Catorce años pasaron desde el primer anuncio. El proyecto transitó cancelaciones y renacimientos hasta su lanzamiento en 2026. La espera por Mewgenics valió la pena, y en Malditos Nerds lo calificamos con un 9, definiéndolo como “un clásico generacional”.
La nueva obra de Edmund McMillen y Tyler Glaiel se aleja del frenesí de los disparos de The Binding of Isaac. Esta vez, el dúo abraza la pausa reflexiva del RPG y la táctica por turnos. Sus creadores lo definen como un “ajedrez con miles de piezas” donde el jugador construye sus propias unidades.
Fábrica de monstruos
La experiencia se divide en dos fases conectadas. Primero está la gestión doméstica en Boon County, un entorno de decadencia suburbana. Tu casa funciona como un simulador de vida y laboratorio de ingeniería genética.
Acá los gatos actúan como recipientes de ADN. El objetivo radica en cruzar generaciones para lograr “builds” específicos y heredar habilidades poderosas. Las imperfecciones o enfermedades juegan a tu favor como variables tácticas: un gato con huesos débiles, por ejemplo, puede desarrollar espinas tras una fractura en combate.
Pero la decoración del hogar también influye. Los muebles afectan estadísticas ocultas como el confort o la estimulación, vitales para determinar si tus gatos se aparean, pelean o mejoran la calidad de la descendencia.
Combate táctico, dificultad extrema y consecuencias reales
Al salir de expedición, el juego adopta una estructura roguelite lineal a través de mapas con nodos. El sistema de combate por turnos utiliza una cuadrícula donde el posicionamiento y el entorno definen la victoria. Dentro de todo esto, además, existe una reactividad total: el fuego quema la hierba alta, el agua conduce electricidad y el hielo congela superficies.
Para definir el rol de tus guerreros, utilizás collares que otorgan clases clásicas de RPG: Guerrero, Mago, Cazador, Tanque o Ladrón. Al subir de nivel en una run, realizás un “draft” de habilidades activas o pasivas, lo cual garantiza que cada gato se sienta único.
La dificultad es brutal. Si un gato cae y recibe demasiado daño, muere definitivamente. Ahí perdés su genética y todo su equipo. Los sobrevivientes regresan a casa como veteranos retirados, útiles para defender tu base de invasiones o transmitir conocimientos a las nuevas camadas.
¿Por qué jugarlo?
Mewgenics ofrece una profundidad titánica. Completar todo su contenido puede llevar más de doscientas horas. Es una experiencia que mezcla la repugnancia con la ternura y la aleatoriedad con la estrategia profunda. Para quienes conecten con su propuesta de criar gatos deformes y llevarlos a la guerra, se convertirá en una obsesión difícil de soltar.