fue compañera de icónicos compañeros cánidos como Ecko.
Max participó en múltiples eventos nacionales relevantes, como la búsqueda y rescate de personas atrapadas bajo los escombros tras el desgajamiento del cerro del Chiquihuite y durante el salvamento de ciudadanos aprisionados tras el deslave en la alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México, entre otros.
Su invaluable servicio tuvo su punto álgido cuando en julio de 2022 localizó al “Narco de narcos”, Rafael Caro Quintero, fundador del Cártel de Guadalajara, durante un operativo en Sinaloa. Tras su vida de servicio, Max se jubiló con todos los honores de la Marina-Armada de México.
La perra que localizó al “Narco de narcos”
Max nació el 20 de abril de 2016 y en 2019 se integró a la Unidad de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR), con la misión de apoyar durante labores de búsqueda y rescate en diferentes desastres, incluídos trabajos de localización de personas atrapadas debajo de los escombros.
Las capacidades otorgadas por su raza hicieron que autoridades a cargo de su entrenamiento la catalogaran inmediatamente como una perra de rastreo, capaz de localizar a personas en extensos terrenos.
Tras su incorporación, la Semar tenía planeado su retiro para 2023, por lo cual no es extraño que a inicios de 2024 la institución decidiera darla de baja con todos los honores posibles tras su importante labor.
Durante un par de años, Max participó y se especializó en las labores de rastreo, pero no fue hasta julio de 2022 que se hizo popular por encontrar a Rafael Caro Quintero, considerado en ese entonces como un objetivo prioritario para los gobiernos de México y Estados Unidos.
A través de un comunicado, la Semar informó sobre la localización del también conocido como el “Narco de narcos” en el municipio de San Simón, Sinaloa, México gracias a Max, quien lo encontró escondido entre los matorrales de la zona conocida como el “Triángulo dorado”, donde habitó desde su liberación en 2013.
En el comunicado, la Semar resaltó la labor de Max, cuyo adiestramiento en búsqueda y rescate “permitió” su ubicación.
La perra siguió sirviendo dentro de la institución durante dos años más, hasta que a finales de enero de 2024 fue jubilada junto con Ecko, otro can famoso por su servicio de rescate.
Una jubilación con todos los honores
El 23 de enero de 2024, la Semar a través de la Armada de México, anunció que Max y su compañero Ecko fueron jubilados del servicio activo durante una ceremonia en la que “se reconoció la labor de ambos elementos durante su importante trayectoria”.
Max de siete primaveras y nueve meses sirvió como can de rastreo durante más de seis años y ayudó a localizar a personas extraviadas en “grandes áreas”. Tenía el objetivo de dar continuidad a los protocolos de búsqueda y salvamento de la USAR de la Fuerza Armada de México.
La ceremonia también recordó la trayectoria de Ecko, el canino que participó en las labores de búsqueda y rescate durante numerosos eventos de importancia nacional como el salvamento de personas atrapadas bajo escombros que quedaron después del sismo del Istmo de Tehuantepec el 7 de septiembre de 2017.
Así como su destacada participación durante el salvamento de personas atrapadas bajo los escombros del colegio Enrique Rebsamen tras el sismo que ocasionó graves daños en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 2017.
En el comunicado de prensa emitido por la Semar, reiteraron que la Secretaría de Marina-Armada de México reconoce la “gran labor” de sus caninos, quienes ese día cerraron un ciclo de servicio, no sin antes agregar que están en busca de un nuevo hogar que los reciba luego de “servir en operaciones de rastreo, búsqueda y rescate para esta noble institución”.