La sequía que afecta a distintas zonas de Honduras ha llevado a los gobiernos municipales a plantear una respuesta que vaya más allá de la atención inmediata de las comunidades que enfrentan dificultades para acceder al agua.
Al menos 75 municipios presentan distintos niveles de afectación por la falta de lluvias, según explicó el alcalde de Santa Lucía, en Francisco Morazán, Julio Avilés. Dentro de ese grupo hay localidades que atraviesan situaciones críticas y requieren una intervención prioritaria.
La situación ha obligado a las alcaldías a revisar sus capacidades financieras y a solicitar mecanismos que permitan complementar los recursos destinados a la atención de la emergencia.
PUBLICIDAD
Avilés explicó que 50 municipios ya recibieron de manera anticipada la transferencia correspondiente al tercer trimestre, mientras que las restantes alcaldías esperan acceder a esos recursos. La prioridad, según planteó, debe estar en las localidades que presentan las mayores necesidades como consecuencia de la escasez de agua.
Uno de los principales obstáculos para los municipios es que los fondos recibidos o comprometidos forman parte de los presupuestos destinados a los planes de inversión de 2026.
Ante este escenario, los gobiernos locales consideran necesario realizar esfuerzos adicionales para complementar la asistencia proporcionada por el Gobierno y los organismos de cooperación humanitaria.
PUBLICIDAD
Más acciones para frenar la emergencia
Frente a la situación, los alcaldes presentaron una serie de propuestas ante el Congreso Nacional para que sean tomadas en cuenta dentro de las acciones destinadas a enfrentar la emergencia.
Las iniciativas fueron discutidas previamente dentro de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON), que ha llevado las demandas de los gobiernos locales a distintos espacios institucionales.
El objetivo es establecer mecanismos que permitan responder a la emergencia actual, pero también crear condiciones para que las comunidades tengan mayor capacidad para enfrentar futuras temporadas de escasez de agua.
PUBLICIDAD
Avilés planteó la necesidad de construir una ruta de trabajo permanente que involucre al Poder Ejecutivo, el Congreso Nacional, las municipalidades y los organismos de cooperación. La coordinación entre estas instituciones, según el alcalde, permitiría evitar que las respuestas se concentren únicamente en las etapas más críticas de las emergencias.
La propuesta de los municipios parte de una preocupación central: las comunidades necesitan recibir asistencia durante la emergencia, pero también requieren infraestructura que les permita almacenar y aprovechar el agua disponible.
El planteamiento incluye cambiar parte del enfoque de respuesta ante los fenómenos climáticos. En lugar de depender exclusivamente de la distribución de agua y otros recursos durante los períodos críticos, las municipalidades buscan desarrollar obras que permitan anticiparse a las temporadas de sequía.
PUBLICIDAD
Entre las alternativas mencionadas se encuentran las cosechadoras de agua, la construcción de pozos y la instalación de sistemas de riego. Estas obras permitirían captar, almacenar y distribuir el recurso para distintos usos, especialmente en comunidades donde la disponibilidad de agua se reduce durante los períodos secos.
Dentro de las medidas anunciadas para fortalecer la capacidad de los municipios también figura la próxima entrega de los primeros 100 kits de maquinaria, anunciada por el presidente Nasry Asfura.
Los equipos están destinados, entre otras tareas, al mantenimiento y reparación de caminos secundarios y terciarios, una necesidad recurrente para las comunidades rurales. Los gobiernos locales consideran que la maquinaria también podría tener un papel en la ejecución de obras relacionadas con la gestión del agua.
PUBLICIDAD
Para los municipios, contar con capacidad operativa propia resulta relevante tanto durante una emergencia como en la preparación de proyectos destinados a reducir la vulnerabilidad de las comunidades.
Estos sistemas permitirían aprovechar las precipitaciones que se registren durante los períodos lluviosos y conservar parte del recurso para utilizarlo cuando disminuyan las lluvias.
La perforación de pozos constituye otra de las medidas planteadas, especialmente para aquellas localidades donde las fuentes superficiales resultan insuficientes durante las temporadas secas.
La producción de alimentos
A esto se suma el establecimiento de sistemas de riego, una infraestructura que también tendría impacto en las actividades agrícolas.
La falta prolongada de lluvias no solo afecta el abastecimiento de agua para las poblaciones, sino que también puede reducir la capacidad de los agricultores para mantener sus cultivos.
PUBLICIDAD
La preocupación de las alcaldías está vinculada además con la seguridad alimentaria. Cuando las lluvias son insuficientes durante períodos prolongados, las actividades agrícolas pueden sufrir pérdidas o disminuciones en los rendimientos, especialmente en las zonas donde los productores dependen principalmente de las precipitaciones.
Por esta razón, los alcaldes consideran que las inversiones en infraestructura hídrica deben formar parte de una estrategia de prevención y no limitarse a la respuesta ante una emergencia ya instalada.
Las cosechadoras de agua, los pozos y los sistemas de riego permitirían disponer de alternativas para sostener la producción en momentos de escasez y reducir la exposición de las comunidades rurales a los cambios en los patrones de lluvia, reiteraron desde la AMHON.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD