La escritora Lucía Lijtmaer invita a “quemarlo todo” en su novela “Cauterio”

En su cuarto libro, la escritora argentina contrapone dos realidades femeninas en un mundo que pretende deborarlas; con cuatro siglos de diferencia, cada una de ellas emprende la huída a lugares que nunca hubieran imaginado.


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La novela “Cauterio” explora la huida del dolor como forma de supervivencia y la rebelión antes los roles de género que buscan ser redefinidos en la actualidad. La escritora argentina Lucía Lijtmaer hace confluir varias voces: la de una joven sin nombre, en el tiempo presente; la de una pensadora nacida en 1586 y la de la autora que las entrelaza. Este es su cuarto lanzamiento y se posiciona como uno de sus textos con mejores críticas. La novela, editada bajo el sello de Anagrama, se presenta como ese instrumento quirúrgico que le otorga el nombre, un relato capaz de abrir la carne, herirla, cerrarla por cauterización, dándole paso al ardor que desaparece y cura.

“La génesis del libro es la idea del aislamiento, de qué pasa cuando a una persona las sacas de su hábitat natural y la trasladas a otro lugar que tiene que habitar. Son dos personajes, una en el siglo XVII, que es Deborah Moody, persona real y anabaptista que se traslada de un entorno rural a Londres y acaba en las colonias de Massachusetts; y la otra es una mujer sin nombre en la actualidad, que devastada por una relación que sale mal decide cambiarse de ciudad”, dijo Lucía Lijtmaer en entrevista con Reporte Indigo.

Transcurre el verano de 2014, una mujer joven acaba de sufrir el abandono de su pareja, y huye de Barcelona a Madrid con un secreto y con la fuerte convicción de que el apocalipsis se acerca. Tan solo cuatro siglos antes, otra mujer, Deborah Moody, quien paso a la historia como “La mujer más peligrosa del mundo”, se ve obligada a emigrar a las colonias de América del Norte, cargando a su vez con otro secreto, muy distinto. Lucía Lijtmaer explora sobre lo que tienen en común estas dos mujeres, sobre porque han decidido alejarse de aquello que conocen y comenzar de cero.

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Lucía Lijtmaer hace de “Cauterio” una historia de voces cruzadas sobre la violencia y la hipocresía. Brujas y curanderas que, en el mítico Salem, visibilizan la posibilidad de un mundo nuevo en el que algo diferente pueda florecer o dar frutos, alejado de los juicios y las condenas. Otra realidad ve a Barcelona como un espacio hackeado, desalmado y roto por la gentrificación, una ciudad que se encuentra al borde del colapso, en el que el enamoramiento solo representa una enfermedad y nada puede salvarse.

Así es el proceso de sanación de los personajes

En las páginas de “Cauterio” la escritora presenta un relato que no escatima en el uso de la ironía, el sarcasmo y el misterio, es una novela de una historia redonde de supervivencia y rebelión ante las demandas del género actuales, y en que retrata a la ciudad como un personaje orgulloso y abandonado, que mira a los habitantes por encima del hombro y parece invitarlo a hundirse con ella, pero también es un relato en que Lucía Lijtmaer le hace frente a la autodestrucción, en el que la autora convoca a una solución radical, — Quemarlo todo. Solo así todo cauterizará — .

Dos mujeres, dos sociedades separadas por siglos y dos sensibilidades que se identifican. Relato de un instante que, larvado, atraviesa épocas y espacios en los que política y religión ejecutan el mismo infame chantaje sobre la debilidad de los cuerpos. Lucía Lijtmaer construye una historia no solo conmovedora e imaginativa, sino insustituible: anatomiza una selva de sentimientos y poderes atemporales”, dice el escritor Agustín Fernández Mallo sobre “Cauterio”.

En las páginas de “Cauterio” la escritora hace malabares con las dos historias, sin que la peculiaridad de Deborah engulla la primera línea narrativa, que se presenta como un fragmento más corto en los que visita la inmundicia de lo contemporáneo y que pone en perspectiva con un viaje al pasado, en el que las peculiaridades y la nostalgia hilan la historia que transcurre en Salem. La autora construye una obra en la que las voces y proclamas feministas hacen y se remontan a los ecos que no fueron escuchados. Las voces de las protagonistas suenan casi como una colmena, que busca en el lector una conexión con mujeres encerradas, enterradas, con memoria o sin ella.

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