La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) reconoció los aportes de las comunidades afrodescendientes al desarrollo de Honduras, pero advirtió que los pueblos garífuna y negro de habla inglesa continúan enfrentando racismo, discriminación estructural y dificultades para ejercer plenamente sus derechos.
En un pronunciamiento reciente, la Oficina destacó la participación de estas comunidades en ámbitos como la educación, la salud y la ciencia, además de la cultura, la economía, la protección ambiental y la defensa de los derechos humanos. Para Naciones Unidas, su participación también es clave para reducir la pobreza, enfrentar las desigualdades y avanzar hacia un desarrollo sostenible.
Y es que las desigualdades se reflejan en el acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud, la alimentación, el empleo, la vivienda, la justicia y la participación en la vida pública.
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Durante el examen periódico de Honduras realizado en 2026, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) señaló que la ausencia de datos adecuados dificulta identificar las brechas y diseñar respuestas específicas.
Recomendaciones al estado
El Comité recomendó al Estado recopilar información socioeconómica desagregada y basada en la autoidentificación, con la participación de los propios pueblos afrodescendientes. La finalidad es contar con datos desagregados que permitan orientar políticas públicas hacia las comunidades que enfrentan mayores niveles de exclusión.
La situación de los territorios constituye otro de los principales puntos de preocupación. La OACNUDH señaló dificultades para que los pueblos garífuna y negro de habla inglesa puedan ejercer de manera efectiva sus derechos colectivos sobre sus tierras, territorios y recursos naturales.
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Entre los problemas identificados se encuentran la falta de reconocimiento, titulación, demarcación, saneamiento y protección efectiva de los territorios. Estas condiciones pueden afectar los medios de vida de las comunidades y poner en riesgo elementos vinculados con su identidad cultural, conocimientos tradicionales y formas de organización.
El organismo también subrayó la importancia de garantizar la participación de las comunidades en las decisiones que puedan afectar sus territorios y sus formas de vida.
Uno de los principales obstáculos identificados es la falta de información suficiente sobre las condiciones socioeconómicas de las poblaciones afrodescendientes.
Preocupación por discursos de odio
Naciones Unidas también alertó sobre la presencia de discursos de odio, estereotipos racistas y campañas de estigmatización contra personas afrodescendientes, incluidas expresiones difundidas a través de plataformas digitales.
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Según la OACNUDH, este tipo de mensajes puede profundizar la exclusión social y contribuir a escenarios de violencia o criminalización de determinados grupos.
En ese contexto, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, sostuvo que el racismo afecta al conjunto de la sociedad porque limita oportunidades y deteriora la convivencia.
Ante este panorama, la OACNUDH pidió al Estado hondureño fortalecer las políticas contra el racismo y garantizar la participación plena y efectiva de las personas afrodescendientes en la vida pública.
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El llamado de Naciones Unidas pone de relieve que el reconocimiento de los aportes de los pueblos afrodescendientes debe estar acompañado de acciones concretas para reducir las desigualdades que aún persisten.
Para Honduras, el desafío pasa por fortalecer las políticas contra la discriminación, proteger los territorios y garantizar una participación efectiva de estas comunidades en las decisiones públicas, especialmente de mujeres y jóvenes.
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