La papa frita cortada en bastón se la disputan Bélgica y Francia. Un país y otro se adjudica el origen de un plato que, a través del tiempo, se convirtió en un clásico que atraviesa paladares, edades, clases sociales: casi nadie se puede resistir a unas papas fritas bien crujientes y doradas, acompañadas con el aderezo de preferencia.
Su gusto, su crocancia y las múltiples opciones que existen de combinarlas hicieron que se convirtieran en las compañeras perfectas de cualquier comida. Incluso, en los últimos años, se hicieron valer y evolucionaron dejando de ser una simple guarnición. Siempre hay una excusa para comerlas, son amadas en todo el mundo y son consideradas el complemento perfecto de cualquier hamburguesa.
Sin embargo, al momento de pedirlas, surge una duda de parte de los comensales: “¿Serán crocantes?” Y esto se debe a que la decepción de comerlas frías o húmedas puede ser “una pesadilla”.
Burger King, la cadena de hamburguesas reconocida por sus hamburguesas 100% carne a la parrilla, se hizo eco de esto y tomó cartas en el asunto: este mes presentó sus nuevas papas fritas más ricas, grandes y crocantes. Una innovación que apunta a convertirlas en las favoritas del mercado.
Bajo el lema #NosPusimosCrocantes presenta sus nuevas papas fritas, tan ricas y crujientes que, prometen, después de probarlas “no hay vuelta atrás”.
Las nuevas papas fritas ofrecen una experiencia multisensorial porque son más grandes, visualmente más doradas y con un packaging renovado y adaptado a su tamaño, ideales para disfrutar en cualquiera de los locales o por delivery en la comodidad de cada casa.
El rey de la hamburguesa ahora pretende ser el rey de las papas.