En todo tipo de espectáculo, los villanos suelen ser aquellos que van en contra de la opinión pública y, a veces, hasta de la moral. Pese a esto, suelen ser atractivos para el público, dado que transgreden las barreras establecidas y tienen como valor agregado la negatividad. En esta situación se encuentra Juan Miguel Ballesteros, mejor conocido como Mr. Ego dentro del mundo del freestyle, quien no tiene tapujo a la hora de hablar de los competidores “que se las escriben”, del jurado y de los golpes bajos que se dan arriba de la tarima.
Con más de diez años de experiencia en su espalda, el oriundo del distrito de Moratalaz, Madrid, fue uno de los raperos que participó activamente de la evolución del freestyle español. Pese a que su figura creció gracias a sus participaciones en eventos de plazas, fue la FMS España de 2017 la que lo llevó a un nivel superior, dándole un lugar entre los diez mejores de su país.
Sus participaciones en la FMS no solo le sirvieron a Mr. Ego para acrecentar su imagen, la cual comenzó a tener repercusión a nivel internacional gracias a batallas contra freestylers como Chuty, Skone o Arkano, sino que también lo pusieron en el ojo de la polémica en distintas ocasiones gracias a sus fuertes rimas.
-PREGUNTA AXE: En tus comienzos en FMS apareciste como el villano del grupo, ¿crees que hoy en día esto cambió?
-Creo que la faceta de villano la voy a tener siempre. No porque sea uno, sino por porque los otros nueve competidores no se implican en nada. Estoy convencido que, si les preguntas a que partido político votan, no lo dicen por miedo a quedar mal con la ideología contraria. Tienen miedo a lo que votan. Y así con muchas cosas más, no solo fuera de la cancha, sino también adentro. En las ruedas de prensa, por ejemplo, soy el único que se involucra. No es que sea villano, es que soy el único que no quiere ser un héroe.
-¿Consideras que esta falta de compromiso despegó al freestyle del hip hop?
-Si, creo que se desligó hace mucho tiempo ya. Los raperos que van entrando ahora… no son raperos. No hacen música, solo freestyle. Si suben una canción no es reivindicativa, que promueva algún tipo de mejora o rebelión en contra de algo superior. Lo hacen desde la comodidad de sus casas, con un estudio pagado por sus padres. No tienen esa necesidad. Las plataformas digitales como YouTube o Twitch están desvirtuando mucho también. Hay mucho rapero que dice: “que le den al rap, yo me hago streamer”. No hacen nada por el hip hop. Cuando esto deje de dar dinero se seguirán riendo de nosotros, como lo hicieron toda la vida. Esto ya no es hip hop, esto es freestyle televisado y llevado a las grandes marcas.
-¿Y estás de acuerdo con los participantes que entrenan y lo inclinan a ser un deporte?
-Cada uno lo lleva como quiere y puede. Algunos sienten la obligación de practicar frente a una pantalla. A mi me parece vergonzoso. Estar ahí, practicando con el formato… yo personalmente no lo veo. Creo que el rap se mama en la calle.
Las rimas escritas, su gran desmotivación
La presente temporada de FMS no es una más para el Mister. Al finalizar la pasada edición, anunció que pensaba retirarse para comenzar su periplo como jurado de batallas, algo que quedó nulo debido a una negociación que tuvo con la organización. Así encaró un año especial, el cual gracias a la pandemia hizo que la competencia pase a un formato televisivo vía streaming y sin público. En este contexto, el freestyler expresó que tenía “muchas ganas de volver al circuito luego de una sobresaturación” y que lo hizo con “más fuerzas”, algo que según él quedó demostrado en la fecha de inicio por parte de todos los competidores.
-¿Te afecta el hecho de competir sin público?
