El despegue de Vaca Muerta cambió las reglas del juego para toda la industria energética argentina. Las refinerías, diseñadas durante décadas para procesar un tipo específico de crudo, deben reconvertirse para trabajar con un petróleo de características completamente distintas.
Sobre este tema expuso Santiago Caló, gerente de Planificación Operativa y Control de Gestión de AXION energy, en Infobae Talks Energía. El ejecutivo analizó la transformación, el rol de la tecnología en la operación y los proyectos que la compañía lleva adelante de cara a la transición energética.
La refinería de esta empresa en Campana, provincia de Buenos Aires, es la instalación operativa más antigua de Sudamérica. Pero ese dato histórico convive con otro igualmente llamativo: tras una inversión de 1.500 millones de dólares —la más importante del sector en los últimos 35 años—, esa misma planta ha llegado a convertirse en la más moderna de la región.
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El crecimiento de Vaca Muerta obligó a repensar toda la operación. Este lugar fue diseñado históricamente para procesar crudo pesado proveniente del Golfo San Jorge, en la Patagonia. No obstante, el petróleo no convencional del yacimiento neuquino tiene características opuestas: es liviano, lo que modifica por completo los productos obtenidos y los procesos necesarios para refinarlo.
Para absorber ese cambio, la compañía instaló nuevos desaladores —equipos que eliminan las sales presentes antes de que ingresen al proceso y generen corrosión— y avanza en la instalación de una nueva torre de fraccionamiento primario, el corazón operativo de cualquier refinería.
El resultado es concreto: hoy la planta procesa un 30% de crudo proveniente del yacimiento neuquino, frente al 20% anterior. La proyección para los próximos 10 años es llegar al 60%. “Prácticamente, es invertir completamente nuestra dieta, de pesado a liviano”, graficó el ejecutivo.
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Réplicas digitales y control minuto a minuto
La tecnología ocupa un lugar central en esa transformación. La compañía energética utiliza inteligencia artificial, análisis masivo de datos, automatización de procesos y analítica predictiva para gestionar la operación de la refinería. Pero quizás la herramienta más ilustrativa son los gemelos digitales: una copia virtual de la planta que funciona dentro de un sistema informático y permite simular escenarios operativos antes de implementarlos en la realidad.
“Es una refinería adentro de un ordenador que funciona igual y nos permite jugar ahí adentro y testear modos operativos”, describió Caló. Esa capacidad de simulación permite anticipar cómo va a responder la planta cuando aumente la proporción de crudo liviano en su dieta y diseñar los ajustes necesarios con antelación.
A eso se suman modelos de optimización y control avanzado de proceso que operan en tiempo real, al lado del operador de cada unidad. Su función es doble: maximizar la producción de los derivados de mayor valor y garantizar que los productos cumplan con los estándares más exigentes.
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Los hitos ambientales de la planta
Las exigencias ambientales también moldearon las decisiones de inversión de la compañía. En 2020, AXION energy instaló una unidad de tratamiento de gases que recupera el 99% de las emisiones de dióxido de azufre y lo convierte en azufre elemental, una materia prima para la industria de fertilizantes.
La misma inversión en la planta incluyó un hidrotratador de gasoil que permite comercializar todo el combustible en la categoría de ultrabajo contenido de azufre, la más exigente del mercado y la que demandan los motores modernos y la maquinaria agrícola de última generación.
Una cartera de proyectos orientada a la sostenibilidad
De cara al futuro, AXION energy trabaja en una serie de iniciativas que buscan complementar su negocio central con nuevas fuentes de energía. Un acuerdo reciente con Central Puerto estableció que el 25% de la energía que consume la refinería provenga de fuentes renovables.
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La compañía también evalúa el desarrollo de combustibles sostenibles de segunda generación, entre ellos el combustible sostenible de aviación —conocido en la industria como SAF, por sus siglas en inglés— y alternativas elaboradas a partir de residuos o materiales reciclados.
“Tenemos una cartera que va complementando nuestro negocio y que nos permite mirar hacia el futuro sabiendo que tenemos un negocio sostenible”, afirmó Caló. Para el ejecutivo, la transformación de la industria energética argentina no es un proceso que se pueda postergar: las exigencias ambientales, el desarrollo de los recursos no convencionales y la evolución de la demanda obligan a adaptarse y ser eficientes de forma permanente.