Con tramas intrigantes, giros inesperados y personajes que se caracterizaron por sus rasgos oscuros y llenos de misticismo, James M. Cain logró posicionarse como uno de los escritores más importantes de la novela negra, no solo en los Estados Unidos, sino a nivel internacional.
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A pesar de figurar como un prolífico escritor, existen aspectos de la vida James M. Cain que pocos conocen y que abordaremos en esta ocasión. Entre ellos, que quería dedicarse a la música, pero terminó escribiendo sobre crímenes reales, lo que le daría un importante reconocimiento como periodista y más tarde como novelista.
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James Mallahan Cain, su nombre completo, nació en julio de 1892 en Annapolis, Maryland, en el seno de una familia católica procedente de Irlanda. Su padre se dedicaba a la docencia de secundaria, mientras que su madre era cantante de ópera; de ella heredó la pasión por la música, pero también fue ella quien erradicó sus ganas de seguir sus pasos, cuando le dijo que su voz no era lo suficientemente buena.
James decidió entonces dedicarse enteramente a las letras, no sin antes haber pisado escenarios catastróficos y dolorosos que marcaron su vida y a la vez, su escritura.
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El inicio de su carrera en la Primera Guerra Mundial
Cain fue llamado a integrar las filas y fue destinado en Francia durante el último año de la Primera Guerra Mundial. Allí escribió contenido para una revista del ejército, albergando en su mente la violencia que tuvo lugar en este hecho histórico. Una vez regresó a su país, como licenciado, empezó una carrera como periodista en el diario The Baltimore Sun.
Allí se destacó Cain por su habilidad para investigar y escribir sobre crímenes reales, aspecto que alimentó su perfil como periodista, pero también como escritor. Cada una de sus líneas estaba enfocada a la configuración de una perspectiva única en la que reflejaba el lado oscuro de la sociedad, un distintivo clave en sus obras literarias.
“El cartero siempre llama dos veces” de James M. Cain
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El cartero siempre llama dos veces fue su primera novela, una de las más célebres y de las más importantes del género negro. Publicada en el año 1934, narra en primera persona la atracción que siente Frank Chambers, un trotamundos sin empleo, por Cora Papadakis, esposa de un emigrante de origen griego. Allí contará cómo se vuelven amantes al coincidir en la ambición que los desborda, pero también, cómo deciden que deben librarse del viejo marido.
La pasión de un amor prohibido, el sexo, la obsesión, el crimen, la traición, la codicia y la intriga quedan plasmados en este texto, revelando los que serían los aspectos más distintivos de suescritura. Debidido a su éxito, esta historia fue llevada al cine en dos ocasiones, a pesar de haber sido censurada en algunos países debido a su contenido considerado obsceno.
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Los tintes personales en su escritura
El amor que sentía Cain por la música, y que nunca pudo desarrollar, quedó registrado también en otras obras como Serenata, Mildred Pierce y Dos pueden cantar, los cuales, según algunos críticos, revelaban parte importante de la vida del autor. Sus textos exploraban los rincones más oscuros de la mente humana, pero, a la vez, reflejaban secretos de su propia vida.
Se sabe que tuvo varios matrimonios, así como relaciones extramatrimoniales que le trajeron varios problemas, tragedias y escándalos. Sin embargo, como sucederá con sus novelas, gran parte de los acontecimientos permanecen ocultos al mundo.
Aunque sus obras posteriores no lograron superar la fuerza con la que fueron acogidas las primeras, escribió casi toda su vida y gran parte de sus novelas fueron publicadas a partir de 1940. Falleció a la edad de 85 años, en octubre de 1977, en su país natal.
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Algunas de sus obras: Nuestro gobierno, Una serenata o El suplicio de una madre, Ligeramente escarlata o El simulacro del amor, Mildred Pierce, Carrera en do mayor, El estafador, Pacto de sangre.
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