-Si, pero positivamente. Sé que no soy el MC del momento, ni por el cual las mujeres se desviven. Tampoco soy un prototipo de rap apto para menores de 18 años. Que se haya suprimido toda esa rama de público me benefició, porque no me cuesta gritar para anteponerme al grito a favor del rapero del momento. Tampoco me fuerzo a la hora de pensar recursos que pueden quedar bien para el público. Así me ciño a lo que me gusta, que es reírme del oponente y pasármelo bien. Creo que esta pandemia me ha ayudado.
-En tu batalla contra Zasko mostraste una gran performance y lo llevaste a un terreno más donde casi hubo contacto físico
-Si, creo que le salió mal porque él quiso empezar esa guerra. En otras batallas que he tenido contra él me llevó mucho a su terreno, el de desconcentrarme, de no saber a dónde dirigirme y llegar al punto de decir: “este se las prepara y no puedo más”. Entonces, esta fui consciente de que iba a tocar temas que no me iban a gustar, de que iba a traer rimas sospechosas. Fui a pasarlo bien. Cuando él me propuso ese tipo de batalla agresiva, de tocarse, me pareció bien porque es mi forma de batallar. Supe meter bien los ataques que quise y le di toquecitos en el brazo, o un empujón, que lo terminaron de desestabilizar. No llegaron a ser toques ilegales, pero como él quería ese tipo de juego, lo jugamos y yo salí bien parado.
-¿Cuándo sentís que un contrincante va con rimas preparadas te saca las ganas de competir?
-Absolutamente. Entiendo que estamos en la liga de los diez mejores de España y que eso implica tener un sueldo anual y que por miedo a perder nos preparemos las rimas o una performance de cara a la batalla. A esto se le suma el problema de que nos avisan con dos semanas de antelación los emparejamientos. Creo que lo que hacen muchos freestylers es practicar en ese tiempo y se guardan las mejores rimas que les salen improvisando. Y si, me desmotiva porque para eso podemos hacer una FMS escrita. No entiendo a donde quieren llegar preparándose las rimas. Más allá de ganar más dinero con ello. Si la FMS fuera escrita, no iría sexto, sino que iría fácilmente segundo.
Los jurados y la injusticia de la puntuación
Su buen arranque en la competencia no era algo esperado para la mayoría del público, ni tampoco para él mismo, ya que se veía como el décimo de la tabla. Los resultados obtenidos hasta el momento lo tienen en la sexta posición y lo planta como un candidato para ingresar en la próxima fecha de la FMS Internacional, la cual aclara que no era una de sus metas.
Cabe destacar que, a comienzos de año, tuvo su primera experiencia fuera de España gracias a esta competencia, la cual lo llevó a México, donde compitió contra el local RC. El resultado fue derrota para el madrileño, quien se mostró desencantado por el juicio de los jurados, a los cuales siempre suelen estar en su mira.
-¿Te entusiasma volver a la FMS internacional? A comienzos de año tuviste tu primera experiencia contra RC quien fue local en su país.
-El país que quiero visitar es Argentina. Me gusta como se vive la masificación del freestyle. El apoyo masivo que tiene el público. Y si, por favor, me gustaría batallar con una persona que no sea local. Entiendo que, por ejemplo, si voy a Argentina soy prácticamente nuevo en el tema de las internacionales. Si un argentino me habla algo sobre el país, a mí me va a descolocar. Fue lo que me pasó en México, sin quitarle mérito a RC. Había cosas y referencias que no llegaba a entender y me sacaban de la batalla.
-¿Le pesa la localía al jurado en dichas competiciones?
-El trabajo de jurado es muy importante. Las cuatro o cinco horas que estás en el evento hay que estar atento a la batalla. Entiendo que hay rondas que no sean tan divertidas como otras y que te puedas desconectar en un momento dado y guiarte por el ruido del público. Hay jurados que creo que por quedar bien con el público les da lo mismo votar a otro o quedar mal con lo que es el rap en sí. En esa batalla, contra RC, creo que hubo referencias que alguno de los jurados no entendió y aún así se la puntuaron con 2 o 3. Eso me parece de idiotas. Es mejor decir que no sabes de un tema a puntuarlo para que crean que sí sabes.
-¿Y jurado de FMS España?
-Creo que votan lo mejor que pueden. Hay pequeñas tiranteces por estilos, como es el caso de Bnet, que lo puntúan de más por el juego métrico que tiene. Lo mismo pasa con Errecé, que no siempre demuestra flow y aún así le ponen un 2 en eso. Los freestylers que no tenemos algo definido no estamos ganando ese plus. Entonces llegamos a la ronda Deluxe con casi 12 puntos de desventaja. Creo que deberían mirar esto para decir: ´Si en esta ronda no has hecho skills, entonces no se te puntúa y ya está´. Es lo único que le miraría al jurado.
-¿Cómo te sentís cuando ves que una decisión del jurado es injusta a tu criterio?
-Creo que las batallas no se corresponden mucho a los puntajes porque tu das una buena actuación y otros, con algo mediocre, ya tienen más puntos simplemente porque se llevaron los tres puntos. Eso sí que habría que mirarlo. Y claro, me sigue afectando.
-Vos que venís de las plazas… ¿Sentís que estas injusticias en los puntajes van de la mano con el crecimiento de la escena?
-El problema de que empeoren este tipo de cosas pasa por puntuarlas. Al fin y al cabo, si vas como jurado ya estás dando una calificación. Está bajo tu criterio si está bien o mal. No estás puntuando lo que te genera esa rima o lo que transmitió. Entonces, gente como yo, Klan o MKS, vamos a transmitir mucho más en las plazas que en una hoja de puntuación de formato FMS.
La música, el anime y su futuro como jurado
De manera inevitable, el camino de Mister Ego se cruzó con la música, faceta en la que “siempre está activo”. Su último lanzamiento fue “Creencias”, un tema de hip hop conciso que representa claramente sus agresividad y contundencia. Su frontalidad lo lleva a decir que nunca haría trap, género al cual considera como la rama comercial del rap, dado que este último es un “género pobre”, donde los raperos no se la dan de ricos.
Esta faceta musical suya también recurre al mecanismo de ofensa. Su canción “Ay, Fachada”, es una parodia del cantante español Beret dedicada a Rodrigo Quesada, ex jurado de la FMS España. Según Mr. Ego, este se lo tomó bien, cosa que no sucedió con Robledo, otro freestyler del circuito. No obstante, según apunta, la próxima será para Arkano, el ex campeón del mundo español con quien tiene una confrontación continúa.
Dejando de lado su faceta de gallo, Mister Ego muestra contento su tatuaje de Gaara, uno de los personajes del anime Naruto. Se sincera y dice que ver la serie es “uno de los pocos placeres” que lo hacen salir de la personalidad con la que convive. Su futuro, al menos para él, está claro: más allá de estar estudiando doblaje y comenzar a enfocarse en generar contenido en Twitch, sabe que quiere ser jurado de competencias de freestyle, algo que si le ofrecen “lo haría de cabeza”.
-¿Cómo va a ser el Mr. Ego Jurado?
-Mi intención no es ser polémico, es ser transparente. Si a ti te parece ofensivo lo que estoy diciendo y me lo expresas, yo te voy a dar las razones. Obviamente te puede parecer mal o bien, ahí no puedo entrar. Pero te voy a decir las cosas como las siento sin preocuparme que te pueda ofender. Yo no voy a mentir. Va a ser una crítica fundamentada con motivos y valores.
-¿Propondrías algo para cambiar?
-Cuando digo de ser jurado no lo digo para cambiar todo desde dentro, sino para impartir y dar un criterio que creo es el adecuado. Hay cosas allí que no se pueden votar y que la gente está loca cuando la vota. Tuvimos a Invert de jurado y fue un despropósito durante toda la temporada. Creo que, si ponen a gente regida por unos mismos criterios y su estilo, esto debería ir a mejor. Creo que de jurado hago mucha más falta que de participante.